El monitoreo es la principal arma de defensa que tiene el productor agrícola

Julio Paz reconoce que hay mucha preocupación por la amenaza de las langostas.

26 Ago 2017
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POR TIERRA. Los aplicadores están trabajando intensamente en los campos.

El ingeniero Julio Paz (h) despliega su actividad profesional en un campo ubicado en la zona de San Pedro de Guasayán, una localidad en el límite entre Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.

Lo consultamos para conocer cómo trabaja en los cultivos, en esta época del año, frente a la amenaza latente de las langostas.

“El miércoles, las langostas pasaron por encima del campo. Como no se asentaron no hubo daños. En realidad, las ninfas son las más dañinas. Eso ocurre cuando los huevos hacen eclosión y nacen y se comen todo lo que encuentran”, comentó diciendo.

El agricultor y asesor técnico reconoció que la presencia de langostas genera miedo entre los productores agropecuarios.

“Hace dos años hicieron mucho daño. Desovaron, y después, cuando el cultivo de verano emergió, las ninfas presentes se comieron todo lo que había”, reconoció con preocupación respecto de la amenaza real por estos días.

¿Cuáles son las precauciones que adoptan en los campos?, consultó LA GACETA Rural.

“Siempre hay que monitorear, con nuestro personal de campo, todos los lotes para actuar a tiempo y con firmeza. Las langostas son gregarias, actúan en grupos. Se juntan y las vemos. Los controles son puntuales, pero hay que estar muy atentos”, dijo.

El drama con las langostas es cuando no las vemos, cuando se asientan en los pastizales o campos vírgenes. Y ahora, como el trigo está en desarrollo, hay que estar muy atentos”, explicó.

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