Claves para ganarle la batalla al estrés oxidante

23 Ago 2017
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Un grupo de investigadores determinó en Mendoza que el modo de batallar contra el proceso de estrés oxidativo es aumentando el consumo diario de vitaminas A, C y E, de carotenoides, de minerales como el selenio y el zinc, y de ácidos como el omega 3, presentes en frutas, vegetales, cereales, legumbres y pescados. Así lo informó la Agencia de Noticias Científica CTyS de la Universidad Nacional de La Matanza.

El estrés oxidativo es un desequilibrio en el organismo que puede derivar en aterosclerosis, enfermedad de Parkinson, encefalopatía miálgica, sensibilidad química múltiple, periodontitis, varicocele o Alzheimer, entre otros efectos.

Para determinar cómo los diferentes tipos de alimentación podían incidir, los investigadores tomaron tres poblaciones: carnívoros u omnívoros, ovolacteovegetarianos y vegetarianos estrictos o veganos. En cuatro años, analizaron a 120 hombres y mujeres de 18 a 65 años y obtuvieron 57 datos de cada individuo, correspondientes a variables físicas, de peso y talla, químicas, cognitivas y psicológicas, entre otras. Es que el estrés oxidativo no se vincula solamente a lo alimentario, ya que abarca factores ambientales (como la polución) y físicos (como la actividad deportiva).

“La investigación sirve a la salud pública como método preventivo para evitar enfermedades o como método predictivo en el caso de que esos males ya existan”, especifica el texto del trabajo. Pablo Mezzatesta, uno de los integrantes del equipo, remarcó: “los veganos, al contrario que los omnívoros, consumen más vegetales -que tienen más antioxidantes- por lo que tienen mayor protección a nivel celular, retrasando así el envejecimiento”.

En detalle

Entre los resultados se destaca que el 51% de los participantes presentó valores altos de especies reactivas del nitrógeno (ROS, comúnmente llamados radicales libres). Las ROS pueden ser perjudiciales por su capacidad para oxidar lípidos, proteínas y ADN, originando un estrés oxidativo importante.

Al compararlos con el hábito alimentario, se observó que en las personas con bajos valores de radicales libres prevalecía la dieta vegetariana (49%), pero entre aquellos con niveles elevados, el 90% era omnívoro y, a su vez, consumía muy pocos vegetales.

El especialista puntualizó algunas recomendaciones prácticas. Por un lado, la incorporación de cinco porciones diarias de frutas y vegetales. El plan ideal sería utilizar las primeras como colación de media mañana y media tarde y las segundas en el almuerzo y la cena, ya sea como ensaladas o en otros tipos de cocción, idealmente al vapor.

Por último, sugieren adoptar hábitos de vida saludable, como hacer ejercicios físicos tres veces por semana, descansar de siete a ocho horas por día y evitar costumbres tóxicas como el consumo excesivo de alcohol y de tabaco, entre otros.

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