Proyectos para transformar la realidad

El teatrista Claudio Pansera investiga y releva los distintos trabajos artísticos en cárceles, psiquiátricos y hospitales

23 Ago 2017
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INVESTIGADOR. Claudio Pansera presentará dos libros sobre teatro. GENTILEZA CLAUDIO PANSERA.-

mesa panel
segunda jornada de calanca
La visita de Claudio Pansera se enmarca en las jornadas de debate sobre la Ley Nacional de Teatro, que está cumpliendo 20 años. La actividad e organizada por el grupo Calanca, en el foyer del teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez), a partir de las 19. En primer turno, Pansera presentará sus libros “Los móviles” y “Teatro y salud”, con los comentarios de Silvia Lescano y Belén Mercado (respectivamente); y luego se abordará el tema “Teatro social: experiencias en ámbitos hospitalarios y contextos de encierro”, con el aporte de Patricia Terrnavasio (Fundación Clownetario-Payasos Sociales), Mariano Quiroga Curia, Pansera, Mercado y Lescano.

> Mesa panel
  Segunda jornada de Calanca

La visita de Claudio Pansera se enmarca en las jornadas de debate sobre la Ley Nacional de Teatro, que está cumpliendo 20 años. La actividad e organizada por el grupo Calanca, en el foyer del teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez), a partir de las 19. En primer turno, Pansera presentará sus libros “Los móviles” y “Teatro y salud”, con los comentarios de Silvia Lescano y Belén Mercado (respectivamente); y luego se abordará el tema “Teatro social: experiencias en ámbitos hospitalarios y contextos de encierro”, con el aporte de Patricia Terrnavasio (Fundación Clownetario-Payasos Sociales), Mariano Quiroga Curia, Pansera, Mercado y Lescano.


“El arte te da posibilidades. Si estás enfermo, te podés conectar con tus aspectos saludables y si estás preso, relacionarte con la sociedad desde tu hecho artístico”, afirma Claudio Pansera. El teatrista es coautor de dos libros donde aborda las prácticas teatrales en instituciones penales (“Los móviles. Modus operandi de acciones dramáticas en cárceles”, donde reúne experiencias entre 2007 y 2010, con una actualización a este año y referencias a trabajos en Chile y en Bélgica) y en hospitales (“Teatro y Salud: Entre el caos biológico y el arte terapéutico”). Ambos serán presentados hoy a las 19 en el teatro Alberdi, en una actividad organizada por Calanca, con una mesa debate posterior sobre el teatro social (ver “Mesa panel”).

Su interés sobre estas labores artísticas se remonta a la década del 80, cuando tomó contacto con la experiencia en el hospital psiquiátrico Borda, en la Capital Federal. “Esos trabajos terminaron en la conformación del Frente Artístico del Borda y en la radio La Colifata. Eran acciones concretas y directas para producir una transformación de la realidad”, señala Pansera.    

- En el Borda, fue fundamental Alfredo Mofat. ¿Marcó una línea?

- Trabajó mucho tiempo en los márgenes y por fuera del sistema. Fue uno de los impulsores del compromiso social activo de unas personas con otras sin necesitar una especialización, sino promoviendo la acción solidaria con compromiso y trabajando mucho la idea de grupo. Pero en el país no hay un único modelo sino muchas variantes y formatos, a diferencia del Brasil, donde lo hecho por Paulo Freire y Augusto Boal es lo reinante.

- ¿Quienes trabajan en estas temáticas exceden lo artístico?

- A medida en que investigaba distintos proyectos encontré que el punto de coincidencia es que paralelamente se desarrollaba una militancia social en ciertos temas. No es algo nuevo: a mediados de la década del 90, con Jorge Dubatti lanzamos el Periódico de Artes Escénicas y nos encontramos con gran cantidad de estos proyectos, encarados más allá del sentido espectacular y que apuntaban hacia otro objetivo. Desde entonces me interesa esa postura ante la vida, una filosofía distinta del arte encontrándole además un sentido político a la producción cultural independiente.

- ¿Ese encuadre del hecho artístico recorre todo el país?

- Sí y desde hace tiempo. En 2003 logramos hacer las Primeras Jornadas de Cultura y Desarrollo Social, invitamos inicialmente a 12 grupos y terminamos reuniendo a 74 proyectos de todo el país en ese momento, que trabajaban en todas las variantes temáticas y disciplinas artísticas, en todos los espacios posibles y en todas las temáticas. La información fue sistematizada en el libro “Cuando el arte da respuestas”.

- En “Teatro y Salud” afirmás que no puede haber una persona sana en una sociedad que no sea saludable...

- Claro, y podemos ampliar incluso esa idea a lo social y político en general. Una sociedad sólo será sana si se contempla e incluye a todos sus integrantes. Venimos de muchas décadas de pensamientos bastante mezquinos en lo político. “Teatro y Salud...” tiene que ver con la necesidad de ordenar las prácticas que hay en ese campo en cuanto a sus objetivos, porque hay muchos proyectos y miradas distintas, desde lo micro como un titiritero que hace prevención dental en una villa hasta los grandes de payasos terapéuticos en hospitales de todo el país. Y en el tema carcelario se refleja el fracaso de la sociedad y por eso están tan marginados en todo. Pero hay mucha gente trabajando en esas instituciones para producir cambios. En “Los móviles...” relevamos más de una decena de talleres artísticos, que logran que las personas detenidas puedan contar lo que les pasa desde vías distintas y comunicarse con la sociedad desde otro lugar.

- Integrás además el Consejo de Dirección del Instituto Nacional de Teatro (INT), donde estás distanciado de Marcelo Allasino, su director ejecutivo.

- Allasino tiene poca capacidad de diálogo, lo cual es grave en una conducción colegiada. Padecemos esa mirada de mezquindad que te mencionaba antes. Hay pensamientos individualistas en un esquema que debe funcionar colectivamente. Cuando alguien está concentrado en la generación de su poder personal es muy difícil trabajar en conjunto. Pero, en general, si no hay una política integral es muy complicado llevar adelante programas interesantes, aún cuando las cabezas quieran hacerlo.

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