Con el shantala, tus manos pueden curar a tu bebé

Estos masajes son un técnica india milenaria que ayuda a los niños a descansar mejor, disminuye los cólicos y estimula el desarrollo. Generar rutina.

22 Ago 2017

Ambiente tibio, música relajante... los rayos del sol de la siesta rozaban algunos rostros. Los adultos estaban sentados con las piernas extendidas sobre colchonetas. Los bebés, recostados en su regazo y con la mirada puesta en su mamá (o su abuela o su papá). Los masajes, unas delicadas caricias, empezaron recorrer los cuerpitos suaves y regordetes. El ambiente se fue haciendo cada vez más cálido, porque al frotarse sobre la piel el aceite de sésamo de primera prensada genera más calor.

Llegó el momento en que estuvieron todos en silencio: la relajación era plena y se había logrado una profunda comunión con los pequeños que hasta hace muy poco estaban dentro del vientre materno. Esos masajes, o shantalas según la medicina ayurvédica, son una buena manera de recibir a los bebés en la adaptación al mundo externo. ¡Bienvenidos!

Ana Taboada, médica ayurveda, explicaba a los adultos que los shantala son una práctica milenaria que se transmite de madres a hijas, y que tiene múltiples beneficios: aumentan la inmunidad (previene enfermedades), generan una disminución de cólicos en el lactante, logran un sueño más relajado y profundo, generan que el chico pueda conocer bien su cuerpo, favorecen al desarrollo psicomotriz, ayudan a ganar peso (algo muy importante para chicos prematuros) y, lo más importante, refuerzan el vínculo entre madre/padre e hijo, según quien haga los masajes.

Estar para ellos

La clase se interrumpía cada tanto y eso no era un problema: Ana había resaltado al principio del encuentro que ante todo hay que estar atentos a la necesidad del bebé: si llora, arroparlo; si tiene hambre, darle la teta. Los adultos están ahí para ellos. Los masajes también se entrelazaron con consejos sobre crianza respetuosa: hay que escucharlos y mirarlos más, contarles qué sucede a su alrededor o qué están por hacer con ellos.

“Hay que generarle al bebé una rutina de masajes: que sea todos los días, en el mismo horario, con luces bajas, música suave. Esto servirá para que bebés y papás se desconecten de las influencias externas, de la vorágine, y logren una conexión con el niño”, detalló la médica tucumana. Aunque el sistema de medicina tradicional no los utiliza, Adriana -una de las madres asistentes- reveló que una médica de la Maternidad le había recomendado que le hiciera masajes shantala a Joaquín, de dos meses y medio, que por los cólicos no ha parado de llorar hasta antes del final de la clase.

Desarrollo neuromotor

Como si fueran pocos los beneficios que había mencionado, Ana agregó otro: “favorece el buen desarrollo neuromotor. La piel y el tejido nervioso proceden de un mismo origen neurológico. Por eso es tan importante cuando uno estimula la piel, porque estimula las conexiones neuronales. En la universidad Gujarat Ayurved (India) es una terapia que está muy desarrollada y estudiada. Hasta allí llegan chicos de todas partes del país, con diversas patologías neuromotoras, y tienen excelentes resultados con los masajes. No sólo se hacen con aceites, sino también con fitoterapia. Usan productos de origen vegetal para la curación”.

Con la clase terminada alguien preguntó cuáles son los efectos en los niños que reciben los masajes. Ana contestó que se sienten protegidos y contenidos, y que aprenden a confiar en quienes les hacen las caricias.

> Paso por paso

1- Tórax. Sentarse en el suelo con las piernas estiradas y la columna recta. Ubicar al bebé sobre el regazo y las piernas. Preferiblemente debe estar sin ropa. Untar las palmas de las manos con aceite de sésamo de primera prensada (no es alergénico). Ponerlas juntas sobre el pecho del bebé y deslizarlas hacia fuera en dirección opuesta, siguiendo la línea de las costillas, hasta los hombros.

2- Brazos y manos. La madre o padre debe sostener con su brazo izquierdo el hombro derecho del bebé (sostén cruzado). Deslizar la mano libre desde el hombro a la muñeca, en forma de brazalete. Luego, ambas manos juntas deben deslizarse desde el hombro hasta la muñeca en forma de brazalete, en sentido contrario. Masajear la palma con los pulgares. Y deslizar nuestros dedos por cada uno de los suyos. Repetir en el otro brazo.

3- Abdomen. El masaje en la zona estomacal favorece la digestión y la eliminación de gases. Descender con suavidad por su cuerpo, como si fueran olas de mar.

4- Piernas y pies. Tomar al pierna por el muslo y formar brazaletes con ambas manos, y deslizar hasta e tobillo. Luego hacer lo mismo pero con ambas manos. Masajear los pies con los pulgares y luego con toda la palma de la mano. Flexionar los deditos.

5- Espalda. Poner al niño boca abajo, transversal a la madre, con su colita a la izquierda de quien realiza le masaje. A través: pasar lamano desde el área de los hombros, hacia abajo y volver a subir. A lo largo: la mano izquierda debe agarrar los piecitos con la palma de la mano hacia arriba. La mano derecha debe deslizarse desde la izquierda a la derecha.

6- Cara. Comenzar masajeando la frente en sentido transversal. Luego recorrer la base de la nariz con los pulgares hasta llegar a la frente. Por último descender desde la frente hasta los cachetes, utilizando los pulgares.

7- Concluir con tres ejercicios: cruzar los dos bracitos por delante del tórax. Acercar una pierna y el brazo contrario, por delante del tórax. Flexión de ambas piernas, posición de loto.

> La medicina ayurvédica

El Ayurveda es un arte de curar que se practica en India desde hace más de 5.000 años. En idioma sánscrito “Ayur” significa vida y “Veda” conocimiento. Esta “ciencia de la vida” va mucho más allá de los diagnósticos y de los tratamientos convencionales; se trata de un sistema de vida para promocionar la salud. Fue formalmente reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un sistema médico tradicional.

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