El compañero apuñalado de Albornoz Piccinetti declaró cómo fue el asesinato

“Lo queríamos agarrar para entregarlo a la Policía” , dijo. Y agregó: “me miré la panza y vi que tenía un agujero. Nos tiramos a la vereda los dos; Matías se puso muy blanco”, comentó.

21 Ago 2017
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25 Y SANTIAGO. El crimen ocurrió en pleno Barrio Norte durante el mediodía del viernes 19 de mayo. la gaceta / Foto de José Nuno

El 19 de mayo, un adolescente apuñaló en el corazón al joven Matías Albornoz Piccinetti, de 17 años y lo mató. Sin embargo, no fue su única víctima; ese día también apuñaló a otro muchacho de la misma edad, amigo del fallecido. Este último joven tuvo que ser sometido a dos operaciones y estuvo varios días internado. Por sus heridas, fue el último en declarar en esta causa, y entre lo que contó, dijo que perseguían al asesino para entregarlo a la Policía por patotear a otro compañero.

“Salimos del colegio a las 11.50 y nos vamos a tomar una gaseosa en Marcos Paz y Muñecas. Estábamos yendo y nos llama un compañero, diciendo que lo habían patoteado. Nosotros creíamos que era mentira. Lo llamábamos y no contestaba. Volvimos al colegio y nos separamos en grupos. Yo fui con el grupo que fue al lugar de la agresión. Ahí estaba el chico que había sido patoteado, e identifica al que le había pegado”, comenzó el muchacho, al declarar ante la fiscalía III°.

Al llegar a Santiago y 25 de Mayo, comenzó la persecución. “Nosotros lo queríamos agarrar para entregarlo a la Policía. Tenía campera de color oscuro, era alto, morocho. Él nos mira y empieza a correr, pero paraba mirando hacia atrás. Lo empezamos a correr todos. Ahí es cuando Matías se le acerca porque corre más rápido, y cuando lo quiere agarrar, recibe una puñalada. Yo no había visto el cuchillo antes. Después lo quise agarrar a Matías para separarlo y ahí me tocó a mí. Me miré la panza y vi que tenía un agujero, que me habían apuñalado. Nos tiramos a la vereda los dos”, agregó.

Pese a que ambos habían sufrido heridas peligrosas, Albornoz Piccinetti parecía haberse llevado la peor parte. “Matías se puso muy blanco, me empezó a preocupar”, dijo su amigo, quien agregó que no había visto a nadie con gorra ni con manopla, cuando se lo preguntaron en la fiscalía.

El baile

Según las hipótesis de la investigación, la enemistad entre los jóvenes podría haber comenzado una semana antes, en el baile de la semana del Colegio Gymnasium, al que asistía la víctima mortal.

“A las 5.30 se cortó el baile y comenzó a salir toda la gente. Nosotros nos quedamos limpiando. A las 6 salimos y vimos que había un tumulto de gente peleando. Mis compañeros me dijeron que habían agarrado entre muchos a dos de nosotros y salimos a separar, para meter a nuestros compañeros en el colegio hasta que se disipara todo. En ese momento se escuchaba electricidad, como de picanas”, cerró.

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