Tras la recuperación, se vienen tres reformas estructurales

Según una consultora, los cambios en los impuestos, en las jubilaciones y en el régimen laboral se observarían antes de 2019

21 Ago 2017
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OBSERVANDO EL FUTURO. Los inversores aguardan señales oficiales acerca del rumbo económico del país. bestperformancenews.com.br

El corto plazo le sonríe a la gestión del presidente Mauricio Macri. Por caso, la Bolsa porteña avanzó un 6,22% la semana pasada, y superó la barrera de los 23.000 puntos por primera vez. El mercado le dio un voto de confianza a la administración nacional tras las elecciones primarias del domingo 13, algo que fortaleció, en cierta medida, al peso argentino. Los inversores desarmaron el viernes sus posiciones en dólares para aprovechar las tasas en pesos en la plaza doméstica. Así, el dólar minorista cerró en $ 17,60 para la venta.

Pero más allá de la reacción inmediata por parte del mercado al resultado dado por las urnas, “lo importante es pensar en las consecuencias de este apoyo popular al actual gobierno para lo que resta del mandato de Macri e incluso más allá”, remarca el último reporte elaborado por Invecq, Consultora Económica.

“El hecho de que la fuerza gobernante haya sido convalidada por el voto en un contexto económico de corto plazo aún difícil hace pensar en un voto de mediano y largo plazo, algo que se creía improbable por parte de muchos analistas políticos y sociales”, puntualiza el diagnóstico al que accedió LA GACETA. Según Invecq, habría que remontarse muchos años en la historia para encontrar un caso de victoria electoral junto con un proceso de reacomodamiento de precios relativos, tipo de cambio relativamente libre, políticas de reacomodamiento del gasto público y una política monetaria claramente contractiva.

“Esto habilita al gobierno a dar continuidad con su programa de reordenamiento de la economía que comenzó hace 20 meses, y que aún queda mucho por llevar a cabo. Hubiera sido muy costoso para el gobierno (y poco estimulante) poder continuar con la revisión de tarifas, el reordenamiento del gasto, la apertura económica, y la lucha contra la inflación si se hubiera hecho sentir mayoritariamente un descontento social”, señala la consultora que preside el economista Esteban Domecq.

Pero con esta nueva etapa que comienza para el gobierno, a la continuación del reordenamiento de la economía se le suma un desafío más ambicioso. “La actual gestión debe (y puede) pasar a una segunda etapa, al mismo tiempo que no acaba con la primera. Esta etapa tiene que ver con reformas de carácter más estructural que comiencen a sentar las bases para la posibilidad de un crecimiento sostenido en el tiempo. De manera concreta podríamos identificar tres reformas que debería poder sacar antes de 2019: la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma previsional”, proyecta.

Un estímulo

Las dos primeras fases tienen que ver directamente con la necesidad de lograr un sistema tributario y un mercado laboral más eficiente, simple y flexible. Según Invecq, esto debe interpretarse que, en lugar de ser un obstáculo para el desenvolvimiento de las actividades económicas privadas, sea un estimulante.

Por otro lado, la reforma previsional debe lograr resolver, o al menos atenuar, su problema de insostenibilidad. “Casi la mitad del gasto público nacional se destina hoy al pago de jubilaciones y pensiones. Debido a la propia naturaleza de los cambios en la esperanza de vida de las personas y también al diseño de la ley de actualización de las jubilaciones, el sistema está condenado a representar cada vez un mayor peso sobre los recursos públicos, siendo una especie de espada de Damocles sobre el equilibrio fiscal intertemporal”, advierte. Según la consultora, es imprescindible lograr un resultado fiscal sostenible intertemporalmente tanto para dotar de mayor estabilidad a la economía como así también para no depender tanto de la oferta de financiamiento externo.

En definitiva, puntualiza, el gobierno debe hacer honor a su nombre y comenzar a cambiar instituciones que están fuertemente arraigadas en el sistema socioeconómico argentino pero que han quedado obsoletas. “El triunfo o no de estos objetivos será lo que realmente definirá si el gobierno de Mauricio Macri es un gobierno de transición o de transformación”, finaliza.

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