En estado de “resistencia” se declaró el Congreso venezolano

La oposición a Maduro, agrupada en el Parlamento, desconoce a la Constituyente Los representantes del pueblo dijeron que no obedecerán las directivas chavistas y que harán denuncias internacionales

20 Ago 2017
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EL PARLAMENTO NO FUE DISUELTO. Es lo que señaló ayer el canciller Arreaza ante los medios de prensa. reuters

CARACAS.- El Parlamento de Venezuela, controlado por la oposición, se declaró ayer en resistencia tras rechazar lo que calificó como un fraudulento despojo de sus facultades por parte de la Asamblea Nacional Constituyente, un cuerpo plenipotenciario dominado por los aliados del presidente, Nicolás Maduro.

El viernes, la constituyente asumió las potestades del Congreso, una medida que generó críticas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de varios países, incluidos Estados Unidos y un grupo de 12 naciones latinoamericanas.

Y el sábado, secundado por los embajadores de Alemania, Italia, Chile, Polonia y Reino Unido, el vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, dijo que el cuerpo no aceptará ninguna decisión emanada de la Constituyente y seguirá trabajando, a pesar que la Justicia ha bloqueado todas sus leyes desde que la oposición ganó la mayoría de curules en 2015. “Desconocemos, rechazamos y no obedeceremos esa pretendida disolución. Aquí nadie se come el cuento de que no lo disolvieron, sino que le quitaron las competencias”, dijo Guevara. “Vamos a estar aquí en resistencia. Este es un Parlamento en resistencia frente a una dictadura militar armada que secuestró sus espacios y que militarmente obtiene lo que no pudo obtener con los votos”, agregó poco antes de romper el decreto que despoja de sus facultades al Parlamento.

En una sesión extraordinaria, el Parlamento acordó ayer abrir una investigación a los 545 miembros de la Asamblea Constituyente -todos partidarios del oficialismo- por “usurpación de funciones”, luego de asegurar que su elección fue producto de un fraude.

Además, dijeron que profundizarán su agenda de presión internacional buscando mayor apoyo para lograr la restitución del hilo democrático que, aseguran, se terminó de romper con la instalación de la Asamblea Constituyente, que sesionará hasta por dos años con miras a reescribir la Carta Magna del país.

Entre abril y julio, millones de venezolanos salieron a las calles para protestar contra lo que consideran una “dictadura” de Maduro. Los cuatro meses de enfrentamientos con la fuerza pública dejaron más de 120 fallecidos. El mandatario socialista, por su parte, asegura que las protestas sólo buscaban desbancarlo.

Tras reunirse con el cuerpo diplomático acreditado en Caracas, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, insistió en que el Parlamento no fue disuelto. “De manera absolutamente falaz, indican que el poder legislativo venezolano fue disuelto por la Asamblea Constituyente. Es el poder legislativo el que no reconoce a la Asamblea Nacional Constituyente como poder plenipotenciario”, dijo Arreaza. (Reuters)

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