Amor de invierno

17 Ago 2017 Por Marcelo Aguaysol

Dos días de baja pronunciada. Pero, a la tercera jornada, resucitó. Y es así. La conducta del dólar define el humor no sólo del mercado, sino también de cada uno de los pequeños ahorristas que siguen buscando refugio en la moneda estadounidense. Algunos aprovecharon las mieles de este amor de invierno que el mercado le declaró a la gestión del presidente Mauricio Macri, tras el resultado alentador -a nivel nacional- para la Alianza Cambiemos. El referéndum que significaron para el jefe de Estado las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) le sirve al oficialismo nacional para llegar con cierto oxígeno a las parlamentarias del 22 de octubre. Y el pequeño inversor está buscando aprovechar el momento. ¿Pongo mis ahorros en dólares? ¿Compro Lebac? ¿Los guardo en un plazo fijo? ¿Invierto en ladrillos? Los interrogantes son tan múltiples como tradicionales. Naturalmente que a aquel que se le pasa por la cabeza resguardar sus fondos, lo hace, por un lado, pensando en las vacaciones que se vienen o, por el otro, especulando con otra suba de la divisa estadounidense. La experiencia demuestra que el dólar no se mantendrá por mucho tiempo por debajo de los $ 17,50. Una prueba de ello es que, en los dos días posteriores a las primarias, su cotización bajó en 65 centavos de pesos, pero ayer recuperó 12. Y es probable que siga corrigiéndose el tipo de cambio a lo largo del mes, pero no con histeria. Tanto los analistas como los funcionarios nacionales consideran que el año puede terminar en una banda de entre $ 19 y $ 19,30. De allí el apremio por acumular divisas en estratos sociales que ya están pensando en viajar hacia el exterior, durante el próximo verano.

Para los que piensan irse a Brasil, por ejemplo, las noticias del momento no son alentadoras. El real cotiza actualmente en $ 5,50 para la venta y es probable que se aprecie hasta $ 6 hacia fines de año. No es que los brasileños hayan subido los precios en el último año, sino que, por efecto de la devaluación del peso argentino y de la inflación, en la próxima temporada, con suerte, los argentinos ya no notarán precios más bajos que este año. Con suerte, las mercaderías estarían en los mismos valores que en la Argentina. El verano puede resultar caliente si no hay correcciones en la política fiscal argentina.

Pero hay que pasar la primavera. Octubre será un mes caliente para la política. Macri intentará revalidar los resultados electorales y demostrarle al mercado que aún puede robustecer su poder frente a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esa es la condición esencial que signará los tiempos hasta el final de mandato, en 2019. Es sabido que el mercado se enamora de algunas medidas, pero que no se trata de un compromiso eterno. Precisamente, la banca de inversión Morgan Stanley difirió para 2018 su definición acerca de que la Argentina deje de ser considerado un mercado fronterizo y se agrupe entre los emergentes, aquellos que reciben inversiones constantes y sonantes. “Aunque el mercado de títulos argentino reúne la mayor parte de los criterios de accesibilidad para ser considerado mercado emergente, la irreversibilidad de los cambios recientes todavía debe ser evaluada”, había señalado en junio pasado.

Macri deberá seguir haciendo los deberes fiscales para que aquel amor se extienda en el tiempo. Tras el resultado de las PASO, al jefe de Estado le quedan dos caminos:

• Negociar en este momento con algunos de los gobernadores golpeados por las primarias, con el fin de que sus parlamentarios apoyen reformas estructurales (impositiva, previsional o laboral, por mencionar algunas) antes de las elecciones de medio turno,

• O bien, esperar hasta el cuarto domingo de octubre, cuando las urnas den su veredicto. En el medio estarán la ansiedad y el apetito de los inversores, pero también la incertidumbre política, económica y financiera que le ha puesto tanto ruido al país.

El escenario para la primavera tendrá dos momentos: previo a la elección, con un acercamiento a la sociedad; luego, es posible que se corrijan algunos precios en las tarifas. Eso, indudablemente, repercutirá en la tasa de inflación que ya está lejos de la meta fijada por el Banco Central (17%) y más cerca de lo que proyecta el mercado (22-23% anual).

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