Real Madrid silenció al Camp Nou y Barcelona deberá revertir el 1-3 en el Bernabeu

14 Ago 2017
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POCO DE “LIO”. Messi descontó de penal, pero no pudo hacer la diferencia. reuters

BARCELONA.- La era post Neymar comenzó de la peor manera posible para Barcelona: por tercera vez en el año, está obligado a consumar una hazaña. Ya lo hizo contra PSG, cuando dio vuelta un 0-4 en lo que fue la mayor remontada en la historia de la Champions; y falló en el intento de revertir el 0-3 que le estampó Juventus en Turín, en la llave siguiente. Esta vez, Lionel Messi y compañía deberán remontar en el Santiago Bernabéu el 1-3 que se llevó Real Madrid del Camp Nou en la primera final de la Supercopa de España.

La primera sensación que surge es que los “Merengues” le hicieron precio a un “Barca” que trata de reconstruirse tras la partida de su entrenador, Luis Enrique, y de una de las puntas del tridente ofensivo más fructífero de su historia. El Madrid dominó el mediocampo, fue profundo por las bandas y devastador en el contraataque, pero le faltó ser más preciso en la definición para dejar la serie liquidada de antemano.

La segunda sensación es que el árbitro Roberto de Burgos Bengoetxea permitió que Barcelona siga con vida. Primero, porque compró una evidente simulación de Luis Suárez en el área y cobró un penal que Messi ejecutó con un toque sutil para igualar transitoriamente el clásico. Más tarde, por la polémica expulsión de Cristiano Ronaldo, tras interpretar que éste había fingido una caída en el área tras un forcejeo con Samuel Umtiti. Para colmo, reaccionó empujando al juez, por lo que podría recibir hasta cinco partidos de suspensión. Dos minutos antes, el portugués había estirado la ventaja de su equipo con un golazo que llevó su sello: amague hacia adentro y remate cruzado al ángulo. Para herir aún más el orgullo catalán, “CR7” emuló el recordado festejo de Messi y le mostró la camiseta con el 7 en la espalda al público “azulgrana”. Fue determinante lo del portugués en los 19 minutos que estuvo en cancha, y será una baja sensible en la revancha.

Por el contrario, Messi no gravitó demasiado, y se diluyó en la apatía de un equipo que necesitará cambiar mucho para dar vuelta la historia el miércoles en la capital española. Un gol en contra de Piqué y una furiosa definición de Marco Asensio tras un contragolpe vertiginoso completaron la cosecha “blanca” en Barcelona y aguaron el estreno oficial del ciclo de Ernesto Valverde al frente del equipo “culé”. La historia no está terminada aún: Barcelona sabe de hazañas, aunque este Real Madrid tiene con qué impedirlo. (Especial)

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