Cartas de lectores

11 Ago 2017
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La inseguridad y Superman

Con relación a las polémicas sobre inseguridad quiero dar mi opinión: que la misma no depende del secretario de Seguridad. No es por defenderlo, ya que no lo conozco. Pero el tema de la inseguridad no pasa ni por él, ni por Superman, si estuviera de secretario de Seguridad. Él es un gestor de la seguridad, pero no la resolverá, hasta tanto no se resuelva la desigualdad social con trabajo genuino y educación. Y para ello hay que hacer un trabajo transversal entre seguridad, política social y educación. Mientras tanto, todas las críticas serán en vano y las soluciones no llegarán. Y la prioridad de los políticos está puesta en otras cosas y no en ponerse de acuerdo entre todos, sin importar partidos ni personajes. ¿Alguna vez trabajarán por el bien común de toda la sociedad?

Pablo Leguizamón

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Sin agua

A los innumerables reclamos que LA GACETA publica vengo yo a sumarme. Resido en calle Balcarce al 500 y mi número de cuenta en la SAT es 123-0000-1491-000, y no adeudo a esa empresa suma de dinero alguna por los servicios que presuntamente debiera prestar. Digo presuntamente” porque prácticamente no tengo agua corriente, servicio público que por ley corresponde a dicho ente, conforme a la ley de adjudicación dictada por el Gobierno provincial. Además de los inconvenientes que sufro, en las proximidades de mi domicilio se encuentran clínicas y sanatorios (oficiales y privados) que demandan ese servicio para sus tareas en el área de salud de manera ininterrumpida, por obvias razones. Para encarar el problema, algunos vecinos recurrieron a los servicios de un tercero, que exhibía una documentación oficial en la que la empresa prestataria les daba autorización para la ejecución de los trabajos, previo pago de una abultada suma dineraria para efectuar las tareas que hubieran tenido que hacerse por medio de la prestataria. De esa manera, la cómplice indolencia del ente daba por solucionada, de manera inmediata, la tan reclamada solución al tema de la falta de agua corriente domiciliaria a un importante núcleo poblacional tucumano.

Alfredo Pecastaing-Guerineau

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Sin teléfono

Ya creo que que es vano reclamar a Telecom. Resulta imperioso destacar que este servicio es de vital importancia, no es una comodidad ni un lujo, toda vez que los titulares de la línea somos personas mayores de edad (80 años) y necesitamos contar con el servicio por cualquier emergencia. Asimismo se destaca que los servicios de alarmas no funcionan sin el teléfono; y considerando la situación alarmante que existe en Tucumán por la inseguridad, cualquier suceso de inseguridad que se suscite hace responsable directo a Telecom.

Adolfo A. Cano

San Juan 2.145 San Miguel de Tucumán


Jubilados de la plaza

Me dirijo a las autoridades gobernantes de mi provincia para recordarles el pago del 82% móvil de la jubilación ordinaria, de mi paso por los servicios prestados en la administración pública. En mi boleta de sueldo mensual figura un ítem que dice: “A cuenta de aumentos”, que nos paga la provincia. El monto son $ 151, 55 (equivalente a un kilo de pollo). Señor gobernador, la deuda que tiene su administración para con los jubilados es muy grande, y se incrementa toda vez que se ajustan los salarios. El anterior gobernador nunca nos recibió para tratar el presente reclamo. Usted sigue el mismo camino. Reflexione y cambie de parecer. Un simple decreto lo soluciona todo. Quien le escribe estas líneas tiene 87 años cumplidos. Quiero pasar a la posteridad con la satisfacción de ver satisfecho mi pedido, que es el de todos los jubilados de la Plaza.

Julio E. Arias

Pasaje García 863

San Miguel de Tucumán


Democracia (I)

Llegadas las PASO, la palabra “oposición” es un caramelo en la boca de los candidatos, cualquiera sea su color político. Esta palabra no debería integrar el lenguaje político, porque es destructivo como lo aplican. En los gobiernos que vivimos, siempre se aplicó sólo para destruir, para salvar cosas indefendibles ya sea como oficial o como contrario. Se debería llamar a los contrarios como verificadores, pero para perfeccionar lo que sea en beneficio de todos, para crear, para crecer, para expandirse por el bienestar social, sin distinción de raza, religión, color político. Lo contrario es poner palos en la rueda, hasta en las sillas de ruedas, para que todo fracase y nos hundamos. Deseo como argentino que los electores lleguen a buen fin, que los que se postulen lleven sus buenos proyectos y sirvan para lo mejor del país. Deseo que el que se postule no sea la continuidad del apellido por razones de trabajo y acrecentar su patrimonio, quiero un postulante capaz, creador, dispuesto a brindarse a lo bueno y no defender lo malo levantando la mano por orden superior del color político que representa. El país es de todos; es como nuestra casa integrada por una familia unida. ¿Quién de una familia quiere destruir su casa, quién desea no hacer crecer o ampliar su casa para nuevos hijos? Es un ejemplo simple. Ojalá que nuestra sabiduría nos indique votar con libertad y no inducidos por el mal. Votemos.

Rubén Reinoso

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Democracia (II)

Son lamentables y obscenas las “ofertas” publicitarias que lanzaron masivamente para las próximas elecciones, carentes de ideas y propuestas coherentes, compitiendo y mezclándose con las publicidades comerciales como un producto más de venta. Al haberse formado uniones de personas que priorizan sus intereses personales por sobre los de las agrupaciones que dicen representar, es como mezclar agua con aceite, y en todos los casos, tanto a nivel provincial y nacional, incorporaron en sus discursos el “vamos a”, seguido de promesas de difícil cumplimiento, ya que estando en sus actuales funciones, no las cumplieron. No estoy desilusionado de la política, sino de los políticos que usufructúan de ella en beneficio personal y de sus familiares y allegados, y que en definitiva son los responsables de todo lo que nos ocurre, y dejan a la política herida de muerte. No estoy desilusionado de la democracia, sino de todos aquellos que la declaman y no la practican y que están mancillando sin respetar los preceptos básicos de la Constitución nacional. Por esa sabia Constitución que todos los que asumen el poder juran cumplir, finalizando con el clásico “Dios y la patria me lo demanden”, cuánta hipocresía. Estoy convencido de que la mayoría del pueblo argentino comparte mi desilusión, pero no por eso debemos bajar los brazos. Si es que la estructura política actual es corrupta, todos debemos actuar con responsabilidad, fe y esperanza para construir una nueva dirigencia desde el pueblo, con voluntad y positiva imaginación, por medio de una resistencia civil sin violencia. Con la participación plena de miles, de millones de argentinos bienintencionados y llenos de ideales y de justos propósitos. Que con ello se priorice la enorme deuda social con el pueblo, tal cual lo manda la Constitución, que hasta ahora no es más que letra muerta, en vez de priorizar la deuda con quienes nos vienen, históricamente, quitando hasta el aire que respiramos al punto de asfixiarnos. Debe existir una forma y también los hombres de bien (no los mesiánicos ) que están capacitados para liderar, permitir y hacer participar a todos, no sólo cada dos o cuatro años, cuando tenemos que votar -solamente con eso la democracia no alcanza-; aparte de votar también queremos tener herramientas para mandar, o al menos, para que quienes hemos elegido cumplan con lo que prometieron como candidatos. Ya somos lo suficientemente maduros y no debemos permitir que nos sigan dividiendo en miles de pedazos que no hacen más que destruirnos. Ha llegado la hora de unir al pueblo, para recobrar la dignidad que los argentinos nos merecemos.

Federico Yurcovich

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Policía valiente

Que existan muchos José Ortega, policías valientes que amen su trabajo y con una auténtica vocación de servicio a la comunidad. Así el pueblo reconocerá y agradecerá su lucha contra la delincuencia.

Mónica Villa

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Debate

Leo y releo la carta “Elecciones” (10/8) del lector Daniel Chavez y no salgo de mi asombro: acusa al gobierno anterior de un sinnúmero de actos de corrupción, los cuales no serán él ni la autoproclamada fiscal y guardiana de la República los que juzguen y condenen dichos actos; será la Justicia. El curanderismo no tiene límites. Pareciera ya que el lector se olvida de mencionar los procesos judiciales que tiene en estos momentos el actual Presidente; se olvida que el secretario de Comercio, que debe controlar las ganancias desmedidas, es uno de los dueños de una gran cadena de supermercados; se olvida que el ministro de Energía es uno de los mayores accionistas de una petrolera y que aumentó injustificadamente el precio de los hidrocarburos; se olvida de la quita de las pensiones por invalidez; de la paupérrima vida que están haciendo vivir a los jubilados; de los Panamá papers; de Calcaterra; del fiasco del Correo Argentino; de todas y cada una de las promesas incumplidas de este gobierno; de los casi 70 funcionarios actuales que están siendo procesados o investigados actualmente. ¿De qué cambio habla usted? ¿Con qué vara mide los actos de corrupción?

Fernando Carlos Brunet

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