"Lo soñé; ahora lo haré realidad”

Ricardo Neme confirmó que estará en el reto de enero. “Los meses que restan para la carrera ya serán una prueba. Con mi equipo estamos preparados”

11 Ago 2017

“La adrenalina, la emoción y el entusiasmo me invadieron por completo. De manera paralela, sentí incertidumbre por mi falta de experiencia en un desafío así. En mis manos tenía el papel impreso con la confirmación que la Amaury Sport Organisation me enviaba ante mi pedido de inscripción para participar del Rally Dakar 2018. Mucho había pasado para llegar a este momento. ¡Y no lo podía creer!” Con un ejemplar de LA GACETA en sus manos, apenas terminado un café, Ricardo Neme sonríe. Pero se nota que tiene su cabeza hecha una revolución. Es que finalmente quedó confirmado que representará a Tucumán en la mítica prueba, prevista del 6 al 20 de enero, con largada en Lima (Perú) y llegada en Córdoba. Y lo hará a bordo de la flamante Toyota SW4 que le armó el equipo Jatón en Buenos Aires y con la que participa del Campeonato Argentino de Navegación.

- ¿Cómo ves en perspectiva lo que harás?

- Me plantea uno de los mayores desafíos de mi vida y el mayor en lo deportivo. Como todo lo que encaro, lo voy a hacer con la responsabilidad y la preparación que requiere este evento.

- ¿Costó llegar a esta decisión?

- Fue un proceso. De a poco fui confirmando el apoyo. Las fechas, los tiempos empezaron a correr, a hacerse más cortos. Había que definir la infraestructura con la que iba a correr, la asistencia, la logística. Además, la difusión no se podía seguir postergando. Hay cosas aún por ajustar, y al presupuesto hay que cerrarlo, pero estamos bien.

- ¿Cómo serán tus próximos meses?

- Los cuatro meses que restan para el Dakar serán una carrera en sí misma. Tomada la decisión, hay que hacerse cargo. De todos modos, este proceso empezó hace varios meses, hay muchas horas metidas en la planificación de esto. A futuro, son muchos los detalles que atender. En estos casos, ser ordenado es lo mejor. No puedo olvidarme de que yo tengo mis actividades personales y profesionales. Tengo compromisos que no puedo delegar ni descuidar. Habrá que sacarle horas al sueño, a las distracciones. La familia es la que más se acomoda a estas situaciones.

- Suena como iniciar una empresa...

- Esto es como una empresa que requiere de muchos roles y yo cuento con un gran equipo que me ayuda a cumplir cada objetivo. Hay varios caminos que van en paralelo, pero persiguen el mismo objetivo. Un punto es tener una muy buena preparación física, algo que se viene generando desde hace dos o tres años y que habrá que intensificar ahora. Trabajar en la preparación del vehículo es otro tema grande. Con la nueva SW4 tengo una base muy buena para encarar lo que viene. Sí habrá que armar algunos elementos específicos y mejorar otros. También hay que desarrollar la logística: para esta carrera hay que pensar en cómo va a transcurrir el trabajo de la asistencia, en cómo se armará el lugar para comer, descansar, trabajar. También la difusión del proyecto es clave en todo esto: presentaciones, pruebas, conferencias. Y está el compromiso con los sponsors y con la gente que me acompaña. Este es un modelo que se está armando. Y muy bien.

- ¿Qué conocés de la carrera planteada?

- El recorrido. Llegar a Lima será ya un gran desafío de logística y de esfuerzo de todo el equipo. Las etapas de Perú y Bolivia tendrán muchísima arena, con lo que eso significa, además de zonas por “fuera de pista”, como se las llama. Y el regreso a la Argentina también será complicado.

- ¿Ser novato en el Dakar más duro que se planteó desde que llegó a Sudamérica le pone más complicaciones a tu cabeza?

- Converso mucho con gente que ya tuvo experiencia en esto del Dakar. Eso me permite mentalizarme en prever qué cosas tener en cuenta. Sin dudas el objetivo es dar la vuelta. Igual, cuando uno se pone el casco, ¡empiezan a aparecer los colmillos, las uñas! Fuera de broma, esta es una carrera en la que hay que ser sumamente cerebral, consciente de que son 9.000 kilómetros por recorrer, de los cuales 5.000 son cronometrados por pistas sumamente complejas. Esto no permite en una primera participación y con el nivel con que llegaremos, pensar en otra cosa más que terminar. Cada día del Dakar es como si fueran tres o más de una carrera completa del Canav. Todo es un desafío enorme para el piloto, el navegante, la máquina.

- ¿Por qué quisiste correr el Dakar?

- No creo que alguien tenga una respuesta específica, al menos yo no. Es un sueño para quienes nos gustan los autos y vimos carreras de todo tipo. En lo personal, desde chico me gustaron las pruebas de aventura. Siempre me imaginé haciendo esto, veía a recordados pilotos haciendo cosas maravillosas en África, con vehículos prácticamente con preparación estándar y me decía ‘qué nivel de pasión que tienen’. Lo de ello era locura, esfuerzo, sacrificio. En los ’80 leía revistas españolas, con apellidos como Vatanen, Porcar, Schlesser, luego Peterhansel y soñaba convertirme algún día en uno como ellos. Varios años después tengo esa posibilidad. A esto lo soñé despierto, ahora lo haré realidad. Y pienso vivirlo muy despierto.

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