Paradojas en la construcción de un centro para adictos

06 Ago 2017

Es como una metástasis que avanza descontroladamente en el cuerpo. Y cuando parece que se está empezando a cercarla, brota en el lugar más impensado con mayor vigor. La droga no detiene su marcha y en Tucumán sigue provocando estragos, pese a que en los últimos meses, el narcotráfico ha sufrido varios golpes significativos por parte de la Gendarmería y otras divisiones antidrogas. Pero este combate es insuficiente porque se ataca sólo un costado del flagelo y se descuidan otros de suma importancia o simplemente no se les presta la debida atención.

La Costanera es uno de los sectores de la ciudad más azotados por la droga y los transas. Muchos jóvenes se destruyen a diario bajo el influjo del paco y en casos extremos, se suicidan. Desde hace años, las Madres del Pañuelo Negro y aquellas que pertenecen a La Hermandad de los Barrios (reúne siete villas miseria), vienen reclamándole al gobierno provincial centros de atención donde los adictos pueda ser tratados y rehabilitados socialmente.

“Me han muerto a mi hijo y ellos (los transas) tienen más privilegios que nosotros. ¿Por qué no hay una condena?”; “No es vida lo que llevamos nosotros, es un infierno”; “Al cura que nos ayudaba (Melitón Chávez) lo sacaron de Tucumán. A las monjas que estaban con nosotros también se las llevaron de La Costanera. Pero nosotras seguimos ahí, peleando contra los transas”, fueron algunas de las expresiones que la madres le dijeron el viernes a la ministra nacional de Seguridad. Le pidieron a la funcionaria que gestionara la conclusión del Centro Preventivo Local de Adicciones (Cepla), que comenzó a construirse en julio de 2015 y está sin terminar y que haya trabajo genuino para los que han podido rehabilitarse no vuelvan a reincidir por falta de oportunidades. “Nos dijeron que era como el Yacyretá de Tucumán, un monumento a la corrupción; que había expectativas y esperanzas, pero que había quedado sin terminar. Hoy, se comunicó conmigo la gente de Sedronar para arrancar de nuevo”, dijo la ministra.

Un diputado nacional tucumano anticipó que la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación y la Sedronar decidieron hacer un Cepla nuevo en una zona cercana a La Costanera, en un terreno que pertenece al municipio. “Hemos planteado que en el otro lugar, donde ya se invirtieron $7 millones, mínimamente se haga un campo deportivo para que sea un anexo porque sería una locura tirar toda esa plata”, afirmó.

El titular de la Sedronar les había prometido a las madres en 2016 que en marzo pasado estaría terminado. El secretario provincial de Gobierno les había dicho que si la Nación no enviaba los fondos, la Provincia se haría cargo. Se necesitaban unos $8 millones para terminarla, según dijo entonces el secretario general de la Gobernación.

Pareciera un contrasentido total que el actual Cepla, cuya construcción está paralizada desde hace más de un año y su estructura ha sido vandalizada, no sea concluido y que se piense arrancar de cero con otra estructura en la misma Costanera. Lo lógico sería terminar lo que se empezó y construir otros centros en las comunidades en más afectadas. Si se piensa que el narcotráfico se combate sólo con las fuerzas de seguridad, estará lejos de ser derrotado. Sin una política integral que lo enfrente y sin centros de tratamiento y rehabilitación para los adictos, será difícil evitar que este flagelo siga destruyendo a los chicos y a sus familias. Sería lamentable que estos anuncios tengan sólo un efecto electoral. Sin hechos de nada valen las promesas.

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