La Misa de hoy: hay hambre de muchas cosas...

06 Ago 2017

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

 Evangelio relata cómo el Señor se alejó en una barca (Mt 14,13-21), Él solo, hacia un lugar desierto. Pero muchos se enteraron y lo siguieron a pie desde las ciudades. Al desembarcar vio a esta multitud que lo buscaba, se llenó de compasión por ella y curó a los enfermos. Los sanó sin que se lo pidieran, porque para muchos llegar hasta allí, llevando incluso enfermos impedidos, ya era suficiente petición y expresión de una fe grande.

San Marcos señala que Jesús se detuvo largamente enseñando a la multitud, porque andaban como ovejas sin pastor, de tal manera que se hizo muy tarde. Se le pasó el tiempo al Señor con aquellas gentes y los discípulos, no sin cierta inquietud, se sintieron movidos a intervenir. “Despide a la gente para que vayan a las aldeas a comprarse alimentos”, le dicen. Y Jesús los sorprende con su respuesta: “no tienen necesidad de ir, dadles vosotros de comer”. Y obedecen los Apóstoles. Hacen lo que pueden: encuentran cinco panes y dos peces. Es de notar que eran como unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños. Jesús realizará un portentoso milagro con estos pocos panes y peces, y con la obediencia de quienes lo siguen.

El milagro de la multiplicacion de los panes refleja una catequesis integradora sobre varios temas: la Eucaristía, el servicio, la compasion de Dios, el compromiso de los hombres con el hambre de otros hombres, etc. El Señor nos llama a contemplar cómo hay muchedumbres de hombres con hambre de diversos tipos:

A) Fueron a buscar a Jesús para escucharlo y esto refleja el deso de un alimento profundo de Dios, de la dimensión trascendente de la vida porque el hombre ha perdido el horizonte eterno de la vida. B) Los curó y los sanó: refleja cómo Jesús se implica en el dolor del hombre que sufre, los sana y les devuelve esperanza de vida. C) Percibe el hambre de la gente; es decir, se da cuenta de la necesidad del otro y busca solucionarlo, no se queda lamentando. D) Les encomienda a sus discípulos que se hagan cargo del hambre espiritual y material y les pide que les den de comer. E) Sirven a sus hermanos con lo poco que tenían, dos peces y cinco panes.

Todo el Evangelio marca una actitud de Dios que el hombre debe imitar: dar lo espiritual junto con lo material. Hay hambre de Dios y hambruna existencial. Hay que timbrear para hablar de Dios y hay que comprometerse en timbrear para calmar la hambruna existencial. Hemos de jugarnos por esos dos horizontes irrenunciables.

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