Viven cercados por un río de agua contaminada

A lo largo de siete cuadras, la calle Monteagudo desde el 1200 al 1900 es un foco infeccioso. Los vecinos no tienen respuesta oficial.

02 Ago 2017

“Esto es un desastre”. Así comenzó el diálogo con Héctor Paz, vecino de Monteagudo al 1.200, que se quejó por el caudal de agua nauseabunda que recorre la calle, como si fuese un río contaminado en plena ciudad. El olor fétido envuelve ambas veredas. A lo largo de siete cuadras de extensión, pero en especial en cada esquina, es imposible cruzar sin ensuciarse. Se trata del trayecto que comprende a la calle Monteagudo desde 1.200 al 1.900, en el corazón de Villa 9 de Julio.

“El agua servida es una constante desde hace años”, agregó Paz, mientras trabajaba en su taller de electricidad del automotor. Tiene 73 años y se acostumbró a convivir con el problema.

En la esquina de Monteagudo y Chile se robaron la tapa de la alcantarilla. Los propios vecinos colocaron ramas, hojas y cualquier objeto para que los automovilistas adviertan el pozo que quedó y no terminen atrapados en medio de la acera.

“Esto es insalubre, la calle está prácticamente cerrándose; solicitamos a la SAT (en referencia a la Sociedad Aguas del Tucumán) que reponga la tapa de registro, porque se producen accidentes en esa esquina”, reclamó Juan Albarracín. Con resignación, explicó que ya no saben a quién deben recurrir. “Rogamos a la empresa que se haga responsable de su trabajo”, insistió.

“Esto es consecuencia de la jabonera, que está aquí cerca, y que ha hecho colapsar a todas las cloacas”, planteó Celeste Jazmín Bonnet. Ella vive en esa esquina desde hace más de 30 años. “En verano todo esto es irrespirable, pero a veces también en días lluviosos no se puede transitar por aquí”, afirmó.

Una vecina que vive en el cruce de Monteagudo y Perú recordó que la primera publicación que hizo LA GACETA sobre este caso de aguas servidas se remonta a 1996. “Era un artículo que denunciaba esta situación y las consecuencias en toda la cuadra -explicó Laura Paz, desde adentro de un local comercial-; mire el tiempo que ha pasado y nunca tuvimos una respuesta”.

Paz sostuvo una vecina, abogada, se cansó de hacer firmar las notas para gestionar una solución ante las autoridades municipales; sin embargo, nunca hubo una respuesta concreta. “Al final, la doctora decidió cambiar de domicilio, se fue a vivir a otra parte y la casa quedó vacía”, remarcó.

Está latente el peligro de contraer enfermedades de distinto tipo, como las virales. “Pueden ser, sobre todo, infecciones gastrointestinales. Las enfermedades pueden ser leves pero también bastante serias y graves”, explicó Paz. Las madres deben tener mucho cuidado con las diarreas en los niños; por eso cada vez que tienen que cruzar la calle Monteagudo suben en brazos a sus hijos para que no tengan contacto con el agua contaminada.

Mercedes Rodríguez vive en la esquina de Monteagudo y Perú, donde hay tanta agua que parece una laguna. “Este es un eterno problema; el olor a cloacas es tremendo”, reclamó. Ella atiende un local comercial y enfrente la calle parece un campo inundado. Los motociclistas levantan los pies para no mojarse, mientras aceleran suavemente.

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