"Estaba leyendo la Biblia", contó el "Pochoclero" de la foto que se viralizó en las redes

Facundo Rojas se sorprendió cuando vio que su imagen circuló por la web y, luego de aclarar que ya terminó el colegio, contó su historia.

28 Jul 2017

Facundo Rojas nunca olvidará cuando cientos de tucumanos hablaron de él en las redes sociales. Una foto que alguien le tomó mientras trabajaba en su puesto de praliné y pochoclos, ubicado en calle Santiago del Estero al 400, se viralizó y a partir de ahí fueron muchos los que imaginaron su historia.


"Vi una foto por el celular y la verdad yo me reía. No me lo imaginé", relata "Facu", de 21 años, en su intocable puesto. "Quiero aclarar la foto que se viralizó en las redes sociales. Yo ya egresé del Colegio 25 de Mayo, y lo que hacía en ese momento no era la tarea sino leer la Biblia. Aquí predicamos el Evangelio a muchos jóvenes y gente", le cuenta este cristiano a LA GACETA, motivado por una situación que lo tomó por sorpresa.

"Acá me siento y paso casi 12 horas trabajando, estoy con la Bilbia y predico. Quiero hacer saber a la gente que lo que hago no es fácil: más allá de lo que vendo, trabajo para Dios", dice Facundo y abre paso a su dura historia.

"Dios me sacó de la calle. Llegué hasta dormir en una plaza. Pasé hambre, frío; mi madre vendía pan casero en un carro que empujábamos. Somos cuatro hermanos que gracias a ella pudimos egresar en un colegio", develó el "Pochoclero" mientras la gente y los colectivos no daban tregua en esa esquina multitudinaria del microcentro de la ciudad.

Pero Facundo no olvida nada. "Yo fui un joven que salió de la adicción. Ocho años estuve adicto a la cocaína, hasta que Cristo vino a mi corazón. Fue mi salvador y todo esto que se ve acá me lo dio el Señor", se sincera el joven que desde hace dos años frecuenta el mismo lugar. "Y acá mora Dios porque son muchos los que vienen a mi puesto a comer, pero también a alimentarse de su palabra", sigue.

Cuando vuelve a recordar lo que pasó con su foto, Facundo insiste en la gracia que le causó. "La verdad que me reía porque creía que me habían hecho una broma, y no sabían el verdadero motivo. Nunca me imaginé que al sentarme a leer la Biblia alguien me saque una foto, jamás. No me dijeron nada, me enteré por mi mujer".


Gisella tiene 23 años y a veces está ayudándolo en su puesto, cuando pueden dejar a su equipo a cuidado de su abuela. "La situación también me sorprendió,pero a la vez me da orgullo de él: no es fácil lo que hizo porque los chicos ahora andan en otra. Me gustaría que la gente conozca la historia, más allá de la foto", contó "Gise".

Aunque se ayudan mutuamente, su trabajo no es sencillo. "Yo oro por algo mejor, porque es un sacrificio estar en medio de la lluvia, el calor, el ruido... Acá se sufre, pero tengo a mi hijo y a Dios que me da la fuerza para poder mantener mi familia y criarlo a él de la mejor forma", cuenta el pochoclero de Villa Amalia.

"Ahora vivimos en la casa de mi suegro. Desde ahí venimos todos los días, atravesando todo Tucumán. Cuando no podemos venir en la moto, tengo que andar empujando el carrito", relata Facundo, un agradecido con la gente que lo ayuda cada día en la misma esquina.

"Los dueños de los locales me brindan el desayuno y me dan contención. Me dan una mano con agua o algo y siempre están. Es como si fueramos una familia", dice emocionado.

Facundo no puede ocultar las ganas de dejar un mensaje a todos ellos que hablaron de él a partir de una foto en Facebook. "Estaba estudiando la palabra de Dios y me gustaría decirles a los jóvenes, ancianos y enfermos que Jesús a mi me sacó de la adicción y acá, en este puesto, siempre podrán venir a hablar conmigo".

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San Miguel de Tucumán
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