Atlético: el “extraño” caso Cóccaro

El juvenil delantero uruguayo, que está a prueba, llama la atención por diversas cuestiones.

28 Jul 2017 Por Nicolás Iriarte
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SOBRESALE. Matías Cóccaro (remera con el N°9), 19 años, centrodelantero. foto de marcelo miller

No importa que ya sean siete los refuerzos que Atlético ha sumado con la llegada de Franco Sbuttoni, el miércoles por la noche y que haya varios juveniles. El que más llama la atención en todo el predio del Hotel de la Liga de Salta es el joven uruguayo Matías Cóccaro. No es que se trate del próximo Lionel Messi pero, más allá de sus condiciones, su llegada a Salta para dar una prueba de aptitud en el equipo, su pasado, su edad, su apodo precozmente concebido dentro del grupo y hasta sus intereses extra futbolísticos, hacen que sobresalga del resto.

Y eso que el “charrúa” no tiene un gran tamaño. Al menos no para ser un centrodelantero, ese que dirigentes, cuerpo técnico e hinchas piden tanto durante este mercado de pases. Con su 1,80 metro, tez blanca, un bigote que le valió el rápido seudónimo de “Zorro” (por el personaje de la serie de televisión de los años ‘60) dentro del grupo y el mate bajo el brazo, deambula tímidamente por los rincones del hotel salteño donde se concentra Atlético.

“Cuando uno está a prueba todo se vive intensamente. Vivís mucha tensión dentro de la cancha pero trato de estar tranquilo”, le confiesa el jugador a LG Deportiva. “Tengo que tratar de ser yo mismo en la cancha, relajarme y dejar una buena imagen”, agrega.

Con 19 años, Cóccaro integró el seleccionado sub 20 de su país pero jamás jugó allí en un equipo de Primera. Nacido en el pequeño pueblo de Pirarajá, departamento de Lavalleja (al sudeste del vecino país) se desempeñó en Lavalleja FC, un equipo del campeonato Minuano (propio de la ciudad de Minas, capital del departamento), un torneo regional. Directamente desde allí fichó para Cagliari, en Italia, y una vez allí, aprovechó su estadía en Europa para foguearse como jugador, hasta que le llegó la chance de Atlético.

“Estuve en Europa un tiempo largo y hace dos semanas surgió la posibilidad de venir a dar una prueba y quise hacerlo. El argentino es un fútbol lindo”, confiesa.

Antes de irse al Viejo Continente” y tener deseos de jugar en el fútbol argentino, Cóccaro tenía otros anhelos. Ser un tasador o un martillero público, por ejemplo. Para eso inició los estudios universitarios correspondientes en Uruguay. “En mi pueblo veía muchas de esas personas y siempre me gustó. Además quería hacer algo aparte de fútbol para descansar la mente. Tanto fútbol no está bueno”, reflexiona. Es que en su pueblo, pleno campo uruguayo, las prácticas de los rematadores y previamente la de los tasadores, eran muy comunes.

Curioso que un delantero que no conoce otro hábitat que no sea el área chica, quiera ser rematador fuera de la cancha. “Siempre me gustó jugar ahí. Como todo típico jugador uruguayo me gusta el roce. Intenté jugar por afuera pero no es mi fuerte”, admite.

Ricardo Zielinski lo está observando de cerca desde el lunes y probablemente hoy, antes de regresar a la provincia, tome una decisión respecto de su continuidad. Aunque en la cancha siempre admita que le cuesta adaptarse un poco, fuera de ella se lo ve cómodo. “Los chicos me han hecho sentir muy bien. Me hablan, me integran al grupo y eso, cuando vas a un país que no es el tuyo, no siempre pasa”. Algo extraño para él pero no más que el “extraño” caso que él mismo protagoniza.

Oficialmente el séptimo

Franco Sbuttoni logró desvincularse de Sagan Tosu, su equipo en Japón y firmó contrato con Atlético para oficializar su retorno al club. Ayer entrenó junto a sus compañeros.

Regreso

El plantel completará los dos turnos hoy y luego de la merienda, emprenderá el regreso a la provincia. Los entrenamientos seguirán mañana por la tarde en el complejo, en principio.

Sin novedades

Gustavo Gotti y Roberto Ovelar siguen cerca de ser los delanteros de Atlético pero aún no hay nada confirmado. Se estima que durante el fin de semana se concretarán sus incorporaciones.

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