Lamentable aspecto del entorno de los túneles

28 Jul 2017 Por LA GACETA

No sin razón se ha dicho muchas veces que Tucumán es una provincia de grandes contrastes, porque pueden convivir lo bello y lo feo en un mismo lugar sin que a los ciudadanos les llame la atención, tal vez porque se ha convertido en una costumbre. Y esta dualidad puede observar en unas pocas cuadras hermanadas bajo el nombre de paseo. Pero también encontramos una trascendencia, que no nos debería enorgullecer, en no concluir lo que se empieza o hacerlo mucho tiempo después.

Los tan prometidos túneles que iban a driblear el cinturón ferroviario que dividía una zona de la ciudad, en Marco Avellaneda, entre 24 de Septiembre y San Juan, se hicieron finalmente realidad, tras años de marchas y contramarchas políticas en la anterior administración. Sin embargo, el entorno sigue mostrando un aspecto deplorable. Luego de la inauguración del túnel de la calle Mendoza, ocurrida el 19 de junio pasado, el parque de diversiones dejó de existir y el paisaje se volvió penoso. En la zona, hay resabios de obra, escombros y tierra acumulados, restos de vía de tren sueltos. Se acumula basura en los canteros vacíos, esos que debieran estar llenos de plantas y de flores.

En la crónica de nuestra edición, se señala que el mentado Paseo del Bicentenario tiene dos caras: una es la que mira a la calle Marco Avellaneda, sobre todo en el sector del túnel de la calle Córdoba, donde se percibe un intento de parquización, pero unos metros más allá sobresale el lamentable aspecto del ex centro cultural Juan B. Terán a medio demoler.

La otra cara que da hacia la Suipacha, es la más abandonada. Allí ha quedado a medio hacer la parquización y se acumulan los escombros que quedaron luego de voltear la pirca que separaba el predio de la vereda, para darle continuidad al futuro Paseo.

Se había acordado que una vez concluidos los túneles, iniciados por la Provincia con fondos nacionales, la Municipalidad se ocuparía del mantenimiento y de la parquización. El secretario municipal de Gobierno dijo que entre Provincia y el municipio se había quedado en firmar un convenio para que este último se hiciese cargo del mantenimiento, pero no se concretó aún. “Eso es imprescindible para que podamos destinar recursos... la verdad es que la imagen es penosa”, admitió el funcionario, quien deslizó que había tiranteces entre las partes, lo cual demoraba la cristalización del acuerdo.

Al parecer, los tiempos electorales conspiran con este Paseo del Bicentenario se haga realidad a la brevedad. ¿Acaso es necesario un convenio para iniciar inmediatamente las obras? Su concreción inmediata no servirá de propaganda política para los próximos comicios, en los que se seleccionarán los postulantes a legisladores nacionales y luego se los elegirá, pero sí será bien recibido por la ciudadanía, especialmente a los vecinos de los túneles y por quienes a diario circulan por la zona.

Sería positivo si alguna vez nuestros gobiernos -provincial y municipal- dedicaran una parte de su gestión a reformular o terminar lo que está inconcluso, o de concretar proyectos largamente anunciados y que nunca ven la luz. El bicentenario ya ha pasado, resultaría interesante si la clase dirigente se pusiera de acuerdo para concretar este paseo, de modo que lo bello y lo feo no nos siguieran acompañando, por lo menos, en un mismo lugar.

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