El Ballet Estable estrena la obra clásica "Coppélia"

Silvia Bazilis, ex primera bailarina del teatro Colón, dirige esta versión tradicional de la historia de un muñeco que cobra vida.

28 Jul 2017
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EN PLENO ENSAYO. El Ballet Estable de Tucumán comenzó a trabajar en marzo para la puesta en escena de “Coppélia”, que estrenará esta noche. ENTE CULTURAL DE TUCUMÁN

TRES FUNCIONES

• Hoy y mañana a las 21.30 y el domingo a las 19, en el teatro San Martín (avenida Sarmiento 601). Socios del Club La Gaceta tienen el beneficio de 2x1 en entradas.

› amplia trayectoria
Silvia Bazilis se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde en 1977 obtuvo por concurso el cargo de primera bailarina. Ganó el premio María Ruanova del Consejo Argentino de la danza y en 1989 fue nominada al Konex. Bailó en numerosos eventos en el exterior, como el Festival de La Habana (Cuba).

› Amplia trayectoria
Silvia Bazilis se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde en 1977 obtuvo por concurso el cargo de primera bailarina. Ganó el premio María Ruanova del Consejo Argentino de la danza y en 1989 fue nominada al Konex. Bailó en numerosos eventos en el exterior, como el Festival de La Habana (Cuba).


Hace 50 días, el Ballet Contemporáneo estrenó “Ensayo sobre muñecos”, obra que incluía pasajes de “Coppélia”, con la música de Leo Delibes. Esta noche, el Ballet Estable de la Provincia estrenará la versión clásica de la misma pieza, una de las más famosas obras del repertorio tradicional de la danza, en el teatro San Martín y en una puesta para toda la familia.

De este modo, el público de la danza podrá contrastar en poco tiempo dos formas de contar la misma historia de un muñeco autómata que cobra vida, en medio de relaciones amorosas y de pases mágicos y misteriosos. La obra se estrenó en París el 25 de mayo de 1870, con la presencia del emperador Napoleón III.

El elenco que conduce Mercedes de Chazal encara esta producción de la mano de Silvia Bazilis, a cargo de la dirección artística y coreográfica de la puesta. En la propuesta se recupera la coreografía original del francés Arthur Saint-León, con los roles protagónicos a cargo de Solana Burgos, Belén Serrano, Isaac Daniel Castro y Claudio Aprile, a quienes acompañan el resto de los bailarines del cuerpo estable y un grupo de alumnas de la Escuela Superior de Enseñanza Artística. La escenografía y el vestuario fueron aportados por el teatro Libertador General San Martín (Córdoba), por el Ente Cultural y por academias privadas. En la vigilia del estreno, Bazilis charló con LA GACETA.

- ¿Con qué se encontró al llegar a Tucumán para comenzar este trabajo, en marzo?

- No soy de ponerme muchas expectativas hasta llegar al lugar y tomar contacto con el material a trabajar, aunque sabía que era un ballet de gente muy joven. A todos les dije que la voluntad es, a veces, mucho más importante que la capacidad o facilidades que se tengan, desde lo humano hasta lo técnico. Y las voluntades que tienen en Tucumán son espectaculares. Colmaron mis expectativas, pese a que tuvimos que trabajar con un apuro bastante grande porque el estreno se adelantó casi dos meses; estaba previsto inicialmente para fines de septiembre.

- ¿Cómo se resolvió ese apuro?

- Todos están dando extra, más de lo que realmente deberían dar, como bailarines que prestan sus trajes o estudios particulares de profesores locales que ayudan a las niñas del ESEA. Se vive a pleno la pasión y la vocación de todas las personas involucradas, y eso potencia nuestra expectativa de que las funciones sean muy lindas. Estoy muy contenta.

- ¿Había una base sólida para poder construir el espectáculo desde allí?

- Por supuesto, si bien hay pocos bailarines, sobre todo varones. Todos suplieron las falencias y pude adaptar la coreografía al número con que contamos. Se trabaja con lo que se tiene.

- ¿Esa escasa cantidad de bailarines hombres se repite en todo el país?

- Sí. Siempre fue un tema, porque son más las mamás que mandan a sus nenas a la academia de danza que a sus hijos varones, aunque luego de que apareció Julio Bocca hubo más presencia masculina en los estudios. Los que hay, emigran porque hay pocos teatros que tienen un ballet estable con funciones. Se van a Europa o a Estados Unidos para buscar un futuro con continuidad.

- ¿Cómo transmite su experiencia a las nuevas generaciones?

- Hay que adaptarse, porque son muy distintas que nosotros, pero el amor por la danza se transmite de muchas maneras y eso es lo que construye. Cuento cómo me eduqué y cómo trabajé, aunque nunca sea lo mismo que vivirlo. Hoy los tiempos son muy diferentes con la tecnología: los chicos trasladan a la danza ese quererlo todo ya, y muchas cosas no se pueden lograr de inmediato porque la danza y el cuerpo tienen sus tiempos. Se lidia con la ansiedad de los jóvenes.

- ¿Qué opina de la reciente versión de “Coppélia”, realizada por el Ballet Contemporáneo?

- No la vi, pero creo que todo fue por una casualidad o por una falta de comunicación referida a los tiempos de elección para realizar un repertorio. Lo mismo, no me parece mal, porque los lenguajes de lo contemporáneo y de lo clásico son muy distintos. Seguramente, la anterior puesta habrá tenido un concepto diferente al nuestro, de una “Coppélia” tradicional, que es la conocida por todo el público del ballet clásico.

- ¿Son lenguajes que compiten o que al final terminan complementándose?

- Toda la danza se tiene que complementar, incluyendo lo folclórico. La danza es una, y cuanto más se complemente, más se enriquece. Por eso la formación del bailarín es cada vez más amplia y deben estudiar todo tipo de bailes, no sólo los clásicos.

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