Tres asaltantes subieron a un taxi, golpearon al chofer y huyeron con el auto

Otro taxista que pasaba por la zona cargó al hombre y lo llevó al hospital Padilla

26 Jul 2017
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ROCA Y LINCOLN. Aquí se encontraba el taxista cuando fue aboradado por los ladrones. CAPTURA DE MAPS

Después de haber vivido una madrugada de terror, Rolando Gómez no podía moverse. El taxista, que tiene 60 años, quedó sumamente dolorido luego de que tres asaltantes lo atacaron a puntazos y patadas para robarle todo lo que tenía, incluido el auto.

Gómez trabaja como chofer de taxi con un Fiat Siena que no es suyo. Ayer a la madrugada, alrededor de las 5, estaba parado en la esquina de avenida Roca y calle Lincoln, esperando que la operadora le asignara algún viaje. De repente, y sin que pudiera reaccionar, subieron tres asaltantes al auto y le ordenaron: “no digás nada y andá para donde te digamos”.

Uno de los falsos pasajeros le colocó una punta en la cintura. Así lo obligaron a conducir hasta la esquina de Fortunata García y Bernabé Aráoz. “Cuando llegamos, no me dejaban bajar y me hincaban en el costado. A uno le partí la cara de una trompada para defenderme, pero me agarraron entre los tres”, relató Gómez.

Los delincuentes lo tiraron al piso y lo molieron a patadas. Después subieron al auto y se llevaron el vehículo. “Cuando se iban, chocaron contra una pared. Sé que después encontraron el auto en Lavaisse y Montevideo”, dijo el chofer.

Pedido de ayuda

El taxista quedó tirado en el piso, golpeado y con la cara ensangrentada. “No podía moverme; apenas me levanté y me fui caminando hasta la Jujuy, pero nadie me quería socorrer. Finalmente pasó un ‘5 Estrellas’ y le grité al chofer que me habían robado el auto; entonces paró y me llevó al hospital”, relató Gómez.

En el Padilla, los médicos le hicieron radiografías y le curaron una herida que tenía en el rostro, al lado de la boca. Después lo mandaron a su casa, donde el taxista se acostó, sin poder moverse del dolor.

“Ya no se puede vivir así, no da para más. Vi la muerte ahí; no tienen piedad”, lamentó. “No dejo de pensar qué iba a ser de mi hija y de mi señora si me pasaba algo; soy el único sostén de la casa y apenas nos damos vuelta con lo que gano”, expresó el hombre con tristeza.

Además de los golpes que le propinaron, los ladrones le quitaron su billetera con toda su documentación personal y carnet de conductor. Al auto no le dejaron nada: le sacaron la radio y el reloj.

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