Cartas de lectores

23 Jul 2017 Por LA GACETA

Elecciones al ritmo de tango

Se acercan nuevas elecciones y a mis 59 años afloran viejos temores producto del desencanto. Porque, parafraseando al tango “Tarde”, cada acto eleccionario me recuerda que “de cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía, error de haber querido ciegamente matando inútilmente la dicha de mis días”. Y es que después de haber padecido décadas de desgobierno, en vez de haber disfrutado los distintos gobiernos de nuestra joven democracia, no me queda otro consuelo que admitir que “tarde me di cuenta que, al final, se vive igual mintiendo; tarde comprendí que mi ilusión se marchitó queriendo, ¡pobre amor que está sufriendo la amargura más tenaz!”. Y es que, pese al dolor que llevo encima, la pérdida de la fe me hace sentir miedo. “Miedo de que se vuelva a repetir la comedia que me ha hundido en el vivir”. Porque “todo lo que di, todo lo perdí. Siempre puse el alma entera, de cualquier manera, soportando afrentas y al final de cuentas me quedé sin fe”. En estas nuevas elecciones, espero no hallarme una vez más “perdido en un torrente de burlas y mentiras”. Es más, quisiera dentro de unos años poder decir feliz con mi suerte, que mi ilusión de vivir en una Argentina próspera, camino al futuro, todavía vive, y no que “mi ilusión no ha de volver” porque “la pobre está cansada, deshecha y maltratada por tanto padecer”.

Daniel E. Chavez

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El lector atento

Leo todos los días LA GACETA. Soy de aquellos que prefieren la edición papel a Internet. Tengo una Gacetera que muy poco falla. Temprano tengo el diario en mis manos. Mi particularidad de siempre"es leer el diario al revés. De atrás hacia adelante. Primero: los avisos fúnebres. Desagradable por cierto. Luego la sección Opinión y así sucesivamente. Continúo con la Gaceta Deportiva. Cada vez que el diario entrevista a un jugador de los “Santos”, o a su DT, con seguridad perdemos. Los jugadores nos pintan a través de esas páginas que para la próxima contienda deportiva rendirán al 100%. Que ya tienen la continuidad asegurada en la primera “B” y a la hora de la verdad, nos encontramos con sorpresas desagradables. Lo cierto es que nos vamos al abismo. Si permanecemos en la primera B será porque los otros son peores. Se cambió directiva. La mentalidad sigue siendo la misma. Llenamos el denominado estadio caliente. Veo en la TV estadios vacíos y no entiendo cómo nuestro San Martín puede estar así. En la sección Opinión me encuentro con tres o cuatro amigos que defienden a rajatabla la década ganada. Escriben muy bien. Hasta el amigo “Lopecito” está disculpado. La política resulta ser para algunos lectores como ser fanáticos de Atlético o San Martín. Problemas con la provisión de agua potable, calles intransitables, servicio cloacal pésimo. La inseguridad vial. Las muertes de los amigos motociclistas que no aprenden a conducir esos vehículos. Los hay a su vez los que critican al PAMI. No comprenden que es una obra social que está condenada a tener problemas. Todos los afiliados son veteranos que necesitan una mayor y continua atención médica-sanatorial. En consecuencia las erogaciones son mayores y lo que pagan como cuota de afiliación es baja, como bajos son sus haberes. Es una obra social donde exceden los afiliados. No hay capacidad sanatorial en la provincia, ni eficiencia en las atenciones de estudios que la tecnología médica ha incorporado. Lógico, estamos enfermos. Los médicos cabecera están saturados de pacientes. Hay que estar varias horas a la espera de una atención médica. Ahora aparecieron las denuncias (Panorama Tucumano) por la entrega discrecional de viviendas. Toda la vida fue así. O tienes un amigote que te pone los papeles encima de los otros o bien se les tiran unos mangos. De cualquier forma logras una vivienda, que para mayor comodidad no la pagas. La inflación que parece ser un potro indomable, hace a que los adquirentes devuelvan a la sociedad al final del ciclo, unas cuantas bolsas de cemento y unos miles de ladrillos. Cuando el alquiler de una propiedad modesta cuesta $ 4.000, la cuota de la vivienda propia oscila en los $ 800. Y encima se quejan. O hay otros que se atrasan en los pagos. Debería ser similar a los Planes de Ahorros para adquirir automotores. Mensualmente se va ajustando de acuerdo a la inflación del mes. La intención es que cada uno que recibe una unidad habitacional, entregue otra al final del ciclo pactado. Sería más justo. Ahora la Dirección de Tránsito municipal estudia un proyecto para que los colectivos paren cada 10 cuadras. Será mejor ir caminando al microcentro. Y los viejos ¿qué hacemos? Nos están obligando a solicitar a PAMI la entrega de sillas de ruedas para poder desplazarnos. No puede ser que un señor que se llega al microcentro, lo haga en su vehículo. Que se moleste y use el colectivo. Que los vehículos particulares se les asigne días para ingresar al centro. Pares un día, impares los otros. Sendas exclusivas para motos, a cumplir a rajatabla. La democracia está instalada para solucionar problemas. Las autoridades tienen la obligación de saber usarlas. Para eso fueron elegidos. En las campañas electorales te prometen todo. Andan pese al frío de estos días en mangas de camisa. La corbata desapareció. Los abrazos y besos me recuerdan al día del amigo. Mis saludos a todos los que escriben en la sección y a LA GACETA, que nos da la posibilidad de llegar a la sociedad. Sin este espacio, la cosa sería peor.

Hugo César Navarro

Avenida Francisco de Aguirre 1.582, San Miguel de Tucumán.

 

Voto en blanco

Estamos próximos al comienzo de la contienda electoral por la renovación de las cámaras del Congreso Nacional y la historia se repite como siempre, no hay participación activa de la ciudadanía en este proceso, solo la ley que nos obliga a votar. Seguimos como entonces, nada ha cambiado, se repite el acto electoral con el mismo sistema, la misma Ley Electoral, los mismos métodos, las mismas formas, los mismos candidatos. Nada ha cambiado. Creo entonces que ha llegado el momento de que los ciudadanos nos expresemos en esta elección a dos años de las generales. Porque nuestro voto vale y debe ser determinante para que el sistema cambie antes de las elecciones del 2019. Como están dadas las cosas, en estas elecciones no interesa el resultado porque ya es sabido que unos u otros -de ambos bandos- se sentarán en bancas del Congreso de la Nación. No importa el orden, ellos ya se candidatearon auto-postulándose. Son candidatos sin internas en sus partidos, porque sus afiliados no participaron. Como se observa, no existe tampoco democracia partidaria. Frente a esta realidad, el voto debe expresar la voluntad del ciudadano, la libertad de optar, pues entonces el voto en blanco debe ser considerado como voto positivo, porque es un voto válidamente emitido y fundamentado en un sistema democrático donde el poder se sustenta en el consenso. Y no hay dudas de que el consenso se expresa con la mayoría de los votos obtenidos. Como es sabido, es imposible gobernar sin consenso. La ley no da legitimidad, el voto sí. El voto en blanco entonces tiene validez porque expresa también el apoyo al sistema democrático; pero no a la ofrecida representación de la ciudadanía en candidatos no aceptados por quienes sufragan. Si bien el voto en blanco no influye en la elección de los candidatos que pueden sentarse en las bancas, con escasos votos, es importante porque sirve de parámetro para medir la legitimidad política de quienes continúan ocupando cargos electivos; pero sin consenso. El voto en blanco también es una forma de mostrar la protesta ciudadana. Es necesario realmente entonces un cambio que hasta ahora no se ha dado, la ciudadanía lo pide. El voto en blanco sirve y vale para una verdadera democracia representativa.

Marcelo Funes

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La corrupción

Corruptores y corrompidos tienen, en sus principios, claras diferencias. El corruptor, además de su interés, tiene suficientes medios para corromper. Casi siempre es poseedor de dineros que los corrompidos desean tener. Pero con el tiempo, el corruptor gana y los corrompidos pierden. La pregunta es: ¿Por qué sucede esto? ¿Quién es el responsable? ¿Por qué razón una minoría elitista es dueña del mundo y tiene sumergida en la pobreza, el hambre y la miseria a seres humanos que conllevan más de la mitad de ese mundo? ¿Será eso justo? Porque resulta claro que esa desigualdad discriminatoria es la peor de las violencias y genera todo tipo de secuelas, personales y sociales, además de la corruptela y las guerras cotidianas que se ejercen para mantenerla. Aunque esta forma de convivir parezca tan ordenada que los poderosos la recomiendan como única forma para poder vivir bien, ya que siempre se benefician. Pareciera que el tratar a los demás como se quiere ser tratado es una burla para ellos.

Javier Astigarraga

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Seguridad Vial

He leído lo que publicó LA GACETA (21/07), sobre la seguridad vial. A mi entender no se tiene en cuenta que el tránsito es un sistema dinámico, compuesto por tres factores: a) El humano (conductores, pasajeros, peatones); b) El Vehículo y c) El camino. Para que la triada funcione correctamente, debe estar en equilibro. El componente fundamental es el humano, ya que por su conducta puede incurrir en: 1) Impericia conductiva 2) Imprudencia 3) Negligencia y, 4) Inobservancia de las normas. Ante este panorama, los controles eficientes y la educación vial son instrumentos esenciales, si se pretende reducir o eliminar los accidentes de tránsito. Una de las definiciones conocidas nos dice que la educación vial “es el sistema integral de enseñanza, mediante el cual se posibilita el conocimiento de las normas y pautas a que deben ajustarse el comportamiento en el transito, con miras a que aquellas sean aceptadas, reconocidas y acatadas voluntariamente”. Deducimos entonces, que sus objetivos principales son la Instrucción (formación y capacitación) y la Educación (formación de valores para el desarrollo de conductas adecuadas en la vía pública). El artículo 9 de la Ley 24.449 de Tránsito y Seguridad Vial, en el punto c) expresa que debe hacerse difusión y aplicación permanente de las medidas y formas de prevenir accidentes. En nuestra provincia, en la práctica, no se hace nada de lo que la ley exige: no hay una política de Estado, ni acciones sistemáticas y permanentes sobre un tema tal vital. Lo más grave es que, a la fecha, no se observan indicios de cambio. Los otros factores como el camino, con su falta de señalización vertical-horizontal, pavimentos deteriorados y vehículos en mal estado, también aportan los suyo para la ocurrencia de los accidentes viales que tanto lamentamos. Como sociedad debemos comprender que cuando más avancemos en la educación, más eficiente serán los controles (menos corruptos y aleatorios) y menor la población a controlar, ya que la seguridad pasará a ser un “valor personal” al que se debe sostener y ampliar en todo momento y lugar. Como ciudadanos debemos exigir que quienes nos gobiernan hagan su parte y la hagan bien. Simplemente: cumplir y hacer cumplir la ley.

Juan F. Segura

Pasaje Baaclini 675, San Miguel de Tucumán.

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