El postergado reordenamiento del tránsito

21 Jul 2017 Por LA GACETA

La historia clínica señala que los primeros diagnósticos se hicieron hace más de 20 años, pero los tratamientos que se indicaron, quedaron inexplicablemente en su formulación verbal o se aplicaron en forma parcial. De manera que la enfermedad de la paciente se fue agravando con el paso del tiempo y posiblemente en breve deba ingresar a terapia intensiva si se continúa en el statu quo. La ciudad está sufriendo el constante el acoso de un tránsito caótico que va en desmedro de la calidad de vida de sus habitantes. Los números señalan que alrededor de 450.000 vehículos (autos, motos y ómnibus) ingresan diariamente al centro de San Miguel de Tucumán, de acuerdo con datos de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Municipalidad.

Una urbanista dijo que la ciudad ha crecido a un ritmo desmesurado y el sistema de transporte público sigue siendo el mismo desde la década del ‘70. Hubo, por cierto, estudios y ensayos que quedaron en la nada. El 28 de noviembre de 2005, la Municipalidad restringió en un sector del microcentro el acceso de taxis y remises sin pasajeros. Estos representaban un 67% del total de vehículos que pasaban por el centro en horarios pico y medios. El programa era parte del plan estratégico elaborado por la consultora española Tema S.A. y técnicos de la Dirección de Planificación Urbanística Ambiental. Esta medida restrictiva recordaba una iniciativa municipal de febrero de 2001 que había prohibido el ingreso de autos particulares al microcentro. En diciembre de 2005, se aprobó Plan Estratégico Urbano Territorial de San Miguel de Tucumán, diseñado por expertos, funcionarios y vecinos. Se sugerí avanzar en la peatonalización como un modo de desalentar que los vehículos ingresaran al centro. En 2011, se anunció un nuevo estudio integral sobre el tránsito y sobre todos sus componentes: autos, colectivos urbanos e interurbanos, peatones, carga y descarga y motos. Una de las ideas era la instalación de estacionamientos en el área pericentral donde el conductor dejara el vehículo y llegara al centro caminando o en colectivo. Finalmente, nada de eso se hizo.

Funcionarios municipales dijeron que están pensando en implementar un sistema más rápido de colectivo, las paradas se harán cada 10 cuadras. “Habrá calles específicas para ómnibus y otras con carriles exclusivos para ellos. O sea va a haber dos carriles para los colectivos -de manera que se permita el sobrepaso cuando uno está en la parada- y un carril para los demás vehículos”, dijo uno de ellos y anticipó que técnicos de la Dirección de Transporte de la Nación analizarán en breve la posibilidad de implementar el sistema de metrobus en las avenidas principales.

¿De qué sirvieron tantos estudios sobre el tránsito a lo largo de dos décadas? ¿Tan errados estuvieron los distintos y prestigiosos especialistas en su mirada como para no animarse a intentar un cambio de fondo? ¿Qué es lo que falla? ¿Falta la decisión política para implementarlos? Los estudios integrales sirven si se aplican sus conclusiones en la totalidad y no en forma fragmentada. Toda transformación debe tener como objetivo mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos, no sólo de los conductores de vehículos. Si un paciente con varias afecciones relacionadas entre sí, es tratado por sólo de una de ellas, estará lejos de curarse y más cerca del refrán “es peor el remedio que la enfermedad”.

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