Beatriz Lábatte: “hay un estallido que corre los límites”

La coreógrafa reunió sus diferentes estudios sobre teatro en un libro que Jorge Dubatti presentará en el Alberdi

19 Jul 2017
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AUTORA Y OBRA. Beatriz Lábatte editó “Racionalidad técnica y cuerpo danzante” a través de la UBA. la gaceta / foto de franco vera

“Tucumán nos entrega una enorme complejidad en cuanto a sus propuestas escénicas desde hace ya muchos años. Los creadores teatrales locales participan activamente de una convivencia de poéticas en un estallido que corre los límites, casi en la búsqueda de una nueva definición de lo que sería lo escénico”, sostiene Beatriz Lábatte.

La teatrista y docente de técnicas corporales en la Licenciatura de Teatro de la Facultad de Artes de la UNT es la autora de “Racionalidad técnica y cuerpo danzante. Devenires escénico-teatrales”. En este libro reúne nueve estudios sobre distintos aspectos de la actividad artística local.

Su producción fue editada por el Instituto de Artes del Espectáculo de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, a partir de una gestión del titular de ese departamento, Jorge Dubatti. Precisamente, este crítico e investigador teatral presentará el libro de Lábatte el viernes, a las 20, en la sala de danzas del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy). La visita será aprovechada, además, para que dicte un seminario gratuito sobre “Nuevos campos teatrales, nueva crítica y nuevos espectadores”, que tendrá lugar ese mismo viernes por la tarde y el sábado a la mañana. La actividad está organizada por la flamante Fundación FASE.

“Dubatti fue mi director de tesis de posgrado y quien me propuso reunir algunos artículos que había escrito a partir de 2006 sobre lo escénico. Es una persona inagotable como productor de pensamiento. Me obligó a releer mis textos, pero no los reescribí; lo mismo, tenerlos todos en un libro me produjo un movimiento intenso, porque dan cuenta de un cierto modo de ser de lo teatral en Tucumán, que tiene que ver con nuestra territorialidad”, le aclara a LA GACETA.

- ¿El libro expone el Universo Lábatte en cuanto pensamiento?

- (Ríe) Reúne escrituras sobre obras de nuestros propios hacedores y de otros lados, que me impactaron; pensamientos sobre las técnicas que se usaron; referencias a personalidades históricas sobresalientes que marcaron lo teatral y unos ejercicios de teorización pura. Es complejo y me obligó a volver a pensar nuestro modo de ser en la producción artística, en cómo damos clases, actuamos, dirigimos, estudiamos o escribimos. Lo que nos motiva hacia esas actividades es muy diverso.

- No te quedás en el hecho escénico, sino que también te referís a pensadores de fuera de lo teatral, como Michael Foucault.

- A Foucault lo tomo, entre muchos otros, por sus conceptos sobre las políticas del cuerpo y las formas de ejercer el poder, como una categoría para pensar la producción. Su producción teórica en ese campo es muy estimulante para quienes nos movemos en esta actividad.

- Ocupaste diversos cargos en el Instituto Nacional de Teatro, que te permitió ver mucha producción en todo el país. ¿Dónde ubicás la tucumana?

- Fui jurado regional y nacional, e integré el Consejo de Dirección del INT en distintos períodos, una experiencia magnífica que me permitió abarcar el país. Te da una enorme visión general, aunque nunca acabada. Y en ese panorama, Tucumán es particular en su gran variedad de producción. Nuestros teatristas son capaces de hacer y de sostener un montón de propuestas, desde circo callejero y en los barrios a las salas del centro, con distintas vías que cada vez se amplían más. Conviven distintos procedimientos, formatos y búsquedas en este territorio.

- En Tucumán hay un hacer teatral muy intenso y constante. ¿Falta reflexión de soporte?

- Tengo en altísima estima el trabajo de nuestros hacedores teatrales tucumanos, tanto en lo estético como en lo humano, pasando por la gestión. Es muy difícil abarcar todo lo que se produce en la provincia, activan permanentemente desde múltiples espacios. Sería bueno e interesante estimularnos a la reflexión y a la discusión, crear nuevos y más espacios de escritura, porque toda esa actividad merece tener más registros que vaya dando cuenta de cómo se mueven los límites en la provincia y cómo somos teatralmente. Mi intento es sistematizar qué les pasa a los cuerpos en la escena, con los estados escénicos del actor, cómo pensamos las obras, cómo tratan los textos y cómo las producimos.

- El capítulo final está dedicado al teatro-danza, y lo planteás incluso como una pregunta...

- Fue el resultado de una investigación específica que hice en 2006 y fue publicada originalmente por el INT, y ya está agotada. Siempre es una categoría discutida, aunque está actualmente casi perimida. Hay un movimiento general de liminalidad en el que es inútil pensar el teatro-danza como algo específico. En algunos casos, los hacedores lo utilizan para referirse a sus obras. En los 80, una investigadora canadiense lo definió como un “término valija”, que cuando el hacedor, el crítico o el público no sabe cómo definirlo, le dice teatro-danza. No lo indago desde la danza hacia el teatro, sino también los movimientos que hizo el teatro. Lo pongo en valor porque hay una necesidad en nombrarlo, aunque el término sea una limitación en sí mismo. En realidad, hasta lo escénico en sí mismo está en debate y estallando completamente para relacionarse de maneras diferentes.

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