Música que refresca sus raíces con aportes nuevos

El saxofonista Nicolás Álvarez señala que el jazz argentino fusiona géneros con libertad

19 Jul 2017
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SONIDOS DE HARD BOP. Álvarez tocará con cuatro músicos tucumanos. archivo

El jazz surge de las raíces y hacia ellas vuelve constantemente. Y cuando hablamos del género interpretado por músicos argentinos (especialmente de las provincias), las raíces originales del interior negro de Estados Unidos se entrelazan con las locales hasta conformar un sonido que busca tener una identidad propia, fresca, nueva, surgida de las mixturas y los aportes cruzados.

“En Buenos Aires, el abordaje del jazz está más centrado en tocarlo como se hace en los Estados Unidos, con el lenguaje del bip bop, del hard bop y del jazz tradicional, pero así y todo hay muchos que están trabajando con más amplitud y con más tiempo para enlazarlo con los ritmos que viven en el país; eso es algo que se respira más en el interior, donde se dan el permiso de componer cosas distintas en fusión y con libertad. Es que el músico tiene su propio entorno por el lugar donde nació y donde vive, y cuando se puede dedicar llegamos a hablar de una integración con el folclore y el tango. Los tucumanos de Pata i’Chancho son un ejemplos de esta línea”, afirma Nicolás Álvarez, en una entrevista con LA GACETA.

El saxofonista nacido en Bariloche se presentará esta noche en el Centro Cultural Virla para ofrecer un recital del subgénero que más le gusta, el hard bop con versiones propias de temas clásicos de Boby Timmons, Miles Davis y Wayne Shorter, entre otros, en el marco del XIX Julio Cultural de la Universidad Nacional de Tucumán. Y lo hará con tres compañeros tucumanos de escenario a los que elogia con entusiasmo. “Voy a tocar con Leo Vera, un tremendo guitarrista; con Rony López en bajo, y con Javier Podazza en la batería. Los conocí a principios de año y me sorprendió la movida que había en la provincia y el entusiasmo y talento de los artistas locales. Tienen mucho profesionalismo y dedicación, se mueven muy bien y aportan culturalmente mucho, por lo que la esencia del jazz tucumano está muy bien representada y mis expectativas son muy altas”, confiesa.

Como complemento de su viaje, mañana dictará una clínica de improvisación para saxofonistas a las 10.30, en la sala Osvaldo Fasolo que está en el primer piso del Virla.

Álvarez marca la diferencia entre los distintos géneros que están siendo fusionados: “en el folclore y en el tango no predominan la improvisación, que es central en el jazz, y sí la canción, la melodía y la letra, es música cantada; en definitiva, lo que uno busca es poder tocar la música argentina y, a través de la esencia del jazz, poder improvisar”.

“De chico escuché folclore, cumbia y todo lo popular, más algo de música clásica, hasta que llegué al jazz. Cualquier músico que se dedique a estudiarlo lo debe abordar completamente, porque aún es algo nuevo que enfoca la música desde otro punto de vista en lo referido a la improvisación, para poder estar empapado y tener su referencia internacional. En este sentido, la tecnología es una gran ayuda para conocer su raíz”, destaca.

Las mezclas que se están concretando derivan en un muy buen material, que está siendo muy bien aceptado por el público, dice Álvarez. Y vuelve a remarcar la trascendencia de los proyectos que se multiplican en todo el país: “en Tucumán ya tuvieron un Festival Internacional de Jazz y en noviembre se hará nuevamente el Nacional. A veces se piensa que todo está en la Capital Federal y no es así. Ojalá que estas iniciativas tengan buenas respuestas de parte del Estado, que las apoyen económica y logísticamente, porque son eventos muy importantes para los músicos y para el público”.

Sus referentes en el instrumento van desde Charlie Parker (“un ícono que innovó en el jazz”, explica) hasta Michael Brecker, pasando por Art Blakey y su grupo Los Mensajeros del Jazz; Lester Gordon; John Coltrane (“un paso obligado de cualquier saxofonista”), Bill Pierce y Sonny Rollins. Y dentro de la Argentina, cita a Carlos Lastra, Ricardo Cavalli y Carlos Michelini.

“Mi oreja me tira mucho a estudiarlos. Los modernos tiene su propio estilo, sonido y forma de tocar, que son dignos de analizar. Se abre un abanico bastante grande en este estilo, y a la hora de componer trabajo sobre una tradición armónica, sin buscar nada nuevo”, señala, como si lo clásico no fuese suficiente a la hora de hacerlo con compromiso y talento.

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