Encuentran congelada en un glaciar a una pareja desaparecida hace 75 años

El matrimonio se había perdido en los Alpes suizos. Tenían 40 y 37 años y eran padres de siete niños.

18 Jul 2017

Los cuerpos congelados de Marcelin y Francine Dumoulin, quienes eran padres de siete niños cuando desaparecieron en los Alpes suizos hace 75 años, fueron encontrados cerca de un telesférico en el glaciar Tsanfleuron, a más de 2.600 metros de altura, informaron hoy medios locales.

"Pasamos nuestra vida entera buscándolos, pensábamos que algún día podríamos darle el funeral que se merecen", dijo la hija menor de la pareja, Marceline Udry-Dumoulin, de 75 años, en diálogo con el diario suizo Le Matin.

"Puedo decir que después de 75 años de espera, esta noticia me da una profunda sensación de calma", agregó.

La policía del Cantón del Valais informó que los dos cuerpos fueron encontrados por un trabajador la semana pasada cerca de un telesférico en el glaciar Tsanfleuron, dentro del complejo turístico Les Diablerets; y que si bien fueron hallados junto con sus respectivos documentos de identidad, se realizarán pruebas de ADN para confirmar quiénes eran, informó Télam.

                                 La pareja desaparecida. Foto tomada de minutouno.com

"Los cuerpos estaban juntos, eran un hombre y una mujer con ropa de la época de la Segunda Guerra Mundial", dijo al diario Tribune de Geneve Bernhard Tschannen, director de Glacier 3000, la empresa que maneja telesféricos en Les Diablerets.

Tschannen agregó que ambos cuerpos "estaban perfectamente conservados" y que "sus pertenencias estaban intactas".

"Creemos que cayeron en una grieta y que estuvieron allí durante décadas. Sus cuerpos aparecieron porque el glaciar está en retroceso", acotó.

Marcelin Dumoulin era zapatero y tenía 40 años cuando desapareció, mientras su esposa Francine era maestra y tenía 37; la pareja tenía siete hijos, cinco varones y dos mujeres.

"Era la primera vez que ella lo acompañaba en una excursión de esas características, ella estaba siempre embarazada y no podía escalar en las difíciles condiciones que presenta un glaciar. Después de un tiempo, a los hermanos nos separaron para darnos a distintas familias, afortunadamente yo quedé con mi tía. Vivíamos en la misma región pero como extraños", relató Udry-Dumoulin.

"No me vestiré de negro para el funeral, creo que el blanco será más apropiado porque representa la esperanza, que nunca perdí", agregó. 

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