Una Ley de Emprendedores con efectos globales

15 Jul 2017

Alejandro H. Ramírez- miembro de la Asociación de Emprendedores Argentinos
Alejandro H. Ramírez - Miembro de la Asociación de Emprendedores Argentinos

Con la reciente sanción de la ley de emprendedores -N° 27.349-, la Argentina ha incorporado herramientas que facilitan la constitución, el desarrollo y el financiamiento de las PyME y los emprendedores, poniendo al país a la altura de aquellos que más los apoyan en la región. Dentro de las herramientas creadas por la ley, se destaca la “Sociedad por Acciones Simplificada” (SAS) como un nuevo tipo societario que se incorpora a las alternativas que tienen las PyME y los emprendedores al momento de comenzar una empresa. Las SAS otorgan un esquema sencillo, flexible y digital, que otorga ventajas frente a los otros tipos societarios existentes. No debemos olvidar que el último tipo societario pensado para las PyME fue la “sociedad de responsabilidad limitada” (SRL), creada en 1932 (ley 11.645), es decir hace 85 años, luego modificada por última vez hace 34 años. La SRL nunca llegó a conjugar por completo a las necesidades de las PyME, y no logró superar en varios aspectos a las SA.

En este sentido, la SAS está pensada específicamente para brindar una estructura jurídica moderna y flexible, que se ajuste a las necesidades de las PyME del Siglo XXI. Una de sus mayores novedades es que su constitución podrá realizarse por internet en 24 horas, plazo en el cual se podrán obtener una cuenta bancaria y CUIT. Es decir que, en un día, el emprendedor podrá obtener una sociedad lista para operar comercialmente en el mercado formal.

Se recibe el concepto de “ventanilla única” y se centraliza en un solo paso los desgastantes 14 pasos previos que se debían hacer, los cuales podían llegar a tardar hasta dos años -según la provincia-, cambiando el concepto de “ciudadano-cadete” del estado, por el de estado al servicio de los ciudadanos. No es casual que en este sentido, la Argentina se encuentre en el puesto N° 157 sobre 189 países en el ranking Doing Business que elabora el Banco Mundial, y mide la facilidad para la “apertura de una empresa” en cada lugar.

La importancia de facilitar la creación de nuevas empresas, nace como un expreso pedido de la Asociación de Emprendedores de Argentina -ASEA-, que como parte de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica ya ha impulsado medidas similares en Chile y México.

En la actualidad, se les ha reconocido a las PyME y los emprendedores el rol fundamental que tienen en toda economía: más del 95% de las empresas del mundo son PyME y representan el 70% del empleo del sector privado mundial. Esto fue destacado recientemente por la Asamblea General de las Naciones Unidas al declarar el 27 de Junio como Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas; resolución que fue impulsada por la Misión Permanente de Argentina ante ese organismo internacional con el apoyo del ICSB, International Council for Small Business, y copatrocinada luego por 45 países, que representan a más de 5.000 millones de personas.

En el mismo sentido, en mayo se celebró en la ONU la reunión del grupo de trabajo de “Microempresas y Pequeñas y Medianas Empresas”, en el marco de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil. En ella se está trabajando en la necesidad imperiosa de las economías en desarrollo de contar con una normativa que facilite el registro de PyME, así como también la creación de una figura societaria simplificada, que recepte las necesidades y de solución a los problemas de las PyME. En la labor de estas comisiones, se ha tenido en cuenta la reciente sanción de la ley de emprendedores argentina, que ubica al país a la vanguardia internacional en estos temas.

La innovación

Todos estos trabajos se vienen desarrollando en función de los objetivos planteados por la ONU para la agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, donde se plantea la necesidad de centrar la atención en la importancia de las pequeñas y medianas empresas para promover la innovación y el trabajo decente en el mundo, alentando su formalización, y crecimiento en los mercados internacionales, facilitando su acceso a la microfinanciación y el crédito, todas problemáticas abordadas en la ley de emprendedores argentina.

Los beneficios que han creado las SAS en la región son notables. Por ejemplo en Colombia, en 2016 el 98% de las sociedades registradas optó por registrarse como SAS, en Chile el 40% de 750.000 empresas informales se han regularizado, y actualmente el 67% de las nuevas empresas que se crean en el país trasandino se hacen bajo un régimen simplificado mientras que México las ha implementado con mucho éxito en 2016.

Por estos motivos la OEA también ha elaborado documentos donde recomienda adoptar figuras similares a la SAS.

En este sentido la SAS ofrece una herramienta jurídica y societaria acorde con las necesidades de los emprendedores, buscando que estos puedan estar integrados en una economía formal desde el comienzo de sus actividades y centrar todos sus esfuerzos en la producción de bienes y servicios, sin que deban encontrar una traba burocrática a sus proyectos.

Esta nueva ley busca que la Argentina pueda impulsar el desarrollo de su ecosistema emprendedor, promoviendo el desarrollo de industrias locales y buscando volver a poner al país como un protagonista internacional en el desarrollo y promoción de PyME y emprendimientos. (Télam)

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