Casas de juego en Yerba Buena

Un debate entre ediles que transcurre muy lejos de las necesidades de la gente.

25 Abril 2004
John Lennon, el más famoso de Los Beatles, solía decir que la vida es aquello que acontece, mientras estamos ocupados en otras cosas. Eso sucede a menudo con una buena parte de nuestra clase dirigente, cuyos intereses parecen transcurrir por carriles diferentes de los de la ciudadanía a la cual representan.
Desde hace unos días, Yerba Buena está convulsionada. Un proyecto de ordenanza, presentado a comienzos de marzo por ediles del PJ, propone modificar una ordenanza vigente. Esa norma habilita el funcionamiento de casas de juego en Yerba Buena, pero sólo en las zonas límite, como las primeras cuadras de la avenida Aconquija, el Camino del Perú o en las avenidas Solano Vera, Alfredo Guzmán y Presidente Perón. La iniciativa de los concejales propone ampliar las habilitaciones a la zona comercial de la ciudad, permitiendo la instalación de las casas de juego en las cuatro cuadras ubicadas sobre Aconquija, entre las calles Florida y Marcial Imbaud.
Las casas de tragamonedas generan una utilidad anual estimada en $ 23 millones. Hay 715 máquinas habilitadas en toda la provincia; el canon mensual de cada unidad es de $ 300. La Caja Popular de Ahorros propuso ampliar la recaudación y los controles, pero el proyecto aún sigue sin definición.
El principal argumento para ampliar las zonas habilitadas para el funcionamiento de casas de juego en Yerba Buena es comercial, y responde a la necesidad de facilitar las condiciones para los inversores. Quienes rechazan la iniciativa en estudio del Concejo Deliberante de Yerba Buena consideran que el aporte tributario de la actividad no supera los $ 1.000 anuales, aunque registra ganancias millonarias para sus propietarios.El intendente afirmó que vetará cualquier decisión que no responda a los intereses de la ciudad, y señaló que una decisión de este tipo debe ser consensuada con los vecinos y con los comerciantes. Manifestó que los concejales, impulsores del proyecto de ordenanza, quieren convertir la avenida Aconquija en un lugar como la avenida Roca, donde existe un importante número de casas de juego.
Muchos yerbabuenenses se oponen a la propuesta porque consideran que la ciudad perdería la poca tranquilidad que aún le queda, y que incentivar el juego implica propiciar más vicios entre la juventud y fomentar la delincuencia. Los vecinos advirtieron que funcionan dos casas de tragamonedas en el tramo de la avenida Aconquija, ubicado entre las calles Florida e Imbaud. Esas casas de juego cuentan con un permiso municipal y de la Caja Popular de Ahorros anterior a la ordenanza que delimitó las zonas habilitadas. Sostienen que una de ellas, ubicada al 1.600 de esa avenida, funciona a pesar de estar instalada frente a la escuela José Thames. La ley 6.702, vigente desde 1995, prohíbe el funcionamiento de locales de juegos de azar a menos de 200 metros de los establecimientos educativos.
Pese a que en su última sesión el Concejo Deliberante decidió no considerar la propuesta, la polémica prosigue. En los últimos años, Yerba Buena tuvo un gran crecimiento poblacional y geográfico. Se construyeron varios barrios y su vida comercial es intensa, hasta el punto de que ha dejado de ser una ciudad dormitorio. Sin embargo, presenta una serie de deficiencias que se han mantenido a lo largo de los años: carece de cloacas; hay cientos de calles sin pavimentar; el servicio de transporte público de pasajeros es malo; el problema ambiental causado por la depredación del pedemonte es grave, y los robos y asaltos se han vuelto una constante.
Mientras los ciudadanos de Yerba Buena padecen estos y otros problemas -muchos de ellos históricos-, una porción de sus representantes se ocupa de los juegos de azar, como si estos fueran a mejorar la vida de los habitantes. Sería conveniente entonces que dejaran de lado sus preocupaciones para abocarse a trabajar por las de la comunidad.

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