Polémica en "La Chacapiedras": los dueños de los bares clausurados piden más controles

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Los comerciantes aseguraron cumplir con las normativas y se desligaron de los incidentes del fin de semana.

13 Jul 2017

Los incidentes registrados el último fin de semana en la esquina de Las Piedras y Chacabuco, en barrio Sur, motivaron que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán clausurara ayer cinco bares y una rotisería que, según los empleados de la repartición, incumplían con una serie de normativas vigentes. Esta mañana, los dueños de los locales pidieron controles y se desligaron de responsabilidades.

En una entrevista concedida al programa "Los Primeros", que se emite todas las mañanas por Canal 10, Silvio Barrionuevo, Javier Herrera y Raúl Reinoso elevaron sus descargos y explicaron que en la zona los problemas de violencia comenzaron con la apertura de un nuevo local.

Barrionuevo aseguró que la pelea, de la que participaron al menos una decena de jóvenes que provocaron destrozos en la zona, comenzó en un bar y se trasladó hasta la esquina.

La misma postura mantuvo Reinoso, que aseguró tener desde hace 18 años un local en la concurrida zona de barrio Sur. "Los problemas iniciaron desde que abrió ese bar, que después se convierte en una verdadera bailanta", aseguró mientras se mostró comprensivo con los reclamos de los vecinos.

"Cerca de 40 personas ingresaron a mi local, la amenazaron a mi hija, la hicieron llorar, le presentamos toda la documentación y me clausuraron porque la puerta se abría para adentro. Hace 18 años estoy habilitado, si tengo que cambiar el sentido de la puerta lo cambio, me podrían haber dado un plazo", reclamó Reinoso sobre el procedimiento de los inspectores municipales que labraron las actas de clausura sobre su comercio.

El malestar de los propietarios de los bares es manifiesto en contra de uno de los últimos comercios que se abrieron en la zona. "Todos los meses tenemos controles y estamos de acuerdo, pero que sea a todos con la misma vara, queremos que se cumplan las ordenanzas", pidió Reinoso.

El último en manifestarse fue Herrera, que se quejó porque le inhabilitaron su local porque "no tenía campana" para extraer los olores. Sin embargo, el comerciante explicó que no vende comida, por lo que desestimó las medidas tomadas por Defensa Civil del municipio.

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