El turismo de la fe se consolida en Tucumán

"La ruta de la fe" un circuito que se inicia en la capital y sigue por el norte hasta Trancas, por el sur hasta La Cocha y por el oeste hasta Tafí del Valle.

11 Jul 2017

El turismo religioso se está consolidando como un producto turístico que va más allá de lo devocional a través de iniciativas como la Ruta de la Fe, del Ente Tucumán Turismo o la Ruta Franciscana, impulsada por una agencia privada. La primera es un circuito que se inicia en la capital, en las iglesias y en el Museo de Arte Sacro, y sigue por el norte hasta Trancas, por el sur hasta La Cocha y por el oeste hasta Tafí del Valle

Si la fe mueve montañas, en la provincia también mueve miles de turistas. El turismo religioso ha ido posicionándose cada vez más hasta constituirse como un producto turístico a través de la Ruta de la Fe, que promueve el Ente Tucumán Turismo, o la Ruta Franciscana, que impulsa una agencia privada, entre otras iniciativas.

El empresario y presidente del Colegio de Graduados en Turismo, Carlos Gómez, explicó: “el turismo de la fe siempre ha sido importante en Tucumán, aunque ligado a festividades puntuales, como las de la Virgen de La Merced o de Lourdes, en San Pedro de Colalao, o la escenificación de la Pasión de Cristo en Semana Santa. Pero ahora se está ofreciendo como producto, con excursiones y guías especializados”. Gustavo Macció, referente de turismo religioso del Ente, destacó: “el turista está motivado por la cuestión devocional, pero también busca la riqueza patrimonial que ofrece la provincia, admira la arquitectura de las iglesias, capillas y templos y las reliquias”.

“La Ruta de la Fe es un circuito que podría iniciarse en la plaza Independencia, alrededor de la cual hay cuatro importantes iglesias: la Catedral, San Francisco, Santo Domingo y la basílica de La Merced, acompañadas por el Museo Sacro”, describió Macció.

De la capital se puede seguir hacia Trancas y San Pedro de Colalao. En la primera lo principal es la vieja iglesia -donde fue bautizada Lola Mora y ajusticiado el gobernador Bernabé Aráoz- y luego el Pozo del Pescado, una de las tantas huellas que dejó San Francisco Solano en su paso por estas tierras hace 400 años. En San Pedro de Colalao está la gruta de la Virgen de Lourdes.


CRUZ DE LA SEGUNDA FUNDACIÓN.

En la zona de Tapia, Raco y Siambón está el Camino de la Virgen, donde hay 23 ermitas con imágenes de diferentes advocaciones de María, con paneles interpretativos que explican el porqué de cada nombre. En San Javier, los hitos son el Cristo Bendicente, de Juan Carlos Iramain, y la capilla de estilo gótico francés de Villa Nougués.

Hacia el sur hay hitos como las Ruinas de Lules, el santuario de La Reducción, la Galería de la Veneración de Famaillá, que incluye el espectáculo de luz y sonido sobre la Virgen del Carmen que se eleva al Monte Carmelo, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Aguilares, con pinturas murales que evocan las de la Capilla Sixtina, la Catedral de Concepción, la iglesia de la Villa de Medinas y la estancia de San Ignacio de Loyola, de La Cocha. Luego en los Valles, están las estancias jesúiticas de Tafí y, en El Mollar, la capilla de Covadonga, con una imagen de la Virgen traída desde Asturias a mediados del siglo XX.

LAS HUELLAS DE SAN FRANCISCO SOLANO.

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