Una tregua inoportuna

10 Jul 2017

Pasó el 9 de Julio, esa fecha inoportuna para los políticos que sólo entorpecía la marcha de la campaña electoral. Ni los mensajes previos para acordar una tregua liberaron de tensión el aire que se respiró en la celebración por los 201 años de independencia nacional. Las muecas, las ironías, las sonrisas cómplices y hasta los silencios mostraron ayer que, en este año, oficialismo y oposición ponen en juego mucho más que cuatro bancas de diputado.

La secuencia de incomodidades fue notoria. El faltazo del gobernador, Juan Manzur, que no fue a recibir el sábado a la vicepresidenta, Gabriela Michetti; los insultos que dirigentes ligados al Gobierno lanzaron contra la presidenta del Senado ayer en la puerta de la Catedral; los festejos por separado (la Provincia con un desfile en el parque 9 de Julio y la Municipalidad con un show artístico en plaza Independencia); y hasta las mesas separadas que se armaron durante el lunch en la Casa Histórica estuvieron atravesadas por la campaña: en una, los representantes del Frente Justicialista; en otra, los de Cambiemos.

Por eso que el almanaque muestre que hoy ya es 10 de julio liberará a los dirigentes, que sólo tienen entre ceja y ceja el domingo 13 de agosto. En la última semana, de un lado y de otro intensificaron las reuniones barriales, y en todas hubo elementos curiosos para mostrar que la grieta política no es, necesariamente, no distingue entre oficialismo y oposición. El jueves, luego de unos días de vacaciones, el senador José Alperovich reapareció con un bronceado caribeño en un acto junto a Manzur y al vicegobernador, Osvaldo Jaldo. No habló en ese mitin, pero su imagen en el centro del trío bastó para generar nuevas especulaciones sobre su rol en la contienda electoral de este año. El tres veces gobernador es consciente que, frente al protagonismo que ganó el tranqueño al aceptar liderar la lista oficialista, su futuro ya no depende de lo que pueda acordar con Manzur.

Esa misma noche, en el Catalinas Park, los representantes locales de Cambiemos emularon el formato porteño del PRO y realizaron una reunión para 300 dirigentes de las tres secciones electorales. Más allá de las palabras finales de José Cano, lo que más sorprendió a los asistentes fue la arenga del intendente de la Capital, Germán Alfaro. El jefe municipal, cuya esposa va en segundo lugar de la lista, planteó que la elección de diputados en este año es sólo una formalidad del calendario porque en estos comicios se define “al futuro gobernador de la provincia en 2019”. “Y no tengo dudas que nuestro candidato José Cano es el que va a llevar adelante la provincia en los próximos cuatro años”, amplió ante el auditorio el peronista Alfaro. El mensaje representa un dardo al corazón de dos referentes de Cambiemos casualmente ausentes esa noche: Domingo Amaya y Silvia Elías de Pérez.

El secretario de Vivienda de la Nación, que hasta último momentó terció por ir a las PASO contra Cano y luego rechazó el tercer lugar, sí se sumó a la campaña el viernes, en Aguilares. Lo de la senadora, en cambio, es un tanto más complicado. La radical mantiene una vieja enemistad con Amaya, a quien denunció en la Justicia por el uso de fondos del plan Más Cerca en la Capital; y no digiere que Cano la haya relegado y preferido a Alfaro como postulante a intendente en 2015. Desde entonces, los esfuerzos del titular del Plan Belgrano por acercarla al actual jefe municipal fueron infructuosos. Ayer, en un hecho inédito, se la vio compartir una mesa con Alfaro, aunque sentados a una prudente distancia. Al parecer, sería el primer paso para que Elías de Pérez dé por finalizada la seguidilla de berrinches. En esta decisión podrían influir los reclamos internos de su espacio y la evidente dependencia que tiene hoy Cano hacia Alfaro. Ayer, el intendente sumó otro “poroto” en su escalada de confianza dentro de Cambiemos. Al salir del Tedeum y toparse con los insultos a Michetti, Alfaro le reprochó en persona a Manzur por esa situación. Minutos después, esa anécdota le fue transmitida a la vicepresidenta durante el lunch, cuando ella relataba al resto de los comensales el mal momento que le había tocado vivir.

Pasó el 9 de Julio, los dirigentes volverán a enfocarse en las PASO y asumir el rol en el que se sienten más cómodos. Hasta entonces, ya no habrá más treguas.

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