El G20 deja Hamburgo en clima de guerra civil

Hay un número indeterminado de heridos y cientos de detenidos Nuevos disturbios cierran tres días de protestas rabiosas. Los 20.000 policías destinados a la cumbre no pudieron contra los 1.500 manifestantes que ocuparon la ciudad

10 Jul 2017
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NOCHE DE FURIA. El barrio Schanzenviertel fue el epicentro de las barricadas y de la represión policial. reuters

HAMBURGO, Alemania.- Los disturbios y protestas violentas contra la cumbre del G20 desencadenados anoche en el barrio de Schanzenviertel en Hamburgo por tercera jornada consecutiva, dejaron un número indeterminado de heridos, entre ellos varios agentes y recibieron la condena del gobierno alemán y hasta de los organizadores de protestas pacíficas. Los disturbios se prolongaron hasta la madrugada de ayer.

Después de la marcha “Bienvenidos al infierno” la situación escaló y durante tres noches y madrugadas, vándalos marcharon por varios barrios de la ciudad dejando una estela de destrucción.

Los violentos libraron batallas campales con la Policía y desbordaron a los agentes destinados a cuidar la ciudad durante la cumbre, que respondieron con tanques lanzaaguas a los manifestantes.

“Una y otra vez llamamos a la Policía a abandonar la vía de la escalada y les advertimos que había gente que estallaría si no lo hacían”, sostuvo Emily Laquer, portavoz de Izquierda Intervencionista, un grupo de izquierda radical que figuraba entre los organizadores de la marcha pacífica que el sábado convocó a más de 50.000 personas.

Un total de 476 agentes resultaron heridos, mientras se desconoce la cifra de los manifestantes con lesiones, pero grupos izquierdistas cercanos a las protestas señalaron que eran numerosos. Once manifestantes sufrieron también heridas graves al derrumbarse una valla que trepaban huyendo de las fuerzas del orden.

“Si un país democráticamente consolidado como Alemania ya no es capaz de convocar a invitados internacionales (...), entonces no sólo peligra una única conferencia, sino que en esencia dejamos en manos de unos pocos delincuentes violentos y brutales como los que hemos visto aquí en Hamburgo la decisión y elección de lo que puede celebrarse o no en Alemania”, dijo el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier.

“Semejante nivel de violencia” en unas manifestaciones, en las que los manifestantes, en su mayoría anticapitalistas, han actuado “con desmesurada rabia destructora” contra policías, pero también contra la propiedad privada de los ciudadanos, “no se ha visto en Alemania en los últimos años”, dijo.

La peor escalada de disturbios se inició sobre las 19 del sábado (madrugada del domingo en Argentina) y derivaron en barricadas incendiarias, coches quemados y abundante mobiliario urbano destrozado.

Barrios rebeldes

La Policía usó cañones de agua a presión para dispersar a los manifestantes y conminar a los miles de jóvenes que abarrotaban las calles, bares y locales de la zona a abandonar el lugar.

Los incidentes arrancaron de nuevo en las inmediaciones de la casa ocupada por el colectivo antisistema “Rote Flora”.

El mencionado barrio y la casa ocupada está a 300 metros del centro de congresos donde el sábado se cerró la cumbre de los líderes de las potencias industriales y países emergentes, presidida por la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el ruso Vladimir Putin, entre los asistentes.

Ayer, la policía allanó locales en el Schanzenviertel por sospecharse que ahí se habían preparado los cocteles molotov posteriormente lanzados contra los agentes.

Las imágenes de los disturbios eclipsaron la marcha pacífica contra el G20 que se desarrolló ayer por Hamburgo, con unos 70.000 manifestantes. (Télam-DPA)

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