La equidad también pasa por la inclusión financiera

Se calcula que más de 1.000 millones de mujeres en todo el planeta no acceden a servicios financieros. La importancia de invertir en políticas y en sistemas de desarrollo tecnológico.

09 Jul 2017
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NUEVAS EXPECTATIVAS. Según el BM, la inclusión de las mujeres permitirá mejorar la economía en distintos puntos del mundo. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO. (ARCHIVO).-

Más de 1.000 millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a servicios financieros. Poseer una cuenta de transacciones es un primer paso para lograr la libertad financiera y para que las mujeres se hagan cargo de sus propias vidas.

Las mujeres representan un recurso poco utilizado en el ámbito del desarrollo, dice un reciente reporte elaborado por el Banco Mundial (BM).

La falta de acceso impide a las mujeres tener igualdad de oportunidades en la sociedad. La inclusión financiera puede fomentar un enorme potencial en materia de desarrollo económico.

En el Informe sobre el desarrollo mundial del BM relativo a la igualdad de género se estimó que las pérdidas de ingresos debido a la exclusión de las mujeres del mundo del trabajo oscilan entre el 10% y el 37% del Producto Bruto Interno (PBI) en todas las regiones.

Estudios del Grupo Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y del sector privado indican que miles de millones se podrían agregar al PBL mundial con el fomento de la igualdad de la mujer.   

Las tecnologías digitales están ampliando el acceso de millones de personas, incluidas las mujeres, al financiamiento. Esto es increíblemente apasionante, y el mundo está asignando gran importancia a las tecnologías digitales como la manera principal de atraer a 2.000 millones de adultos no bancarizados al sistema financiero formal y regulado, indica el diagnóstico firmado por la directora general del BM, la búlgara Kristalina Georgieva.

Hoy en día, es mucho más fácil ahorrar, hacer pagos, acceder a créditos y obtener seguros, todo lo cual ayuda a las personas a controlar sus gastos diarios, planificar a largo plazo y manejar emergencias inesperadas, indica la experta.

En 2016, por caso, el Grupo de los Veinte (G-20) publicó un informe impulsado por el Grupo Banco Mundial y el Banco Popular de China -titulado Principios de Alto Nivel sobre la Inclusión Financiera Digital- en que se incluyeron ocho recomendaciones dirigidas a los países para promover la inclusión financiera utilizando las tecnologías digitales.

Hace algunas semanas, los ministros de Finanzas del G-20 aprobaron un informe de seguimiento en que se describen los países que han seguido estas recomendaciones.

¿Cómo se instrumenta?

Según Georgieva, los países están adoptando diferentes enfoques. Por ejemplo, Brasil, México y Turquía han digitalizado los pagos del Estado a individuos (salarios, beneficios sociales, etc.), mientras que India ha invertido grandes sumas en crear infraestructura digital crítica, como un documento nacional de identidad electrónico.

Para mitigar el riesgo de un mayor acceso digital, Ghana, por ejemplo, está aplicando de manera experimental el uso de teléfonos móviles para realizar transacciones con los proveedores de seguros.

Asimismo, los países están adaptando sus marcos jurídicos y reglamentarios y garantizando, al mismo tiempo, condiciones equitativas.

En esa orientación, también emplean en mayor medida enfoques de regulación escalonada y de diligencia debida con respecto a los clientes para promover la inclusión financiera y, simultáneamente, cumplen con los requisitos financieros relativos a la lucha contra el lavado de dinero y el terrorismo. Algunos ejemplos en esta área son China, México y Tanzania.

La velocidad y la amplitud de las nuevas tecnologías financieras digitales es un tema fascinante. Pero estas nuevas posibilidades crean nuevas expectativas.

Esencialmente, los países deben ser ágiles y capaces de adaptarse rápidamente para seguir estos cambios vertiginosos y aprovechar la tecnología para el bien de todos, puntualiza la experta del BM.

El reporte del organismo internacional sostiene que los Gobiernos deben marcar el rumbo, crear el entorno y dar a las empresas la luz verde para innovar.

También tienen que coordinar los organismos pertinentes, incluidos las instituciones de bienestar social que interactúan con las personas que no están en el sistema financiero formal.

Al mismo tiempo, las entidades reguladoras deben adquirir mejores herramientas digitales y buscar nuevas maneras de promover la innovación del sector tecnofinanciero, desde programas piloto hasta una mayor colaboración con la industria. Además, la inteligencia de datos exige sistemas más sofisticados y automatizados para hacer el seguimiento y análisis de las actividades financieras en tiempo real.

Tecnologías abiertas

Los Gobiernos deben promover, además, sistemas basados en tecnologías abiertas interoperables que se conecten entre sí para que todos puedan tener acceso a la tecnología digital financiera independientemente del tipo de teléfono o servicio en particular que utilicen.

Y, sobre todo, los países deben dar prioridad a la creación de documentos nacionales de identidad digitales, al tiempo que abordan las preocupaciones legítimas en materia de privacidad y seguridad de los datos.

El Grupo Banco Mundial ya trabaja con las autoridades nacionales, ayudándolas a desarrollar el marco normativo en que se consideran las oportunidades y los riesgos creados por las tecnofinanzas, en consonancia con las directrices sobre el establecimiento de normas mundiales sobre pagos e inclusión financiera.

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