La Eeaoc aporta investigadores, técnicos y laboratorios

El organismo científico despliega hojas de ruta de trabajo y establece líneas de acción para minimizar el ingreso del vector y del HLB.

08 Jul 2017

La citricultura tucumana no sólo tiene importancia económica para nuestra provincia, sino una gran importancia social, por lo que es una actividad que debe ser cuidada sin miramientos. Por ello, cuando en 2004 se detectó en Brasil las autoridades de la Eeaoc nos pidieron que trabajáramos en esta enfermedad para conocerla y encontrar la forma de enfrentarla, dijo Gerardo Gastaminza, referente de la Eeaoc en materia de HLB.

Empezamos a trabajar en un plan preventivo, primero para conocer cuál era la situación en Argentina y, a partir de 2006, conjuntamente con los privados pusimos en marcha el primer plan de prevención en la región. Posteriormente, la Nación lanza de manera conjunta el Plan Nacional de Prevención del HLB en el país. Y, a 11 años del inicio de los trabajos realizados, fuimos dando diferentes hojas de ruta sobre cómo ir tratando esta problemática con hechos concretos, destacó.

Con todo esto, “pudimos definir a nuestra provincia como zona 1 libre del vector y de la enfermedad, conseguido a través de un intenso trabajo de monitoreo de manera conjunta con las autoridades fitosanitarias nacionales y provinciales, pero con un gran aporte humano de la Eeaoc”.

Posteriormente, interactuamos con otros ministerios como el de Educación para lanzar el ‘Ojo Alerta’, un programa de sensibilización destinado a las escuelas agrotécnicas de zonas citrícolas de Tucumán, capacitando a los alumnos como agentes de vigilancia fitosanitarias. También trabajamos en nuestros laboratorios, como el de Fitopatología que es insignia para la red de laboratorios del Senasa para el diagnóstico del HLB y al laboratorio de Zoología, centro de capacitación y monitoreo formal.

Luego, con el sector privado lanzamos un programa de fortalecimiento de monitoreo del insecto vector, que permitió agrandar la base de monitoreo que venía realizando el Senasa de manera exponencial. Con los privados también tenemos una red de trampeo y monitoreo con más de 4.000 trampas funcionando, que nos permite conocer quincenalmente la situación.

En nuestra institución trabajamos también en tener paquetes de manejo, por si aparece el vector y poder controlarlo a tiempo.

“Preocupa que todavía no se conoce cura para la enfermedad, por lo que la prevención es la herramienta fundamental. Seguimos poniendo mucho esfuerzo intelectual, técnico y humano desde la Eeaoc, pero solo con el trabajo en conjunto que se realiza con el Estado y los privados nos ayudará a enfrentar de manera más eficiente esta amenaza”, concluyó.

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