Las alergias se mezclan con las gripes en invierno

Cómo distinguir entre una enfermedad infecciosa y una mera reacción del sistema inmunológico con síntomas similares.

04 Jul 2017

En Tucumán el invierno suele venir con sol, y hacer que por un rato nos olvidemos de que el frío abre las puertas a las patologías respiratorias. En esos tiempos, medio mundo estornuda o tose (¡o las dos cosas!) y se oye “estoy engripado” a cada vuelta de la esquina. Pero cuidado: es bueno aprender a diferenciar las alergias de las infecciones típicas del invierno, pues cada una tiene sus características y su tratamiento particulares.

Entre las primeras, los síntomas más frecuentes -poco después de haberse tomado contacto con la sustancia que produce la alergia- son picazón en nariz, boca, ojos, garganta e incluso piel; secreción nasal, estornudos y ojos llorosos. En una segunda etapa surgen la congestión nasal, tos, oídos tapados y disminución del sentido del olfato, dolor de garganta, hinchazón debajo de los ojos, fatiga, irritabilidad y dolor de cabeza. Y es cuando frecuentemente se la confunde con los estados gripales

“Las alergias se desencadenan cuando el sistema inmunológico del cuerpo reacciona a un factor desencadenante o alérgeno”, explica Teresa Hauguel, del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, experta en enfermedades infecciosas respiratorias. “Puede ser difícil distinguirla de las gripes y los resfríos, porque comparten síntomas. Sin embargo, la comprensión de las diferencias ayudará a elegir el mejor tratamiento”, añade.

Para las alergias, en la mayoría de los casos se indican antihistamínicos, que alivian las reacciones rápida y efectivamente. En situaciones específicas, se prescriben corticoesteroides nasales en aerosol o vacunas, cuando los síntomas son difíciles de controlar. Por supuesto, en ningún caso corresponde la automedicación.

Las infecciones invernales afectan sobre todo a niños menores de cinco años y adultos mayores, e incluyen resfríos, gripe, bronquitis, faringitis y neumonía. También son clásicas en esta época, pero por otros motivos, las intoxicaciones por monóxido de carbono.

De las enfermedades causadas por virus y bacterias, el resfrío es la más leve (de tres a cinco días), mientras que gripe, bronquitis -especialmente la aguda- y faringitis requieren tratamientos más puntuales, y la neumonía es la principal causa de internación en esta época del año. Entre los factores que permiten diferenciar las alergias de las infecciones se destaca la fiebre: nunca hay fiebre en casos de alergia, destaca Hauguel.

Prevención

El médico Silvio Luis Aguilera, especialista en emergencias, aconseja seguir los siguientes pasos para evitar enfermarse:

• Ventilar la casa a diario unos 20 minutos.

• Usar el antebrazo (y no la mano) para cubrirse la boca al toser o estornudar.

• Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.

• Evitar los cambios bruscos de temperatura.

• Evitar el contacto directo con personas contagiadas.

• Consumir alimentos con alto porcentaje de vitamina C.

• Utilizar siempre pañuelos descartables para no estar constantemente “reinfectándose” las propias manos.

• Sostener la lactancia materna al menos hasta que el bebé cumpla seis meses e incrementarla si el bebé enferma y pierde el apetito.

Y para evitar las severas consecuencias de la inhalación de monóxido de carbono (un gas que no tiene color, olor ni sabor; que no irrita los ojos ni la nariz y que provoca la muerte de unas 200 personas al año), recomienda:

• observar que la llama de gas de los calefactores sea siempre azul; si es amarilla o anaranjada indica mala combustión y generación de monóxido.

• no instalar calefones en el baño ni en espacios cerrados o mal ventilados.

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