Tres historias de película aparecieron detrás de la banda narco

Nilda Gómez vivió intensos romances con tres parejas diferentes, hasta que se casó con uno de ellos en el penal de Villa Urquiza. Un agente del servicio 911 es novio de Miryam Soria, la segunda en importancia de la organización. Casi de casualidad habrían descubierto quién traía la droga.

02 Jul 2017
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OTRA SELFIE. Miryam "La Negra" Soria y Nilda "La Cabezona" Gómez.

“Cuando pienso en todo el tiempo que perdí me da mucha tristeza”, dijo Nilda “La Cabezona” Gómez en una nota publicada por LA GACETA en marzo de 2009, cuando cumplía por tercera vez en su vida un arresto domiciliario. Ahora, la mujer de 50 años que tiene el récord de haber sido condenada tres veces por tráfico de drogas, está acusada de dirigir una organización que se dedicaba a la comercialización de estupefacientes.

La mujer de fuerte carácter tuvo varias relaciones sentimentales, pero tres parejas estables. Su primera pareja fue de apellido Ale (no tiene nada que ver con el Clan de los Ale que está siendo juzgado) con la que tuvo dos hijos. Uno de ellos, “Maxi”, fue el que se enfrentó y luego quedó detenido el jueves a la madrugada en el megaoperativo que realizó la Policía de Seguridad Aeroportuaria y Drogas Peligrosas de la Federal.

“La Cabezona” se hizo famosa por haberse casado a fines de los 90 en el penal de Villa Urquiza con Jorge “El Loco” Ríos, un hombre que estaba cumpliendo una condena por un homicidio. “Cuando me acuerdo de ese casamiento me da nostalgia y alegría, pero también tristeza, porque pasamos mucho tiempo separados”, dijo Gómez en esa entrevista.

Cuando recuperaron la libertad, ambos fueron detenidos en su casa de Villa 9 de Julio en 2001 junto a Daniel “El Rengo Ordoñez” Tevez, uno de los narcos más conocidos acusado de haber introducido el paco en La Costanera y que fue asesinado en 2009 en un supuesto crimen pasional. Los tres protagonizaron graves incidentes cuando fueron condenados por un tribunal.

Gómez cumplió su condena y se mudó de Villa 9 de Julio, el barrio donde fue detenida todas las veces. En una oportunidad, personal de la Digedrop le encontró una cocina donde estiraba la pasta base que traían desde Bolivia y, en otra, la arrestaron vendiendo sustancia cuando cumplía un arresto domiciliario.

Pero un día “La Cabezona” se fue del barrio. Se instaló en un departamento de la Junín al 400. A los investigadores les llamó la atención que llevaba una vida de lujos y que frecuentaba los bares de Barrio Norte. Encontraron una pista y fueron tras ella porque creían que era la líder de una organización narco.

Así descubrieron que su nuevo amor era un joven 20 años menor que ella conocido como “Galo” y que llamaba la atención por el Mini Cooper rojo y la camioneta Dodge Ram con la que se paseaba por esta ciudad y Termas de Río Hondo. También la siguieron en el coqueto barrio de Puerto Madero de Buenos Aires. Lloró cuando la detuvieron junto al joven que la esperaba para huir.

“La Negra” convivía con un policía castigado
Cuando los uniformados ingresaron a la vivienda del barrio Tiro Federal, encontraron a Miryam “La Negra” Soria recostada con su pareja. Con los minutos confirmaron que se trataba de un efectivo de la Policía que, por estar sancionado, cumple con tareas administrativas en el servicio 911.
Los efectivos que realizaron el operativo decidieron demorarlo. El juez federal Daniel Bejas, que interviene en este caso, al confirmar que no había indicios en su contra, decidió no detenerlo, pero sí les ordenó a los uniformados que le secuestraran el arma reglamentaria para que sea investigada.
El policía, según trascendió, mantiene desde hace varios años una relación sentimental con “La Negra” y viven juntos hace bastante tiempo. Fuentes consultadas confirmaron que en las escuchas que se realizaron no aparece cumpliendo ningún rol dentro de la organización. Su pareja también se salvó de terminar encerrada en un calabozo, puesto que se le otorgó el beneficio de arresto domiciliario para que pueda cuidar a sus hijos menores de edad.
Antecedente
La pareja de “La Negra” fue uno de los 27 policías de la ya desaparecida Brigada de Investigaciones Norte detenido en el marco de un polémico caso. El 25 de julio de 2013, el chaqueño Juan José Vallejos, su hija y un amigo de origen paraguayo fueron detenidos por la Policía en un control de rutina en la ruta 9. Le exigieron $ 30.000 para dejarlos seguir viaje, pero como no tenían esa suma de dinero los llevaron a la dependencia ubicada en Yerba Buena.
Al día siguiente, Vallejos se comunicó con su pareja quien depositó esa importante suma de dinero. Él, escoltado por un policía, fue a retirar la plata al correo, pero antes denunció el caso. El fiscal Washignton Navarro Dávila ordenó la detención de los 27 efectivos que prestaban servicio en esa dependencia. Decidió acusar a sólo 10 de ellos que estuvieron alojados en el penal de Villa Urquiza durante más de un año.
El concubino de “La Negra”, por un polémico artículo de los estatutos policiales, pudo ser reincorporado a la fuerza hasta que sea enjuiciado. Sin embargo, sólo puede realizar tareas administrativas y no operativas. Actualmente estaba destinado al servicio 911 esperando que se resuelva su situación procesal, ya que se le vencen los plazos. Con este nuevo incidente, es casi seguro que en las próximas semanas sea expulsado de la fuerza.
Abandonó la droga por miedo, pero olvidó llevarse el documento
W.P. fue uno de los detenidos en el megaoperativo que realizó la Policía de Seguridad Aeroportuaria y Drogas Peligrosas de la Federal. Hasta esos momentos, era un eslabón más de la organización que era liderada por Nilda “La Cabezona” Gómez y secundada por Miryam “La Negra” Soria. Pero, con el correr de las horas, se dieron cuenta de que el sospechoso podría ser una pieza clave, ya que también habría sido el encargado de trasladar la pasta base desde el norte del país hasta estas tierras.
Y las sospechas surgieron con un hecho insólito. Los investigadores, en un trámite de rutina, solicitaron su planilla de antecedentes. Cuando el informe llegó, salió a la luz que tenía un pedido de captura del Juzgado Federal 1 de Salta a cargo del magistrado Leonardo Bavio. Comenzaron a profundizar el dato y, agarrándose la cabeza, descubrieron qué había hecho.
En febrero de 2016, en un operativo de rutina, los gendarmes detuvieron a una camioneta Chevrolet S10 que era conducida por un hombre cerca de la localidad salteña de Rosario de la Frontera. Este entregó una tarjeta azul y los uniformados advirtieron que era falsa. El sospechoso se dio cuenta de que algo malo estaba ocurriendo y decidió huir del lugar. 
Se originó una persecución que terminó cuando personal de Gendarmería encontró el vehículo abandonado en la ruta 3, cerca de donde había estado el puesto de control. El conductor había escapado y no había dejado ningún rastro.
La Justicia ordenó que la camioneta sea requisada por los gendarmes. Encontraron que en un doble fondo de la caja habían ocultado casi 95 kilos de cocaína. Cuando revisaron la cabina de la camioneta encontraron el DNI del sospechoso e inmediatamente se ordenó su detención. 
Los investigadores creen desde entonces que este era uno de los encargados de trasladar la pasta base desde la vecina provincia y luego la revendían a líderes de bandas dedicadas al narcomenudeo o abastecían a los quioscos que tenían en al menos ocho barrios del Gran Tucumán.

“La Negra” convivía con un policía castigado

Cuando los uniformados ingresaron a la vivienda del barrio Tiro Federal, encontraron a Miryam “La Negra” Soria recostada con su pareja. Con los minutos confirmaron que se trataba de un efectivo de la Policía que, por estar sancionado, cumple con tareas administrativas en el servicio 911.

Los efectivos que realizaron el operativo decidieron demorarlo. El juez federal Daniel Bejas, que interviene en este caso, al confirmar que no había indicios en su contra, decidió no detenerlo, pero sí les ordenó a los uniformados que le secuestraran el arma reglamentaria para que sea investigada.

El policía, según trascendió, mantiene desde hace varios años una relación sentimental con “La Negra” y viven juntos hace bastante tiempo. Fuentes consultadas confirmaron que en las escuchas que se realizaron no aparece cumpliendo ningún rol dentro de la organización. Su pareja también se salvó de terminar encerrada en un calabozo, puesto que se le otorgó el beneficio de arresto domiciliario para que pueda cuidar a sus hijos menores de edad.

Antecedente
La pareja de “La Negra” fue uno de los 27 policías de la ya desaparecida Brigada de Investigaciones Norte detenido en el marco de un polémico caso. El 25 de julio de 2013, el chaqueño Juan José Vallejos, su hija y un amigo de origen paraguayo fueron detenidos por la Policía en un control de rutina en la ruta 9. Le exigieron $ 30.000 para dejarlos seguir viaje, pero como no tenían esa suma de dinero los llevaron a la dependencia ubicada en Yerba Buena.

Al día siguiente, Vallejos se comunicó con su pareja quien depositó esa importante suma de dinero. Él, escoltado por un policía, fue a retirar la plata al correo, pero antes denunció el caso. El fiscal Washignton Navarro Dávila ordenó la detención de los 27 efectivos que prestaban servicio en esa dependencia. Decidió acusar a sólo 10 de ellos que estuvieron alojados en el penal de Villa Urquiza durante más de un año.

El concubino de “La Negra”, por un polémico artículo de los estatutos policiales, pudo ser reincorporado a la fuerza hasta que sea enjuiciado. Sin embargo, sólo puede realizar tareas administrativas y no operativas. Actualmente estaba destinado al servicio 911 esperando que se resuelva su situación procesal, ya que se le vencen los plazos. Con este nuevo incidente, es casi seguro que en las próximas semanas sea expulsado de la fuerza.

Abandonó la droga por miedo, pero olvidó llevarse el documento

W.P. fue uno de los detenidos en el megaoperativo que realizó la Policía de Seguridad Aeroportuaria y Drogas Peligrosas de la Federal. Hasta esos momentos, era un eslabón más de la organización que era liderada por Nilda “La Cabezona” Gómez y secundada por Miryam “La Negra” Soria. Pero, con el correr de las horas, se dieron cuenta de que el sospechoso podría ser una pieza clave, ya que también habría sido el encargado de trasladar la pasta base desde el norte del país hasta estas tierras.



Y las sospechas surgieron con un hecho insólito. Los investigadores, en un trámite de rutina, solicitaron su planilla de antecedentes. Cuando el informe llegó, salió a la luz que tenía un pedido de captura del Juzgado Federal 1 de Salta a cargo del magistrado Leonardo Bavio. Comenzaron a profundizar el dato y, agarrándose la cabeza, descubrieron qué había hecho.

En febrero de 2016, en un operativo de rutina, los gendarmes detuvieron a una camioneta Chevrolet S10 que era conducida por un hombre cerca de la localidad salteña de Rosario de la Frontera. Este entregó una tarjeta azul y los uniformados advirtieron que era falsa. El sospechoso se dio cuenta de que algo malo estaba ocurriendo y decidió huir del lugar. 

Se originó una persecución que terminó cuando personal de Gendarmería encontró el vehículo abandonado en la ruta 3, cerca de donde había estado el puesto de control. El conductor había escapado y no había dejado ningún rastro.
La Justicia ordenó que la camioneta sea requisada por los gendarmes. Encontraron que en un doble fondo de la caja habían ocultado casi 95 kilos de cocaína. Cuando revisaron la cabina de la camioneta encontraron el DNI del sospechoso e inmediatamente se ordenó su detención. 

Los investigadores creen desde entonces que este era uno de los encargados de trasladar la pasta base desde la vecina provincia y luego la revendían a líderes de bandas dedicadas al narcomenudeo o abastecían a los quioscos que tenían en al menos ocho barrios del Gran Tucumán.

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