En el debut de Zielinski y en la despedida del torneo, Atlético se fue con un punto de Paraná.

El "Decano" tuvo un aceptable punto de inicio, en sintonía con el empate 1 a 1 con Patronato.

27 Jun 2017
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SALDO POSITIVO. Montiel, que debutó ayer en Primera, dejó una buena imagen al DT, pese a algunos momentos de duda que tuvo el lateral izquierdo. Bien por él. foto de Javier Escobar - especial para la gaceta

Ricardo Zielinski parece un tipo serio, de esos a los que uno pensaría dos veces antes de hacerle un chiste. Y si los equipos son un reflejo de sus entrenadores, Atlético ya comenzó a mimetizarse con el reemplazante de Pablo Lavallén: el “Decano” jugó un partido desplazado al tacho de basura de la temporada con la disciplina y los dientes apretados de una final de campeonato. Un aceptable punto de inicio, en sintonía con el empate 1 a 1 con Patronato.

No era un duelo que despertara grandes expectativas, desde ya. La policía local ni siquiera cortó el tráfico en la avenida Chorroarín, que pasa a 30 metros del estadio “Presbítero Grella”. Las raíces del fútbol, donde estaban, quedarán, habría cantado Andrés Calamaro. Pero Zielinski igual decidió apostar en su debut a lo mejor que tenía, incluso a jugadores con los que ya no contará para la próxima temporada.

La decisión le salió bien, o al menos Atlético entró a la cancha con un gol bajo el brazo. Iban 4 minutos cuando David Barbona, de puntín, marcó el 1 a 0, una diferencia que el “Decano” pasó a proteger con lo que parece el ABC de Zielinski: defensores que marcan, volantes que cortan y crean, y delanteros que atacan. O sea, como decía César Luis Menotti, el inodoro en el baño y la heladera en la cocina.

Y encima Atlético y Zielinski parecieron tener, al comienzo, esa cuota de fortuna que todo inicio de ciclo debe tener: que nadie vuelva a ver la jugada en que Guillermo Acosta primero salvó en la línea y después rechazó al propio travesaño del cumpleañero Cristian Lucchetti porque lo más probable es que, si la repiten, se convierta en gol.

A tono con un partido bipolar, de fin de ciclo para más de uno (por ejemplo de Cristian Menéndez, reemplazado por Luis Rodríguez), pero también de comienzo de aventura profesional para el debutante Alejandro Montiel (a quien el estreno no le pesó), Atlético se dedicó en el segundo tiempo a inyectarle anestesia al paso de los minutos, una pasividad que pagó merecidamente con el empate de Damián Arce.

Entonces llegó lo más negativo de Atlético, estático, dominado, tan lejos de Bértoli como de Tucumán, y otra vez con Lucchetti como figura, como si el comienzo de las vacaciones fuera lo mejor que le podía pasar. En realidad, ¿cuándo las vacaciones no son lo mejor?

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