Julio, mes artístico y polémico - LA GACETA Tucumán

Julio, mes artístico y polémico

27 Jun 2017 Por Fabio Ladetto

Si bien la actividad artísticocultural de Tucumán no tiene descanso a lo largo del año, julio tiene reservado un espacio muy particular en la agenda general. Y en este ejercicio, la expectativa se renueva en varios frentes, con la posibilidad de que haya tanto alegrías como decepciones. Conociendo a los actores sociales locales, seguramente habrá polémica.

La primera es anticipada. A principios del próximo mes volverá a montarse el musical “Tina, el rumor de una Nación”, estrenado el año pasado bajo el paraguas del Ente del Bicentenario (con ayuda del Ente de Turismo) en el edificio histórico del ex Banco de la Provincia, en Laprida y San Martín. Ante la desaparición de esa estructura, la Legislatura aprobó por ley en su última sesión que el espectáculo pase a ser administrado por el Ente Autárquico del Teatro Mercedes Sosa, en una elogiosa fundamentación para la gestión que está desarrollando Raúl Armisén. En esa parte del texto, justifica la transferencia en “el afán de continuar con la administración y gestión eficaz, eficiente, transparente, colaborativa, creativa, con una orientación proactiva a la resolución de los problemas y una organización más flexible, adaptable a los cambios y perfeccionamiento continuo que exige el siglo XXI”, sin especificar a qué se refiere con tantas palabras.

Flotó en el ambiente parlamentarios que esos fueron los argumentos por los cuales “Tina” no pasó a la órbita del Ente Cultural de Tucumán, obviado tanto el año pasado como en este 2017 de toda relación con el musical, aunque en principio lo más lógico es que hubiese empezado o terminado allí. Si se lo analiza a contrario sensu (como dicen los abogados) lo que dice la explicación legal, algunos podrán entender que hablan de una realidad expresada en dos caras opuestas, según cada ente: de un lado (el Mercedes Sosa) está lo moderno, innovador y eficiente; del otro (Cultura), lo viejo, complejo y burocráticamente lento.

Lo cierto es que ni el espíritu ni la letra de la ley que ahora deberá promulgar y reglamentar el Poder Ejecutivo lo dice expresamente, ni que se llegue a semejante extremo de diferencias (afirmarlo sería injusto e irreal), ni que ambas estructuras vayan a competir entre sí por el mismo espacio. Mientras que el Mercedes Sosa es un sitio de alquiler y ahora se ampliará a la administración de “Tina”, la estructura que conduce Mauricio Guzman debe trabajar en la producción de espectáculos en sus distintos espacios y con sus numerosos elencos estables de diferentes ramas del arte. Esa es una distinción sustancial que las alejan, aunque la nueva ley sancionada el viernes autorice a Armisén (y a sus sucesores en el futuro) a “desarrollar sus actividades en el ámbito del inmueble que actualmente ocupa, como asimismo en espacios escénicos convencionales y no convencionales que sean afectados para su administración”.

Esta frase alarmó a la oposición que votó en contra, que alertó sobre el nacimiento de un ente cultural paralelo, discusión que se quedó en la superficie sin animarse a abordar el fondo de la cuestión: ¿cuál es el proyecto político que impulsa el Gobierno en esta área, si es que existe alguno? ¿De qué sirve tener uno, dos o tres entes si no está clara la propuesta artístico cultural que se lleva adelante? ¿Cuáles son los recursos con los que se promociona la creación en la provincia y hacia dónde apuntan esos creadores?

“Tina” volverá próximamente (en el menor tiempo posible, prometen), y así se sumará otro espectáculo oficial a la grilla local. Pero la gran expectativa en este campo es el relanzamiento de Luz y Sonido en la Casa Histórica, que tiene una repercusión económica que el musical jamás podrá alcanzar, y no está vinculado con la venta de entradas: el espectáculo audiovisual (renovado tecnológica e ideológicamente) le aumenta una noche de hotel en la provincia a cargo de quienes quieren ver esa función en el solar patrio. En este caso, el ingreso no es el que entra en boletería, sino el que se multiplica en gastos turísticos.

Y ese show encarnará la segunda polémica por venir. Muchos quieren conocer el nuevo guión del espectáculo (rebautizado “Luces y sonidos de la Independencia”), que fue escrito por Agustín Toscano y está guardado bajo cinco llaves en la Secretaria de Gestión Patrimonial del Ministerio de Cultura de la Nación. Saben que, si se filtra, habrá una avalancha de críticas, justificadas o no, impulsadas desde la óptica política.

En esta apuesta está ausente Tucumán, aunque se desarrolle en su territorio. La Nación tomó las riendas íntegramente, y ni el Ente de Cultura ni el de Turismo tienen incidencia ni información alguna sobre lo que vendrá. Sí saben que la taquilla (cuando la haya, ya que será gratuito por varios meses) no será administrada por Turismo como hasta el año pasado, cuando salió de cartel. Y que Cultura estará como invitada en los actos patrios por la Declaración de la Independencia, no como coorganizadora de ningún show musical de los varios que habrá. Por todas estas decisiones, la Nación espera cuestionamientos y quejas, articuladas en el contexto de un año electoral con un cronograma que se acelera.

El tercer foco de atención que se viene es el Julio Cultural, un ciclo que ya instaló la Universidad Nacional de Tucumán y que, al igual que el año pasado, está en problemas económicos. Las arcas oficiales no están cerradas: simplemente están vacías para lo que se quiere hacer, por lo cual se apostará a actividades autosostenidas con el precio de las entradas, lo que puede restar participación. Habrá algunas gratuitas o de bajo costo en sus localidades, pero serán las menos.

En 2016 el Julio Cultural fue ejecutado por un aporte in extremis del Banco Galicia, y este año hay otro desembolso salvador. Mientras tanto, se sigue pensando más en una sucesión de shows que en un todo orgánico conceptual, con una idea que atraviese de principio a fin un mes que debería ser de disfrute pleno y se presenta como de ansiedad y angustia tanto para la UNT como para la Provincia, con apuros contra reloj y soluciones de último momento.

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