“Nunca imaginé, cuando fumaba de chica, que sería tan difícil dejarlo”

G.M. probó el tabaco a los 15 años y ahora intenta abandonarlo.

PERJUDICIAL. El cigarrillo contiene alrededor de 7.000 sustancias tóxicas. Reuters.- PERJUDICIAL. El cigarrillo contiene alrededor de 7.000 sustancias tóxicas. Reuters.-
31 Mayo 2017

G.M. probó un cigarrillo, por primera vez, a los 15 años. Y aunque en ese momento no se enganchó, poco tiempo después empezó a fumar cada fin de semana, cuando se juntaba con sus amigas. Una conducta típica de adolescente que experimenta con lo prohibido, recuerda la joven que ahora tiene 27 años, trabaja en una estudio jurídico céntrico y pasa sus días tratando de huirle a su adicción al tabaco.

“Todo fue por curiosidad. Cuando llegué a los 18 años ya me di con que fumaba todos los días. Pensé que podía manejar la cosa, pero la verdad es que no”, explica.

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Confiesa que ella nunca hubiera querido fumar. “Mi mamá fuma tres paquetes por día. Tiene 47 años y los pulmones muy afectados. Incluso una médica le dijo que dentro de un tiempo le va a costar hasta levantar los brazos. Siempre me dije que no quería ser como ella, y en un momento me vi siguiendo el mismo camino”, resalta.

Hace tres años que la joven pensó en dejar el pucho. Fue cuando empezó a notar que se enfermaba más seguido o que se agitaba si caminaba mucho. “Me da pánico terminar como mi madre. Es lo que dije en la primera consulta para dejar de fumar”, detalló G.M., quien asiste al servicio de cesación tabáquica del hospital Centro de Salud. Allí es paciente de la doctora Ariela Tarcic.

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Antes de comenzar el tratamiento fumaba 20 cigarrillos. Ahora ha bajado a 7. “En realidad antes fumaba inconscientemente y ni llevaba la cuenta”, dice la joven. Los que más le cuesta dejar son los puchos de la mañana y los del mediodía. Sabe que en algún momento se va a despedir definitivamente y eso le da miedo. “Temo fracasar. El tabaco es algo que me gusta, y mucho. Todavía no estoy lista para despedirlo. Aunque sí le dije adiós adentro del departamento en el que vivo y en el horario de trabajo. O sea, ya no pido permiso para salir afuera a dar unas pitadas. También dejé el cigarro en ayunas”, cuenta, orgullosa de sus logros.

“Nunca imaginé, cuando fumaba de chica, que sería tan difícil dejarlo”, confiesa. Cuando le preguntamos qué les aconsejaría a los adolescentes, responde sin vueltas: “nada”. “Cualquier consejo que le des a un joven le entra por un oído y le sale por el otro. En realidad a todo fumador no le importa lo que le digas, ni siquiera le afecta saber que puede morir por eso, o la ley que prohíbe fumar en ciertos lugares. Porque es una enfermedad. En el caso de los adolescentes, más que aconsejar sería mejor darles alternativas saludables que les hagan pensar dos veces antes de fumar; por ejemplo un deporte. Y tampoco eso es nada seguro. Al chico no le importa nada. Tal vez lo bueno sería incrementar la concientización a los 20 años para que lo dejen en ese momento, antes de que se convierta en una adicción que no puedan dominar”, opina.

Ayuda gratuita

El servicio al que concurre G.M. es uno de las tantas terapias gratuitas para dejar de fumar que tiene el Programa Provincial de Lucha Antitabáquica. Las otras funcionan en los hospitales Avellaneda y Padilla, y en varios CAPS de toda la provincia. Incluyen terapias individuales o grupales y tratamientos farmacológicos, de reemplazo de nicotina con medicamentos que se distribuyen gratuitamente.

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