La Municipalidad tiene 30 días para pagar la casa Sucar

La Capital deberá desembolsar $ 33,9 millones para indemnizar al Grupo Lucci, últimos dueños de la propiedad. Alfaro encabezó un acto en la casona tras tomar posesión del inmueble de Salta 532.

17 May 2017

“Vamos, Carlos; abra”, dijo con una sonrisa el intendente, Germán Alfaro, apenas recibió las llaves de la casa Sucar de Juan Pablo Blasco, subdirector General de la Intendencia. El vecino Carlos Dugech abrió el candado de la entrada principal y alzó en alto la cadena, desatando una lluvia de aplausos.

Casi tres meses después de que los concejales aprobaran la expropiación de la casona de Salta 532, la Municipalidad capitalina tomó ayer posesión de la casa Sucar para dar lugar a un centro cultural. El objetivo, adelantaron, será encarar cuanto antes la restauración para inaugurar el espacio el 9 de Julio.

Walter Berarducci y Cristian Abel (secretarios de Gobierno y Hacienda municipal) explicaron que, de acuerdo al convenio firmado, la Capital tiene 30 días para abonar una única cuota de $33,9 millones. Si bien el plan original fue atar la expropiación de la histórica casona a la venta del inmueble de la ex Dirección de Tránsito (Buenos Aires 65/69), la indemnización para adquirir la casa Sucar será afrontada -en principio- con fondos municipales. La oposición en el Concejo se había opuesto a la enajenación de otro inmueble. La disputa política en las sesiones llevó a que José María Franco abandonara el Acuerdo para el Bicentenario (ApB, afín a Alfaro) y le costara la pérdida de la mayoría en el Concejo.

Alfaro celebró la incorporación de un nuevo inmueble. Aprovechó la oportunidad para realizar una crítica solapada contra el alperovichismo: “este acto significa la reconciliación de los vecinos con la clase política porque oímos los reclamos de los ciudadanos. En estos últimos 12 o 14 años ha estado divorciada la sociedad con quienes tienen responsabilidades públicas. No puede ser que esta gente haya reclamado más de ocho años para preservar esta casona”, disparó el intendente.

El jefe municipal estuvo acompañado por los siete concejales del interbloque ApB-Cambiemos: Javier Aybar, Roberto Ávila, Raúl Pellegrini, Sandra Manzone, Agustín Romano Norri, José “Lucho” Argañaraz, Roque Mendía y Rodolfo “Johnny” Ávila. Franco (Restauración Peronista), Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) y David Mizrahi (Tucumán Crece-PJ), acudieron por la oposición.

El radical Pellegrini, vicepresidente primero del Concejo, criticó abiertamente a los concejales que voltearon el plan original de la Intendencia. “Buscaban condicionarnos financieramente para que el municipio deba acudir a fondos propios y de alguna manera se vea resentida la gestión. Fue una medida evidentemente electoral”, señaló el concejal de la UCR. La casona fue construida en 1923 por la familia Barbieri, y se la conoce por el nombre de la última familia que la habitó, los Sucar. Sus últimos dueños fueron los empresarios del grupo Lucci. La arquitecta Analía Chiariello, directora del Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura de la UNT, sintetizó la importancia patrimonial de la casona por testimoniar las viviendas de la burguesía tucumana a comienzos del siglo pasado. Ponderó el estilo modernista y la calidad de realización.

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