1988, en San Martín

El 12 de mayo de 1957, en el ingenio La Corona, nacía Jorge Orlando López, uno de los delanteros que escribió páginas de gloria en el fútbol tucumano. El "Eterno" forma parte de ese grupo selecto de futbolistas que, nacidos en el "Jardín de la República", pudo trascender nuestras fronteras. Pero no todo fue color de rosa en la vida del ex delantero, pues en 2001, cuando el país estaba sumido en una crisis económica, saquearon su negocio de ropa deportiva ubicado en Banda del Río Salí. Este hecho lo llevó a que trastabillara su estabilidad financiera. A modo de homenaje, en el día que cumple 60 años, LG Deportiva recordó cinco momentos inolvidables en su carrera deportiva: su debut en Argentinos Juniors, el debut de Diego Armando Maradona, su paso por Europa, por Atlético Concepción y por San Martín.
1976
Debut en Argentinos

"Recuerdo que mi debut como titular en la Primera de Argentinos fue en el Metropolitano de 1976, contra Racing. En ese momento tenía 18 años. Esa vez perdimos 5-3. En ese tiempo, el equipo no venía bien, por lo que una semana antes Osvaldo "Chiche" Sosa había renunciado. Raúl Quintana, que era el técnico que me dirigía en Reserva, me hizo debutar. En ese tiempo trabajaba de cadete en una perfumería de La Paternal y entrenaba los martes y los jueves, para jugar los sábados. Pero a partir de ese día, los directivos me pidieron que dejara de trabajar y me dijeron que ellos me iban a pagar un sueldo para que me quede practicando con los profesionales. Como era mucho más oneroso el sueldo que recibía, quedé chocho de la vida".

1976
En el debut de Diego

“Otro de los momentos inolvidables de mi carrera futbolística fue estar presente en el debut del futbolista más grande que vi en mi vida: Diego Armando Maradona. Fue en el antiguo Nacional de 1976, en un partido contra Talleres de Córdoba que se jugó en el estadio de Argentinos Juniors. Ese encuentro se concretó el 20 de octubre de 1976. Esa tarde Diego, que tenía apenas 15 años, estaba en el banco de relevos. En esa ocasión Juan Carlos Montes, que en ese tiempo era el técnico del equipo, lo hizo ingresar en el entretiempo, en lugar Rubén Giacobett. Ese cotejo lo terminamos perdiendo 1-0. Fue un día que me marcó para toda la vida, porque haber estado en ese partido y haber sido protagonista de ese hecho inolvidable para el fútbol mundial, me llena de satisfacción”.

En los “Santos”
“El Mundial de 1978 había terminado. Una mañana, después de haber participado de una práctica del plantel de Argentinos, Próspero Consoli, que era el presidente del club, se acercó y me dijo que al otro día teníamos que viajar a Europa porque había posibilidades de que me transfieran al fútbol español. Recuerdo que le pedí pasajes en avión para venir a Tucumán para despedirme de mi familia. Volví al otro día a Buenos Aires y por la tarde estuvimos viajando a España. Fuimos a Madrid, donde nos esperaban los empresarios. Finalmente fiché en Burgos, en el que jugué hasta 1980. Me había ido tan bien allí, que a principios de ese año había varios clubes que estaban interesados en contratarme. Al final me vendieron a Sevilla, club en el que jugué cinco temporadas”.
1985
En Atlético Concepción

“En 1985, decidí regresar al país y ante una recomendación de Roberto “Pipo” Ferreiro, que era el técnico de Independiente, fiché en ese club. Como él renunció a dos fechas y llegó José Omar Pastoriza, se me redujeron bastante mis chances de jugar; llegué a participar sólo en dos partidos y anoté un gol. Tras ese torneo, decidí radicarme en Tucumán. El primer club que me tentó fue Atlético, pero juro que hasta hoy no sé por qué no se concretó el pase. Luego, me hablaron los dirigentes de Atlético Concepción y como me gustó el proyecto futbolístico que tenía Rafael González, acepté jugar allí en el torneo de 1986, en el que conseguimos el derecho a jugar el antiguo Nacional B, al derrotar a San Martín en aquellas recordadas finales. Haber conseguido ese ascenso fue algo que nunca olvidará la gente de Banda del Río Salí, porque ese equipo entró en la historia grande del fútbol tucumano”.
Su paso por el fútbol europeo

“En 1988, luego de haber jugado otra temporada en Independiente, decidí aceptar el ofrecimiento de San Martín. Recuerdo que cuando estaba en Atlético Concepción, Luis Semrik, que era el médico del plantel ‘santo’, me anticipó que iba a pedirme para que vaya a jugar allí. Dios hizo que eligiera bien y que pudiera integrar un plantel inolvidable que pasó desde la Liga Tucumana a la Primera de la AFA. Había jugadores con una enorme jerarquía, como Héctor Chazarreta y Julio César Giménez, que fueron los estandartes de un grupo que el hincha de San Martín recordará por siempre. Luego me di el gusto de conseguir otro ascenso en 1992 con un plantel renovado, en el que estaban Mario Jiménez, Luis Moreno, Erasmo Doroni y Fernando Di Carlo, entre otros”.






