La vida en el sur es un albur. Sus pobladores se debaten entre el olvido en invierno y la desesperación con las tormentas de verano. Hoy lo cuentan las familias evacuadas y aisladas de Graneros, Alberdi y La Cocha. La gente de lugares como Alto el Puesto o La Salvación (La Invernada) ya no saben si podrán vivir allí, porque lo que queda de sus casas está entre cañadones que la correntada cavó en los caminos. No habrá clases en las escuelas de Alto El Puesto, Isaías Nougués y El Sacrificio. Los tabacaleros esperan que la declaración de zona de desastre les permita que les den el dinero adeudado para recuperar algo de lo perdido. El maestro jardinero Sergio Martínez, protagonista de la odisea de los docentes atrapados en la camioneta que el lunes se tragó el torrente, no espera nada. “A ninguna autoridad se le movió ni un pelo”, dice.
Las historias se repiten todos los años. En 1992 y en 2000 fue La Madrid, sepultada por el agua. En 2015, año de desastres en toda la provincia, fue el barrio Santa Rosa en Río Chico y también fue cuando los vecinos de Alberdi construyeron muros en las veredas de la ciudad para enfrentar el torrente que bajaba enfurecido desde Escaba. Eso fue en febrero. En marzo 2015 fue Alpachiri la localidad de desastre (todavía la ruta a Las Estancias sigue afectada por esas tormentas) y se hicieron famosos los pobladores de El Molino, retados como animales por la entonces primera dama Beatriz Rojkés, incidente que recorrió los noticieros del país.
Si, la vida en el sur es un albur. A veces ocurren cosas insólitas, como la retroexcavadora enterrada en el barro hace dos semanas, mientras trataba de arreglar el corte provocado por el torrente en la ruta 38. Otras veces es la tragedia, como la del bioquímico Luis Gerardo Bravo, en marzo de 2000 en La Cocha, cuyo auto fue tragado por la correntada que primero se había llevado el puente del arroyo El sueño.
Después está el daño a los pobladores. “Acá no se ha acercado el delegado a ver qué necesitamos”, dijo Hilda Ledesma, vecina de La Salvación. “Los canales de las fincas están sucios y nadie los limpia”, añade el concejal Domingo Díaz, de La Cocha. Hace dos años, en Escaba de Abajo, la correntada del río Singuil se llevó el puente colgante que no sólo permitía el ingreso de mercadería a la población, sino también el paso de los alumnos a la escuela. En minutos se perdió la construcción y su reemplazo demoró dos años: fue inaugurado hace dos meses.
El gobernador Juan Manzur, hace un año, abonó la teoría de la fatalidad sobre la crecida del Gastona: “Es lo que se atribuye al cambio climático. En muy poco tiempo cae gran cantidad de agua que genera este tipo de situaciones a lo largo y a lo ancho de la Argentina y en el mundo”. ¿Pero alguien pensó en una salida frente al problema? Hace dos años se anunció en Alberdi el canal de Cintura Oeste que, por un costo de $ 38 millones y encargado a la empresa Neocon, iba a mitigar el impacto de las crecientes. En el anuncio estaban el entonces gobernador José Alperovich y el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, hoy triste emblema de la corrupción detenido por la valija con 9 millones de dólares que quiso guardar en un convento.
Ese canal está bajo sospecha. La senadora Silvia Elías de Pérez (UCR-Cambiemos) denunció que hubo sobreprecios y pide que la justicia federal de Buenos Aires investigue a López y Alperovich por ello. El coordinador de Infraestructura del Plan Belgrano, José Ricardo Ascárate, añade que el canal está mal hecho, que no sólo no protege el centro de Alberdi, sino que el caudal de la obra es mayor que el tamaño de la desembocadura en el arroyo Matazambi. Y además asevera que los desmontes y las obras viales sin desagües incrementaron los caudales de agua. Ahora se hacen grandes lagunas en la nueva traza de la ruta 38 (1 km. al este de la vieja ruta, que pasa muy cerca de la ciudad, paralela a la vía del ferrocarril) y bajan torrentes desde las escasas alcantarillas del Camino de la producción, construido unos kilómetros al oeste, desde Los Pizarro hasta Aguilares.
Los funcionarios de Cambiemos aseguran que el anunciado dique Potrero del Clavillo, junto a El Naranjal, generará energía y morigerará las inundaciones que causan los ríos Gastona y Medinas. En la elaboración del plan del Clavillo -que costará U$S 1.100 millones y que sería licitado en este semestre- participó la UNT. El decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, coincidió en el diagnóstico alentador.
Sin embargo, otro experto, el ingeniero Franklin Adler, no está de acuerdo con los supuestos beneficios del Clavillo y aunque considera más importante El Naranjal. Critica que la provincia “no cuenta con una planificación para la utilización de sus recursos hídricos”. También dice que, a pesar de las obras que se hicieron en las últimas décadas, no hubo verdadera inversión en infraestructura. ¿A quién creerle? Otro veterano en el tema hídrico, el agrimensor Carlos César Salmoiraghi (ex director de Obras Públicas), ha sentenciado que esa planificación es imposible, porque el tema del agua está dividido en muchas áreas -Dirección del Agua, de Irrigación, Sepapys, SAT, municipalidades- lo cual favorece la dispersión, el caos y la corrupción. Adler también propone la creación de una autoridad única del agua.
Los que viajan en auto hacia Catamarca o La Rioja ya saben que en verano tienen que preguntar por el estado del tiempo antes de lanzarse a la ruta 38. En la avenida Mate de Luna, en la capital, hay ahora un cartel que indica no entrar bajo el puente Central Córdoba cuando hay lluvias fuertes. Potrero del Clavillo demorará cinco años en ser construido. Entonces -en 2022- se sabrá si las obras sirven para mitigar las inundaciones en el sur. Hasta entonces, a los pobladores de esa zona tucumana ya ni siquiera les queda la resignación, como si los funcionarios hubieran puesto un cartel con la leyenda “en caso de tormenta, no viva acá”.
Las historias se repiten todos los años. En 1992 y en 2000 fue La Madrid, sepultada por el agua. En 2015, año de desastres en toda la provincia, fue el barrio Santa Rosa en Río Chico y también fue cuando los vecinos de Alberdi construyeron muros en las veredas de la ciudad para enfrentar el torrente que bajaba enfurecido desde Escaba. Eso fue en febrero. En marzo 2015 fue Alpachiri la localidad de desastre (todavía la ruta a Las Estancias sigue afectada por esas tormentas) y se hicieron famosos los pobladores de El Molino, retados como animales por la entonces primera dama Beatriz Rojkés, incidente que recorrió los noticieros del país.
Si, la vida en el sur es un albur. A veces ocurren cosas insólitas, como la retroexcavadora enterrada en el barro hace dos semanas, mientras trataba de arreglar el corte provocado por el torrente en la ruta 38. Otras veces es la tragedia, como la del bioquímico Luis Gerardo Bravo, en marzo de 2000 en La Cocha, cuyo auto fue tragado por la correntada que primero se había llevado el puente del arroyo El sueño.
Después está el daño a los pobladores. “Acá no se ha acercado el delegado a ver qué necesitamos”, dijo Hilda Ledesma, vecina de La Salvación. “Los canales de las fincas están sucios y nadie los limpia”, añade el concejal Domingo Díaz, de La Cocha. Hace dos años, en Escaba de Abajo, la correntada del río Singuil se llevó el puente colgante que no sólo permitía el ingreso de mercadería a la población, sino también el paso de los alumnos a la escuela. En minutos se perdió la construcción y su reemplazo demoró dos años: fue inaugurado hace dos meses.
El gobernador Juan Manzur, hace un año, abonó la teoría de la fatalidad sobre la crecida del Gastona: “Es lo que se atribuye al cambio climático. En muy poco tiempo cae gran cantidad de agua que genera este tipo de situaciones a lo largo y a lo ancho de la Argentina y en el mundo”. ¿Pero alguien pensó en una salida frente al problema? Hace dos años se anunció en Alberdi el canal de Cintura Oeste que, por un costo de $ 38 millones y encargado a la empresa Neocon, iba a mitigar el impacto de las crecientes. En el anuncio estaban el entonces gobernador José Alperovich y el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, hoy triste emblema de la corrupción detenido por la valija con 9 millones de dólares que quiso guardar en un convento.
Ese canal está bajo sospecha. La senadora Silvia Elías de Pérez (UCR-Cambiemos) denunció que hubo sobreprecios y pide que la justicia federal de Buenos Aires investigue a López y Alperovich por ello. El coordinador de Infraestructura del Plan Belgrano, José Ricardo Ascárate, añade que el canal está mal hecho, que no sólo no protege el centro de Alberdi, sino que el caudal de la obra es mayor que el tamaño de la desembocadura en el arroyo Matazambi. Y además asevera que los desmontes y las obras viales sin desagües incrementaron los caudales de agua. Ahora se hacen grandes lagunas en la nueva traza de la ruta 38 (1 km. al este de la vieja ruta, que pasa muy cerca de la ciudad, paralela a la vía del ferrocarril) y bajan torrentes desde las escasas alcantarillas del Camino de la producción, construido unos kilómetros al oeste, desde Los Pizarro hasta Aguilares.
Los funcionarios de Cambiemos aseguran que el anunciado dique Potrero del Clavillo, junto a El Naranjal, generará energía y morigerará las inundaciones que causan los ríos Gastona y Medinas. En la elaboración del plan del Clavillo -que costará U$S 1.100 millones y que sería licitado en este semestre- participó la UNT. El decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, coincidió en el diagnóstico alentador.
Sin embargo, otro experto, el ingeniero Franklin Adler, no está de acuerdo con los supuestos beneficios del Clavillo y aunque considera más importante El Naranjal. Critica que la provincia “no cuenta con una planificación para la utilización de sus recursos hídricos”. También dice que, a pesar de las obras que se hicieron en las últimas décadas, no hubo verdadera inversión en infraestructura. ¿A quién creerle? Otro veterano en el tema hídrico, el agrimensor Carlos César Salmoiraghi (ex director de Obras Públicas), ha sentenciado que esa planificación es imposible, porque el tema del agua está dividido en muchas áreas -Dirección del Agua, de Irrigación, Sepapys, SAT, municipalidades- lo cual favorece la dispersión, el caos y la corrupción. Adler también propone la creación de una autoridad única del agua.
Los que viajan en auto hacia Catamarca o La Rioja ya saben que en verano tienen que preguntar por el estado del tiempo antes de lanzarse a la ruta 38. En la avenida Mate de Luna, en la capital, hay ahora un cartel que indica no entrar bajo el puente Central Córdoba cuando hay lluvias fuertes. Potrero del Clavillo demorará cinco años en ser construido. Entonces -en 2022- se sabrá si las obras sirven para mitigar las inundaciones en el sur. Hasta entonces, a los pobladores de esa zona tucumana ya ni siquiera les queda la resignación, como si los funcionarios hubieran puesto un cartel con la leyenda “en caso de tormenta, no viva acá”.








