DESÁNIMO. El humor social por la política económica del Gobierno nacional se medirá en las urnas en octubre. Kaprizen.com
28 Marzo 2017 Seguir en 

La aceleración de la inflación y el estancamiento de la economía real generaron un aumento del pesimismo, y de la conflictividad social. Sin cambios esperables de funcionarios, ni de política económica, esta dinámica puede erosionar la credibilidad del Gobierno de Mauricio Macri y reducir la probabilidad de un triunfo de Cambiemos en las elecciones legislativas de este año.
Esta conclusión corresponde al Informe Económico Mensual (IEM) del Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del Salvador. El IEM fue elaborado por Héctor Rubini, en su carácter de editor.
Sin recuperación
Rubini señaló que en contradicción con la persistente prédica del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, los indicadores de la economía real muestran que no hay suficiente evidencia empírica de recuperación de la actividad económica ni del empleo. “Esto se refleja en la percepción general del público respecto de su situación actual y en sus expectativas. También hay otros indicadores que son, en extremo, preocupantes: la pobreza aumentó de 29% al 32,9%, y la indigencia de 5,4% a 6,9%; la ocupación laboral plena cayó de 43% a 41,4% y la inflación anualizada ascendió al 40,9%, según el Indec”, puntualizó.
El editor del IEM dijo también que, si bien algunos indicadores como el empleo y la actividad de la construcción mostraron un giro positivo en el último cuatrimestre de 2016, buena parte sigue sin mostrar signos de genuina reactivación. “La actividad manufacturera no exhibe signos de recuperación y en febrero el uso de la capacidad instalada fue de 60,6%, inferior al de enero (63%)”, precisó.
La amarga inflación
“El dato de inflación de febrero (2,5% mensual) puso en jaque la credibilidad del Banco Central para lograr su meta de inflación del 17% anual en diciembre de este año. La inflación estimada a través distintos indicadores privados y públicos muestra lo difícil que resultará cumplir el objetivo, pero que es posible acercarse y mantener la credibilidad de las políticas anti inflación si se toman algunas decisiones cruciales”, aseveró Gustavo Martín, integrante del programa de investigación del IEM.
El informe de la Universidad del Salvador explicó que la suba de precios regulados (tarifas de luz, gas y agua) tiene una dinámica independiente de lo que haga la autoridad monetaria, y con ajustes desfasados.
Paritarias
Según el reporte, las actuales discusiones entre sindicatos, Estado y empresarios no son sobre indexar o no salarios a la inflación. “Los sindicatos desean aumentos salariales mirando a la inflación del último año, y no el ‘techo’ de la meta de inflación del BCRA, como sugirieron algunos funcionarios macristas. Los sindicalistas exigen reponer la pérdida de salario real de 2016 en torno de 7 puntos porcentuales y tienen la expectativa de que la inflación de este año sería de no menos de 25%”, añadió.
El estudio afirmó -a modo de conclusión- que el BCRA tiene el objetivo bajar la tasa a la cual se incrementan los precios y deberá hacerlo de forma creíble. “Mantener un ritmo bajo de inflación sin una política fiscal más disciplinada y menos gradualista, será un gran logro del Gobierno nacional. Excepto que se produzcan eventos disruptivos en lo que queda del año (paritarias que deriven en subas de precios, tarifazos más acentuadas o devaluación imprevista) existen chances de que la inflación baje a niveles más acordes con un sendero de estabilización de la misma”, finalizó.
Esta conclusión corresponde al Informe Económico Mensual (IEM) del Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del Salvador. El IEM fue elaborado por Héctor Rubini, en su carácter de editor.
Sin recuperación
Rubini señaló que en contradicción con la persistente prédica del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, los indicadores de la economía real muestran que no hay suficiente evidencia empírica de recuperación de la actividad económica ni del empleo. “Esto se refleja en la percepción general del público respecto de su situación actual y en sus expectativas. También hay otros indicadores que son, en extremo, preocupantes: la pobreza aumentó de 29% al 32,9%, y la indigencia de 5,4% a 6,9%; la ocupación laboral plena cayó de 43% a 41,4% y la inflación anualizada ascendió al 40,9%, según el Indec”, puntualizó.
El editor del IEM dijo también que, si bien algunos indicadores como el empleo y la actividad de la construcción mostraron un giro positivo en el último cuatrimestre de 2016, buena parte sigue sin mostrar signos de genuina reactivación. “La actividad manufacturera no exhibe signos de recuperación y en febrero el uso de la capacidad instalada fue de 60,6%, inferior al de enero (63%)”, precisó.
La amarga inflación
“El dato de inflación de febrero (2,5% mensual) puso en jaque la credibilidad del Banco Central para lograr su meta de inflación del 17% anual en diciembre de este año. La inflación estimada a través distintos indicadores privados y públicos muestra lo difícil que resultará cumplir el objetivo, pero que es posible acercarse y mantener la credibilidad de las políticas anti inflación si se toman algunas decisiones cruciales”, aseveró Gustavo Martín, integrante del programa de investigación del IEM.
El informe de la Universidad del Salvador explicó que la suba de precios regulados (tarifas de luz, gas y agua) tiene una dinámica independiente de lo que haga la autoridad monetaria, y con ajustes desfasados.
Paritarias
Según el reporte, las actuales discusiones entre sindicatos, Estado y empresarios no son sobre indexar o no salarios a la inflación. “Los sindicatos desean aumentos salariales mirando a la inflación del último año, y no el ‘techo’ de la meta de inflación del BCRA, como sugirieron algunos funcionarios macristas. Los sindicalistas exigen reponer la pérdida de salario real de 2016 en torno de 7 puntos porcentuales y tienen la expectativa de que la inflación de este año sería de no menos de 25%”, añadió.
El estudio afirmó -a modo de conclusión- que el BCRA tiene el objetivo bajar la tasa a la cual se incrementan los precios y deberá hacerlo de forma creíble. “Mantener un ritmo bajo de inflación sin una política fiscal más disciplinada y menos gradualista, será un gran logro del Gobierno nacional. Excepto que se produzcan eventos disruptivos en lo que queda del año (paritarias que deriven en subas de precios, tarifazos más acentuadas o devaluación imprevista) existen chances de que la inflación baje a niveles más acordes con un sendero de estabilización de la misma”, finalizó.
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