“La Turca” se llevó infinidad de secretos al otro mundo

Regenteó emblemáticos hoteles alojamiento y sabía vida y obra de gran cantidad de tucumanos.

Por Redacción LA GACETA 15 Marzo 2017
A Tucumán se le van escurriendo los personajes urbanos, víctimás por partida doble: del paso del tiempo y de los cambios que la sociedad impone a ritmo de vértigo. Irma Abraham, “La Turca”, formó parte de ese imaginario que no distingue ángeles de demonios. Osciló entre el pintoresquismo del métier que la ocupó durante décadas -la regencia de hoteles alojamiento- y los claroscuros de su intimidad. Había nacido en Siria, y de la mano de sus padres encontró su lugar en el mundo en esta tierra. Murió a los 89 años.

La periodista Josefina Licitra cuenta en su crónica sobre Rubén Ale -incluida en el libro “Los malos”- la naturaleza del diálogo que mantuvo con “La Turca” en las entrañas del OVNI, el hotel donde ella vivía. Abraham abrió su corazón y reveló los lazos que la unían con los Ale. Para ella, los hermanos Ángel y Rubén eran como sus hijos, y con el candor de una madre los exculpaba de cualquier traspié. Era confesa y pública su conexión con el clan y por eso debió declarar en el juicio de 2012 por el caso Marita Verón.

“La Turca”, como inclaudicable habitante de la noche, conocía y atesoraba infinidad de secretos. A casi toda esa información, legajos mentales que retrataban a figuras de alto y de bajo perfil de la vida tucumana, se la llevó al otro mundo. Sin el respeto por esos códigos no hubiera conseguido afirmarse en un ambiente reservado a los hombres.

En San Javier manejó El Paraíso, en plena ruta hizo funcionar el Sideral y apostó con fuerza al Halley. Pero fue el OVNI el buque insignia de “La Turca”, el laberinto cuya entrada franqueaba el portero de sempiterno moñito y por el que desfilaron miles de tucumanos y tucumanas. La iluminación de El Manantial fue una estocada al corazón del OVNI, pero “La Turca” lo tomó con calma. A fin de cuentas, siempre supo que hay actividades en las que el ser humano jamás dejará de enfrascarse.

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