El Martín Fierro y Patoruzú inspiraron a Viggo Mortensen

El actor de "El señor de los anillos" dejó atrás la fantasía de Tolkien para interpretar a un vaquero en "Océano de fuego".

AL GALOPE. Viggo Mortensen debió rodar la mayoría de las escenas del filme en el desierto del Sahara.
AL GALOPE. Viggo Mortensen debió rodar la mayoría de las escenas del filme en el desierto del Sahara.
11 Abril 2004
LOS ANGELES, EE. UU.- El actor Viggo Mortensen dejó de lado el universo de fantasía de Tolkien, con su nueva película "Océano de fuego", de próximo estreno en la Argentina. En ella personifica la historia real de Frank T. Hopkins, declarado uno de los más grandes vaqueros del oeste norteamericano, que una vez desafió a los árabes en una competencia por el desierto, junto a su caballo, Hidalgo. "Me inspiré en Martín Fierro y en Patoruzú para hacer este personaje", confesó el actor, que vivió durante casi 10 años en la Argentina.
El neoyorquino, fanático de San Lorenzo de Almagro, confesó que disfrutó mucho del rodaje de este nuevo filme, e incluso se compró el caballo (que bautizó como T. J.) con el que inmortalizó la vida del vaquero. "Los héroes de la película son Hopkins y el caballo. Deseaba tener a T. J. cerca, es inteligente y adorable. Además compartimos, durante la filmación meses exigentes y apasionantes", dijo Mortensen.
El éxito de "El señor de los anillos" llevó a Mortensen a conocer la fama internacional, pese a que en sus dos décadas de actor, filmó más de una veintena de películas. "Admito que sin ?El señor de los anillos? no hubiese tenido tamaño suceso. Pero también admito que con esta nueva película sentí llegar lejos como intérprete", aseguró.
La filmación de "Océano de fuego" se realizó en el desierto de Sahara (en Marruecos) y en Dakota, Montana y California (en Estados Unidos)

Una película de vaqueros
La carrera conocida como el Océano de Fuego, que se celebró todos los años durante siglos, era una prueba de supervivencia de 3.000 millas por el desierto de Arabia y constituía un reto que sólo los mejores caballos árabes podían superar, la raza más pura y noble, propiedad de las poderosas dinastías reales. En 1890, un rico jeque invitó a un americano y a su caballo a participar por primera vez en la carrera. Frank T. Hopkins era un cowboy y un jinete de expediciones perteneciente al cuerpo de Caballería de Estados Unidos declarado el mejor jinete de la historia del Oeste.El jeque quiso poner a prueba sus pretensiones, enfrentando al jinete americano y su caballo, Hidalgo, contra los mejores caballos árabes y los mejores jinetes beduinos -algunos de los cuáles recibieron órdenes de impedir que el extranjero consiguiese terminar la carrera-.
Para Frank, en el Océano de Fuego no sólo estaba en juego su orgullo y su honor, sino también su supervivencia, ya que tanto él como su caballo intentaban hacer realidad una hazaña imposible. (Especial)

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