“El Papa molesta porque toca intereses calientes, como nadie en el mundo lo hace”

El Pontificado de Jorge Bergoglio transcurre a velocidad de vértigo. Mañana se cumplirán cuatro años de la elección, pero fue tan intensa la obra del Papa que parece abarcar un período mucho más extenso. Con acción y con pensamiento construyó su liderazgo universal.

Foto de Reuter
Foto de Reuter
Por Redacción LA GACETA 12 Marzo 2017

El director de la revista más antigua de Italia y asiduo acompañante del Papa en sus viajes, el jesuita italiano Antonio Spadaro, sostiene que Francisco ya no es más Jorge Bergoglio. “Pero sus raíces argentinas son fundamentales”, advierte. Señaló además: “este Papa habla claro, directo a la gente y no necesita intérpretes para divulgar sus mensajes”. Sintetizó así sus impresiones al cabo de cuatro años de pontificado.

“En el contexto argentino hay una percepción de Bergoglio como algo interno, propio. Fui tres veces al país y tuve la oportunidad de dialogar con personas e intelectuales que me preguntaron por él. Y las preguntas eran como si consideraran todas sus acciones referidas en algún modo a la Argentina”, analizó el director de “La Civilta Cattolica”, la revista lanzada en 1850 a la que el Papa dio su primera entrevista en 2013.

“Hay una cosa que siempre digo: ‘Bergoglio no es más Bergoglio’. Con la elección como Pontífice salió de un ámbito local, riquísimo y fundamental, pero salió de ahí para llegar a una visión universal. No sólo en su misión, sino él como persona”, agregó Spadaro, autor de algunas obras fundamentales para leer al Pontífice.

“El Papa ahora tiene una mirada que se dirige al mundo entero y a sus dinámicas complejas. El problema de la Argentina es considerarlo como un patrimonio personal y de valorarlo sobre la base de dinámicas internas”, agregó el jesuita durante una entrevista con Télam.

“A Francisco hay que profundizarlo, no entenderlo. El Papa es claro cuando habla, no necesita hermenéuticas. No tiene necesidad de intérpretes, llega directo a la gente. Pero sí puede ser profundizado -sentenció-. Y para eso hay que considerar dos cosas: la primera es la raíz argentina. Él es profundamente hijo de su Tierra: vivió las dinámicas de su tierra de manera plena, primero como jesuita y luego como obispo”, señaló Spadaro, de 51 años, quizás el más activo e interesante usuario de twitter en el Vaticano con su cuenta @antoniospadaro.

“Alguno dice, principalmente en Italia: ‘es un Papa argentino y no entiende bien las raíces europeas’. Esto es profundamente falso, al menos por un motivo. La provincia argentina de jesuitas preparaba a sus formadores en el extranjero. Entonces todos sus profesores estudiaron en Alemania, Italia, Francia, por lo que su formación cultural es en realidad muy compleja”, aseguró.

La aparición de las tensiones obliga a preguntar por las internas, que tras meses guardadas salieron a la luz durante febrero en forma de afiches y otras sátiras contra el Papa. ¿Por qué molesta Francisco dentro de la iglesia?

“En la Iglesia molesta por dos motivos: uno por su visión de la cosa eclesial; que viene vista como desestabilizante. Y también el hecho de que toque intereses calientes, como ninguno en el mundo hace”, respondió sin dudar Spadaro.


VOCACIONES RELIGiosas
el “efecto francisco” benefició a los seminarios
El impacto de la elección de Jorge Bergoglio como máxima autoridad de la Iglesia Católica, por ser argentino pero también por su estilo y por las reformas que impulsa, no sólo aumentó la participación y compromiso de los laicos sino que también revirtió la tendencia decreciente de vocaciones religiosas en nuestro país. “Luego de un proceso decreciente de nuevos ingresos a los seminarios o de una estabilidad, este año tenemos un leve aumento en las diferentes diócesis”, informó a Télam el sacerdote Diego Resentera, vicepresidente de la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR).
La vocación religiosa venía en descenso en Argentina: según datos publicados en OSAR (que reúne sólo a los seminarios eclesiásticos), de 1.463 seminaristas que había en 1997, para 2014 la cifra había descendido a casi la mitad llegando a 827. Si bien en 2015 no se registraron datos, fuentes de la Conferencia Episcopal Argentina informaron que en 2016 hubo 907 seminaristas.
El seminario es el primer paso de la ordenación religiosa, ya sea en la estructura eclesiástica o en las órdenes y congregaciones, como los salesianos o los franciscanos. Esta formación dura entre siete y nueve años y consta de diferentes etapas: la filosófica y teológica, la pastoral (experiencia en alguna parroquia) y la ordenación como diácono, paso previo a la ordenación como sacerdote.
“La vocación no surge de la nada, la pregunta acerca de si quiero ser sacerdote hoy no está instalada en la sociedad, pero sí en los ámbitos parroquiales, y aquí sí existe una influencia del ‘efecto Francisco’, porque desde su elección hubo una vuelta a la participación laica muy importante”, destacó Resentera.

> VOCACIONES RELIGIOSAS
El “efecto Francisco” benefició a los seminarios

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El impacto de la elección de Jorge Bergoglio como máxima autoridad de la Iglesia Católica, por ser argentino pero también por su estilo y por las reformas que impulsa, no sólo aumentó la participación y compromiso de los laicos sino que también revirtió la tendencia decreciente de vocaciones religiosas en nuestro país. “Luego de un proceso decreciente de nuevos ingresos a los seminarios o de una estabilidad, este año tenemos un leve aumento en las diferentes diócesis”, informó a Télam el sacerdote Diego Resentera, vicepresidente de la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR).
La vocación religiosa venía en descenso en Argentina: según datos publicados en OSAR (que reúne sólo a los seminarios eclesiásticos), de 1.463 seminaristas que había en 1997, para 2014 la cifra había descendido a casi la mitad llegando a 827. Si bien en 2015 no se registraron datos, fuentes de la Conferencia Episcopal Argentina informaron que en 2016 hubo 907 seminaristas.
El seminario es el primer paso de la ordenación religiosa, ya sea en la estructura eclesiástica o en las órdenes y congregaciones, como los salesianos o los franciscanos. Esta formación dura entre siete y nueve años y consta de diferentes etapas: la filosófica y teológica, la pastoral (experiencia en alguna parroquia) y la ordenación como diácono, paso previo a la ordenación como sacerdote.
“La vocación no surge de la nada, la pregunta acerca de si quiero ser sacerdote hoy no está instalada en la sociedad, pero sí en los ámbitos parroquiales, y aquí sí existe una influencia del ‘efecto Francisco’, porque desde su elección hubo una vuelta a la participación laica muy importante”, destacó Resentera.


> DOCTRINA                                                                                                                                                                  Entre el diálogo interreligioso y el rechazo a la “cultura del descarte”

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Desde que fue elegido el 13 de marzo de 2013 y en la variedad de acciones que emprendió en cuatro años como jefe de la iglesia Católica y de Estado del Vaticano, Francisco trasladó a una dimensión internacional programas y conceptos que llevan la marca registrada de su época como Cardenal Arzobispo de Buenos Aires. El diálogo interreligioso y las críticas a la “cultura del descarte” son ideas que Jorge Bergoglio maduró toda una vida.

“Ustedes son nuestros hermanos y hermanas mayores en la fe”, dijo Francisco a miembros de la comunidad judía al visitar la Sinagoga de Roma. “Sería más fácil si nos viéramos unos a otros como hermanos y hermanas viajando por el mismo camino”, fue el mensaje a los musulmanes en Turquía. La misma raíz reconoce el Papa para su postura ecuménica, que se visibilizó en su viaje al Cáucaso para encontrarse con ortodoxos o en su visita a Suecia, en octubre de 2016, para conmemorar los 500 años de la reforma de Martín Lutero.

La “teoría del descarte” y la dialéctica “centro-periferia”, otros dos conceptos claves de su Pontificado, tienen también una indisimulable raíz porteña. A fines de 2013 en un videomensaje a los participantes en la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, sostuvo: “hay que salir de la propia comunidad y atreverse a llegar a las periferias existenciales que necesitan sentir la cercanía de Dios”, que “no abandona a nadie y siempre muestra su ternura y su misericordia inagotables”.


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