Con el fallecimiento de Enriqueta Terán Vega, pierde la comunidad una persona muy popular y muy querida. Y, a la vez, la cultura tucumana pierde a quien fue, durante largos años, una figura destacada de su vida teatral. Hija de don José Octavio Terán Vega y doña Enriqueta de la Vega, gente de vieja tradición, se graduó en la Escuela Sarmiento. En la decoración de casas de familia y locales de empresas, se canalizaron primero sus creativas dotes de artista.
Luego, participó de lleno en la época de oro de la escena local, tanto en el Teatro Estable como en el Teatro Universitario. Tuvo a su cargo el diseño del vestuario en obras tan recordadas como “El hombre de la Mancha”, “Rosenkrantz y Guildenstern”, o “La malquerida”, para citar sólo unas pocas. La misma tarea cumplió en ballet, con “Carmina Burana” o “Cuadros de una exposición”, así como en la producción televisiva “Señorita Julia”. Fue jefa de vestuario del Teatro San Martín, y en 1986 viajó a España, para vestir a los protagonistas del filme “El Gran Serafín”, sobre un cuento de Bioy Casares.
Excelente y generosa amiga, de chispeante conversación, en “Ketty” Terán Vega latía un espíritu lleno de alegría y de cariño al prójimo. Habrá de perdurar su recuerdo, en todos los que la trataron y que hoy lamentan profundamente su partida.
Luego, participó de lleno en la época de oro de la escena local, tanto en el Teatro Estable como en el Teatro Universitario. Tuvo a su cargo el diseño del vestuario en obras tan recordadas como “El hombre de la Mancha”, “Rosenkrantz y Guildenstern”, o “La malquerida”, para citar sólo unas pocas. La misma tarea cumplió en ballet, con “Carmina Burana” o “Cuadros de una exposición”, así como en la producción televisiva “Señorita Julia”. Fue jefa de vestuario del Teatro San Martín, y en 1986 viajó a España, para vestir a los protagonistas del filme “El Gran Serafín”, sobre un cuento de Bioy Casares.
Excelente y generosa amiga, de chispeante conversación, en “Ketty” Terán Vega latía un espíritu lleno de alegría y de cariño al prójimo. Habrá de perdurar su recuerdo, en todos los que la trataron y que hoy lamentan profundamente su partida.







