Tras la expropiación de la Casa Sucar, salen a buscar fondos para pagarla

Los concejales aprobaron la ordenanza para que el municipio adquiera el inmueble, pero rechazaron la enajenación de otra propiedad

21 Feb 2017
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MANIFESTACIÓN ARTÍSTICA. El colectivo por la defensa de la casa Sucar trasladó sus actividades ayer al Concejo. la gaceta / foto de Antonio Ferroni

El Concejo Deliberante sancionó por unanimidad la expropiación de la casa Sucar. Sin embargo, transcurridas las dos horas y media que ocupó el debate, quienes se abrazaron ayer en el recinto fueron los concejales de la oposición.

Los miembros de las bancadas Tucumán Crece-PJ y Fuerza Republicana lograron torcer el brazo al bloque Acuerdo para el Bicentenario (ApB, afín al intendente Germán Alfaro). La venta por licitación de un inmueble municipal de donde la Municipalidad planeaba obtener los fondos para adquirir la casona volverá a tratarse en comisiones. A pesar de eso, fuentes de la Intendencia confesaron que el objetivo fue alcanzado: la casa Sucar ya no puede ser demolida.

Luego del traspié de la última sesión extraordinaria los concejales del ApB acordaron dividir el proyecto de ordenanza elaborado por la Intendencia. El principal reclamo de bussistas y peronistas había sido su rechazo a vender el inmueble que en los 90 albergó a la Dirección de Tránsito, porque el proyecto no incluía un valor de base.

El proyecto original preveía en seis artículos declarar de interés público sujeto a expropiación la casona de Salta 523 para hacer allí un “paseo urbano”. Facultaba en dos artículos a la venta por licitación pública de la ex Dirección de Tránsito (inmueble de Buenos Aires 75/79), de donde se obtendrían los fondos para pagar la indemnización a los propietarios de la casa Sucar. En la sesión de ayer se trataron dos iniciativas. Una para declarar de interés público y sujeto a expropiación la casona, y otra para tratar la enajenación de la ex Dirección de Tránsito, donde se aclaró que los fondos se destinarían completamente para pagar la indemnización a los dueños de la casa Sucar, propiedad de Viluco SA.

Los propietarios de la casa en discordia habían solicitado $ 2 millones de dólares como indemnización por la expropiación, según fuentes municipales. La cifra es cercana a los $ 30 millones que Alfaro había anunciado en enero.

Expropiación unánime

Las rencillas políticas entre los bloques se evidenciaron apenas comenzó el debate. En cada alocución de los 10 ediles que pidieron la palabra se reiteraron los argumentos con los que ambos sectores se achacaron tras la sesión frustrada de la semana pasada. El secretario de Gobierno, Walter Berarducci, siguió la sesión desde el umbral del ingreso de los concejales.

“Todo este dolor de cabeza se podría haber evitado si cuando se sometió a votación en la Comisión de Patrimonio Provincial años atrás se hubieran reunido los votos para salvar la casona. Entre los votos negativos estuvo el del ex legislador alperovichista Raúl Hadla. Salvemos el gravísimo error cometido por funcionarios provinciales que obedecen al poder de turno en lugar de salvaguardar el patrimonio”, fue el corolario de una intensa alocución de Sandra Manzone (Coalición Cívica-Ari, ApB). La presidenta de la comisión de Peticiones y Poderes desandó el derrotero de las presentaciones realizadas para impedir la demolición de la casona y enumeró una docena de edificaciones antiguas que fueron demolidas en los últimos 15 años, como la casa Toledo (Crisóstomo Álvarez y Chacabuco), el Hogar del Empleado (Crisóstomo Álvarez al 100), la casa Diker (Santa Fe al 600, diseñada por Eduardo Sacriste) o la casa Chavanne-Nougués (pasaje Bertrés).

“No voy a dar respuesta a tanta vileza y a tan indigno proceder (de parte de funcionarios), a las afrentas, tergiversaciones e infamias que se dijeron para nuestro bloque. La mayoría opositora de este Concejo jamás se opuso a la expropiación de la casa Sucar, pero sí nos opusimos a la improlijidad de un proceso opaco e incompleto, en el que se pretende tapar con la expropiación la enajenación del inmueble de la calle Buenos Aires, de la que nadie quiere hablar”, achacó el presidente del bloque Tucumán Crece-PJ Dante Loza, elevando el tono de voz y acompañando cada concepto con golpes de palma a su banca.

A su turno, el bussista Eduardo Verón Guerra hilvanó una extensa defensa del valor patrimonial y sostuvo que “toda ciudad es el mapa de muchas vidas”, y recordó cuando se derrumbó la casa Chenaut (25 de Mayo 300) para dar lugar a un supermercado. Insistió en que su única crítica al proyecto presentado por la Municipalidad era atar la expropiación a la venta de otro inmueble sin precio.

Enajenación resistida

El recinto se caldeó luego de la sanción por unanimidad de la expropiación. Manzone insistió con que se vote de inmediato la venta de la ex Dirección de Tránsito, y sacó de quicio a los opositores. Bussi pidió a los gritos que se cumpla el acuerdo de palabra entre los ediles, para que la enajenación vuelva a ser tratada en comisiones. Pidió que se vote esa moción. El radical Raúl Pellegrini justificó que se defina por votación la venta del inmueble de calle Buenos Aires primera cuadra.

“Sos un mentiroso, un alperovichista”, respondió el radical a los alaridos de Bussi. “¿Y vos que sos? (Agustín) Romano Norri, mirá el antecedente que están dando si no cumplen el acuerdo”, se defendió Bussi. “Los únicos mentirosos son ustedes, que firman el dictamen y después se oponen”, comenzó a protestar enajenado el radical Roque Mendía. “Callate la boca”, siguió gritando Bussi.

Por el orden de las mociones, se votó primero si la venta de la ex Dirección de Tránsito volvía a debatirse en las comisiones. La oposición se impuso por 10 votos contra 8, gracias a que a los votos de Tucumán Crece-PJ y del bussismo se sumó el apoyo de José María Franco (ApB). “Me debo a los acuerdos de palabra”, se justificó de brazos cruzados.

Con la expropiación sancionada, ahora la Municipalidad deberá definir con qué fondos hará frente a la indemnización para sus dueños.

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