Una “mentira piadosa”

Por una “viveza criolla”, Atlético pudo conseguir pasajes para volar a Quito

VIAJE INTENSO. Navas (de pie, al centro) y Bermúdez (sentado) contaron las adversidades que sortearon. twitter / @NavaSilvio VIAJE INTENSO. Navas (de pie, al centro) y Bermúdez (sentado) contaron las adversidades que sortearon. twitter / @NavaSilvio
11 Febrero 2017
Fue el presidente de Atlético, Mario Leito, quien le encargó al jefe de prensa “decano”, Silvio Nava, que consiga pasajes para que -al menos el plantel- pudiera viajar hacia la capital ecuatoriana. Lo que Nava nunca se imaginó fue haber tenido que aplicar la “viveza criolla” para conseguirlos. En diálogo con LG Deportiva, el jefe de prensa del club de 25 de Mayo y Chile y el gerente Hugo Bermúdez revelaron detalles desconocidos hasta ahora del momento en el cual la comitiva se sobrepuso a la falta de papeles en regla del vuelo chárter que los iba a llevar al equipo a disputar uno de los partidos más importantes de la historia “decana”.

“A Silvio lo subieron en una camioneta de la Policía Aeroportuaria para llevarlo de vuelta a las boleterías. Mientras tanto, los dirigentes junto con el cuerpo técnico, jugadores e hinchas seguíamos tratando de conseguir soluciones en la plataforma, ya abajo del avión”, contó Bermúdez.

“Llegué al hall del aeropuerto y me pregunté: ‘¿y ahora qué hago?’”, relató Nava, quien sentía sobre sus espaldas no sólo la presión de todos los hinchas de Atlético que no sabían si el plantel llegaría a jugar el partido, sino también de la comunidad “militar” de El Nacional y de la Conmebol.

Según contó el dirigente, tres líneas aéreas ofrecían viajes hacia la capital ecuatoriana. La primera sólo tenía 10 lugares vacíos y partía demasiado tarde, a pesar de que a esa altura, era matemáticamente imposible llegar a tiempo. La segunda, directamente tenía todos los lugares ocupados. Por suerte, a la tercera todavía le quedaban 30 lugares disponibles.

Entonces, Nava le rogó a la secretaria que por favor no los venda hasta que el resto de la comitiva -que se encontraba todavía en la plataforma- llegue a hasta esa parte del aeropuerto, junto con la tarjeta para abonar los pasajes. “Es imposible”, le contestó, argumentando que había una cola de gente esperando comprar los lugares que quedaban.

“Entonces, me acerqué a los que estaban en la cola y les dije: ‘no quedan más boletos’. ‘¿Cómo que no quedan más boletos?’, me preguntaron. ‘No quedan más. Allá al frente en la otra empresa creo que todavía hay’, les dije. Me agradecieron y se empezaron a ir. Fue una mentira piadosa”, reveló -entre risas- el jefe de prensa.

Minutos después, dirigentes, jugadores, cuerpo técnico e hinchas ingresaron -a las corridas- a la zona de compra de boletos. “A la lista con los nombres y apellidos de los 19 jugadores y cuerpo técnico que viajaban tuve que completarla de memoria, fijándome sólo los documentos en el celular. Gracias a Dios no le erré a ningún número”, comentó orgulloso Nava.

Más problemas


Pero la maldición no se rompió al arribar a la capital ecuatoriana. Es que, el ómnibus que los trasladó desde el aeropuerto hacia el Estadio Olímpico Atahualpa se paró dos veces durante el trayecto. “A diez minutos del estadio, el colectivo no daba más y se paró. “Se fundió el motor”, advirtió el chofer”. “¿Cómo qué se fundió? Dale para adelante. Metele”, cuenta Bermúdez que le respondió. “Intentó arrancar cuatro veces y finalmente pudo hacerlo”, prosiguió el jefe de prensa.

Cuando el micro arrancó, los jugadores se pusieron a cantar. “En un momento nos contagiaron a todos y hasta el cuerpo técnico se sumó. ‘A estos p… les tenemos que ganar’, cantaban”, contó Bermúdez.

Ante tantas adversidades, mientras se acercaban al estadio, ambos directivos iban pensando alternativas en caso de que el colectivo tuviese nuevos inconvenientes. “Empecé a calcular cuántos jugadores podían entrar en los patrulleros que nos escoltaban para ver cómo íbamos a llegar”, confesó Nava. Y agregó: “en un momento me acordé del accidente de Huracán, cuando el micro se quedó sin freno. Le pedí a Dios que nos ayude porque realmente era una situación límite la que estábamos viviendo”, contó.

No conforme con haberse detenido una vez, el motor del colectivo tuvo un segundo apagón, en las inmediaciones del estadio.

Según contó Bermúdez, el ómnibus tenía que girar en U. Al no poder hacerlo por completo, dio marcha atrás y se volvió a parar. Segundos después, por fortuna para los hinchas de Atlético, volvió a arrancar y pudieron llegar al estadio. “Luis Juez, que nos seguía en un auto de la embajada, nos contó cómo tiraba agua el colectivo”, recordó el gerente “decano”.

Según manifestó Nava, un día después del partido, un ecuatoriano conocido suyo le contó que el motor del micro efectivamente había fundido motor y que, luego de que llegó al estadio, no anduvo más. “Por eso tuvimos que volvernos en otro bus después del partido”, aclaró.

Bermúdez y Nava destacaron el profesionalismo para sobreponerse a los inconvenientes por parte de los jugadores y el cuerpo técnico. Asimismo, hicieron hincapié en la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso del resto de los directivos e hinchas que se quedaron en el aeropuerto de Guayaquil esperando un vuelo que salió 20 minutos después y de aquellos que no pudieron volar. “Fue triste estar a 500 kilómetros de un partido histórico en el cual todos teníamos el sueño de presenciar y no poder hacerlo”, finalizó Nava.

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