El descuido se apoderó del parque Guillermina - LA GACETA Tucumán

El descuido se apoderó del parque Guillermina

Más que un paseo público, el parque más grande de la zona oeste parece tierra virgen. Inseguridad, malezas y equipamiento roto.

16 Ene 2017
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Los juegos para niños son una trampa mortal. El pasamanos (oxidado y a punto de caer) parece más una escultura que un juego. la gaceta / fotos de analia jaramillo

Aquel que llegue por primera vez al Parque Guillermina podría tener la impresión de que se aventura en tierra virgen, o en un exótico espacio natural, casi no tocado por la mano del hombre: verdes prados, cursos de agua, puentes colgantes y senderos naturales forman parte de esa postal. Sólo que después de dar unos pasos, el visitante puede descubrir que los verdes prados son pastos y malezas, los cursos de agua son canales con agua servida y los puentes colgantes son, en realidad, pasarelas rotas. Además, los aparentes senderos naturales son calles internas en pésimo estado.

Ciertamente no es ninguna ironía afirmar que el lugar casi no ha sido tocado por la mano humana. Según Ismael Pastrana, vecino de la zona y asiduo paseante del parque, el abandono y la falta de mantenimiento han convertido al Guillermina “en una selva”. “Sólo le prestan atención al ingreso principal por Mate de Luna, y tampoco la suficiente, porque también allí hay descuido y basura acumulada”, increpó Ismael.

El parque -oficialmente llamado Batalla de Tucumán, y apodado Guillermina en honor a quien donó las tierras donde se asienta el paseo, Guillermina Lestón de Guzmán- se ubica sobre la avenida Mate de Luna al 4100. Según vecinos del lugar, la zona más descuidada es el acceso sur, al que se llega por la diagonal, continuación de la avenida Alfredo Guzmán.

Juan Villagra, que vive en el barrio Marticoll y todos los días pasa por el parque, comentó que por las noches hay mucha inseguridad. “Cuando oscurece llegan de los asentamientos cercanos jóvenes que usan drogas, y ya hubieron varios hechos delictivos”, denunció.

El puente que une la entrada sur y que da ingreso a la Casa Museo Guillermina Leston de Guzmán (también cerrada por reparaciones) se halla derrumbado y totalmente inhabilitado para el paso de vehículos. “Todo esto no es ninguna novedad. Hace dos años un automóvil cayó en un pozo a raíz del mal estado del puente, y el viernes pasado otro auto más sufrió un percance similar”, le comentó a LA GACETA Carolina Pereyra, quien va al Guillermina todos los días a realizar ejercicio.

Dentro del mismo parque se encuentra una oficina de la Municipalidad (también deteriorada) donde funciona una de las dependencias de la Dirección de Espacios Verdes. El encargado de la oficinam que pidió mantener su nombre en reserva, explicó: “nosotros nos encargamos de la manutención de la zona oeste de la ciudad, que incluye más de 80 plazas y varios parques más además de este. Contamos con un equipo de tan sólo 10 personas y no damos abasto. Se suma el hecho de que hay tareas que nos exceden, como por ejemplo los problemas en el alumbrado público, la caída o rotura de puentes, etcétera”, detalló. Lo mismo ocurre con el tema seguridad: “desde que el ex gobernador José Alperovich se mudó de su vivienda (que estaba en las cercanía del parque) no hay presencia policial y ha aumentado la inseguridad”, añadió el encargado de la oficina.

El subdirector de Espacios Verdes de la Municipalidad capitalina, Luis Alberto Rodrigo, aseguró que está en carpeta para el año 2017 la restauración del parque. “Se renovará la iluminación y los senderos; se repararán todos los puentes y merenderos. Además haremos una campaña de concientización sobre el tratamiento de los residuos”, prometió. Mientras tanto, el visitante novato, seguirá pensando que está entre un campo virgen o un parque descuidado.

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