La Reducción: la lluvia acobardó a muchos fieles, pero no logró apagar la devoción a la Virgen

El pico de concurrencia se registró al inicio de la madrugada. A causa del mal tiempo, los puesteros tuvieron que levantar sus carpas y se quedaron sin vender.

08 Dic 2016
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LA REDUCCIÓN. En la entrada de la iglesia se formó una larga fila de peregrinos. FOTO DE FRANCO VERA.

El momento de mayor expresión de fe se registró durante la noche, cuando miles de peregrinos caminaron sin cesar por el asfalto de las rutas hacia La Reducción, para honrar la imagen de la  Virgen Inmaculada Concepción. En ese momento, todo indicaba que la fiesta, como ocurre todos los años, iba a ser completa y repercutiría en todos.

Sin embargo, en la madrugada se presentó un invitado extra que condicionaría la veneración: la lluvia intensa e incesante.

El agua obligó a los puesteros, quienes concurren cada año para poder vender sus artículos y alimentos, a levantar sus carpas. La lluvia provocó también acobardó a muchos fieles, que decidieron regresar a sus casas 

La precipitación se extendió hasta la mañana, a la hora de la misa presidida por el arzobispo tucumano, Alfredo Zecca. El interior del templo estuvo colmado, no así el predio externo. 

“No me importó la lluvia y vine a pedirle a la Virgen que no me desampare y me ayude”, dijo Marcela Máximo. La mujer había llegado desde Yerba Buena con su marido y sus dos hijos. Ella y sus parientes tuvieron un motivo muy fuerte para estar ahí: Marcela tiene un problema de corazón y deben operarla dentro de poco.

María Santo, de 92 años, de Lules, tampoco faltó este año. Tras cuatro décadas de peregrinación, arribó hoy a La Reducción con sus hijos ya grandes.

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