Genialidad y locura

Enfermedades mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar comparten una relación genética con la creatividad. La correlación entre locura y creatividad no implica causalidad pero ambas pueden tener alguna característica en común, por ejemplo en el largo de las conexiones entre neuronas.

FOTO TOMADA DE THEMINDUNLEASHED.COM . FOTO TOMADA DE THEMINDUNLEASHED.COM .
27 Noviembre 2016
Hay una estrecha línea entre ambas. Para los griegos los poetas eran “enfermos divinos”. Platón aseguraba que existía un momento de locura divina propio de la inspiración. Aristóteles se preguntaba por qué con tanta asiduidad los hombres excepcionales son frecuentemente melancólicos.

Científicos del Instituto Karolinska, analizaron los registros de más de 300.000 personas que entre 1973 y 2003 padecieron algún tipo de trastorno, y llegaron a la conclusión de que existe prueba suficiente para pensar que ambas surgen de la misma base. A personas que padecían enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión, se los comparó con sus profesiones. Se determinó que los pacientes con trastorno bipolar tenían más inclinación hacia las actividades creativas, tanto artísticas como científicas. En cambio, los esquizofrénicos mostraban una mayor apertura hacia las tareas artísticas.

Arnold Ludwing, publicó en 1992 un estudio en el que analizó a más de 1.000 personas con 18 profesiones distintas. Así pudo determinar que las personas con mayor riesgo a padecer algún trastorno eran las que hacían trabajos más creativos.

Afirman que los escritores son los creativos más propensos a padecer trastornos mentales como la esquizofrenia, depresión o ansiedad.

Tolstoi, Jonathan Swift, Herman Melville, James Joyce, Edgar Allan Poe, Hans Christian Andersen, Mark Twain, Robert Louis Stevenson, Herman Hesse o Virginia Woolf, son apenas unos pocos de la larga lista de escritores que vivieron atormentados por alguna enfermedad mental.

Miguel Angel, Da Vinci o Edward Munch, son la muestra de que, mientras para un ser común y corriente la depresión representa un hundimiento físico y emocional, para ellos significó una fuente de creación que les permitió trascender.

Carencia de filtros

Un análisis en el que se han tomado los datos genéticos de más de 150.000 personas ha encontrado la prueba que faltaba. El estudio, publicado en Nature Neuroscience, revela que enfermedades mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar comparten una relación genética con la creatividad.

Los investigadores, liderados por científicos de CODE Genetics, una empresa islandesa especializada en el estudio del genoma, y del Instituto de Psiquiatría del Kings College, examinaron en un primer momento los perfiles de ADN de 86.000 islandeses y encontraron que los que trabajaban en una profesión artística o pertenecían a una sociedad de actores, bailarines, músicos, artistas visuales o escritores, eran un 17% más propensos a portar variantes genéticas relacionadas con el trastorno bipolar o la esquizofrenia que cualquier otra persona.

El trabajo se replicó posteriormente con los datos obtenidos de individuos de los Países Bajos y Suecia. En este caso, los denominados creativos tenían un riesgo un 25% mayor de sufrir alguno de los dos trastornos mentales.

Entre los ejemplos históricos de personajes famosos podemos destacar algunos casos como el de Friedrich Horderlin, que sufría esquizofrenia catatónica.

También el de Salvador Dalí, quien mostraba un comportamiento extravagante. O el de Vincent Van Gogh, afectado por un trastorno bipolar que iba acompañado por alucinaciones, visiones y una epilepsia psicomotora. O el de Ludwig van Beethoven, que tenía pensamientos suicidas y se cree que sufría de un trastorno bipolar.

Por el lado de los escritores, podemos citar a Edgar Allan Poe que sufrió de alcoholismo, era melancólico y depresivo, además de padecer trastorno bipolar; Ernest Hemingway, alcohólico y con depresión maniaca (se suicidó en 1961); o Fiódor Dostoyevski, cuyas obras exploraron a fondo la psicología humana, enfermo de una grave epilepsia.

En el terreno de la ciencia es conocido el caso del matemático John Nash. Sus trabajos, por los cuales le otorgaron el premio Nobel, se realizaron en la primera etapa de la enfermedad (el consumo de antipsicóticos anularon su producción científica). Su hijo heredó la esquizofrenia pero no la genialidad.

Muchos genios como Einstein, que tenía un déficit de atención en su infancia, se caracterizaron por el pensamiento divergente (también llamado pensamiento lateral), donde se analizan múltiples soluciones dando como resultado ideas creativas.

En el mismo instituto sueco detectaron que tanto la gente creativa como los esquizofrénicos, compartían una disminución de los filtros de la información que llega a la corteza. Este exceso de información no censurada produce pensamientos fuera de los límites de lo estándar, generando en los creativos una chispa de genialidad mientras en otros favorece enfermedades mentales.

Las neuronas largas

El tálamo tiene la función de filtrar la información que viene de los sentidos para luego enviarla a la corteza. Se encontró que tanto en los creativos como en los pacientes con ciertas alteraciones mentales habría una escasez de receptores de dopamina (D2) en el tálamo, aumentando la información que procesa la corteza, lo cual puede dar como resultado muchas conexiones poco comunes de ideas.

La correlación entre locura y creatividad no implica causalidad; es decir, el hecho de que la locura y la fuerza artística estén relacionadas en muchos casos no significa que una cause la otra, ni que dependan entre sí. Sí que ambas pueden tener alguna característica en común, por ejemplo en el largo de las conexiones entre neuronas.

Se ha observado en estudios neuropatológicos que un cerebro promedio posee en las diversas regiones del cerebro la misma proporción (50:50) de conexiones largas y cortas, con muy ligeras variaciones entre un individuo y otro. En cambio, el cerebro de un genio está profundamente predispuesto a tener conexiones largas o cortas. Las conexiones cortas indican que hay un talento especial hacia un interés determinado, mientras que las conexiones largas sugieren que existen aptitudes en muchas áreas de interés teniendo la habilidad para ver los problemas desde nuevas perspectivas.

El cerebro no es ajeno a las leyes de la termodinámica: como cualquier máquina tiene una eficiencia máxima. En la medida que aumentó su tamaño debido a un mayor número de neuronas, evolucionó haciéndose más eficiente a fin de consumir menos energía. Algo similar a lo que pasa con las computadoras, donde para hacerlas más poderosas los circuitos van disminuyendo su tamaño. En la biología este límite ya lo hemos alcanzado, dado que los canales iónicos no se pueden reducir más, pues si así fuera el nivel de ruido sería muy alto y las neuronas se dispararían solas.

Al crecer el cerebro también crece la distancia entre las neuronas; al aumentar la longitud axonal la transmisión se hace más lenta. Para compensar se aumenta el grosor de las conexiones, aumentando el consumo energético. Esta sería una de las causas que hace que las neuronas largas sean más vulnerables. ¿Al tener los genios estas conexiones largas serían también más vulnerables a trastornos psiquiátricos? Una pregunta a responder por futuras investigaciones.

© LA GACETA

Daniel Pozzi - Doctor en

Neuropsiquiatría y en Ciencias

Biológicas. Autor de

Humanidad 2.0.

Bibliografía

- Kyaga, Simon: Creativity and psychopathology, Karolinska Institutet (2014).- ISBN 978-91-7549-451-7

- La genialidad y la locura se superponen. Revista Creces, septiembre 1997. Pp. 3.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios